Marruecos

ENTRE ZOCOS, TAJINES Y DESIERTOS

Paisajes alucinantes y ciudades excitantes

Consejos y lugares imprescindibles

Marruecos
Desierto Erg Chebbi. Marruecos.

1. MARRUECOS, LA SORPRESA FUERA DE MARRAKECH

Marruecos presume de ser el baluarte turístico de África con 10 millones de turistas por año, gracias a una estabilidad política de la que no gozan muchos de sus vecinos países. Marrakech pervive en el tiempo como un gran zoco gigante y laberíntico. Te perderás más de una vez para llegar a tu ‘riad’ pero será divertido dejarse llevar por el entramado de callejuelas mientras esquivas a los insistentes vendedores que asaltan a cada paso. 

Su multiculturalidad, fruto de los numerosos pueblos que han pasado por esta parte del oeste africano, es uno de sus atractivos. Estudios de ADN han confirmado que la mezcla de genes de los marroquíes, incluye a beréberes, árabes, fenicios, judíos sefardíes, africanos subsaharianos y un montón de etnias. Eso se palpa en el ambiente y en su deliciosa gastronomía, pinceladas mediterráneas, árabes y africanas.

Resultado: una explosión de sabor y especias en la boca.

Ouarzazate. Marruecos.

Nuestro itinerario nos llevará por Marrakech, por las cimas nevadas del Atlas, por los pueblos nómadas de camino al desierto de Merzouga, mientras recorremos las kasbahs de cuento que se cruzarán por el camino, como la de Ait Ben Haddou.

Tan de película que muchas escenas de la gran pantalla se han rodado allí. Y no muy lejos pasaremos por los estudios de cine de Ouarzazate, terceros en importancia mundial. No es para menos porque Marruecos ofrece un montón de escenarios y paisajes naturales dignos de vestir una obra maestra.

La telaraña de callejuelas que teje el zoco de Marrakech te transportará no sólo a otro lugar, si no a otra época distinta. Como si hubieses cogido anoche el Delorean para regresar al pasado de golpe.

Marrakech. Marruecos.

Marrakech recibe el apodo de ‘La Ciudad Roja’ que le otorga el color rojizo de la tierra, y por tanto, de sus casas. La legislación marca que cualquier construcción nueva ha de mantener ese color en su fachada exterior, creando una identidad colectiva. Marrakech es la ciudad más visitada, seguida de Fez, Tánger, Casablanca y Rabat.

Fuera de la medina se abre un gran país de grandes contrastes. Limitar el viaje a los grandes núcleos es un grave error. Los paisajes y la autenticidad que encontrarás de ruta por el país, te mostrarán su esencia. Auténticos pueblos nómadas entre zocos tradicionales y originales.

No como el de Marrakech, casi hecho para los turistas, donde vender y sacar tajada es el principal objetivo de unos vendedores que acaban con tu paciencia. Sin embargo, en las aldeas la gente es mucho más cálida, sólo lo descubrirás aventurándote más allá de las ciudades.

Rissanni. Marruecos.

La opción de alquilar un todoterreno con conductor/guía para recorrer el país durante varios días es buena. Las ventajas indiscutibles son despreocuparte de conducir, beneficiarte de una mayor interacción con las gentes del camino, y adaptar la ruta a tus intereses particulares. Algo que no podrás hacer contratando un viaje de grupo.

La desventaja es que sale un poco más caro pero es asequible. Pero hacer la ruta por libre es totalmente factible previo conocimiento del estado de las carreteras, sobre todo al salir de las autopistas y carreteras principales.

Un buen itinerario en Marruecos pasa por unos días en Marrakech, bastará con dos jornadas para conocer la medina y sus entresijos, si no se dispone de más tiempo. Después continuar con una excursión de tres o cuatro días hacia el desierto de Merzouga, pasando por las montañas del Atlas, palmerales, mercados y kasbahs como la increíble Ait ben Haddou.

Si queréis contratar un tour privado con coche, conductor y guía os recomendamos a Hassan y su empresa Marruecos 4×4 con una valoración de sobresaliente.

Una empresa familiar con diversos reconocimientos del sector turístico, y que ha supuesto un avance importante en la vida de estos bereberes.

Más detalles en el PRE-VIAJE A MARRUECOS.

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Ait ben Haddou. Marruecos.
Paradas obligadas son las Gargantas del Todgha y las Gargantas del Dades, los palmerales de Tinerhir o Tafilalet y los estudios de cine de Ouarzazate. El broche de oro a esta ruta será pasar una noche en unas magníficas haimas bajo el manto de estrellas que ofrecen las dunas del desierto. Como colofón el viajero podría acercarse a la costa.
 
El máximo exponente litoral es Essaouira, a poca distancia de Marrakech, para comer un pescado fresco a la brasa y conocer un sitio pintoresco con olor a salitre. 
 

UNA PIZCA DE HISTORIA

En cuanto a la historia, Marruecos obtuvo su ansiada independencia de Francia y España el 1 de marzo de 1956. Como quien dice anteayer, porque en la línea cronológica de los siglos, eso es nada. Y este país otra cosa no, pero antepasados tiene unos cuantos. Así lo demuestra la arqueología con restos de homínidos anteriores al homo sapiens, que ya pasearon su trasero por terreno marroquí hace 400.000 años. Se calcula que entre el 10.000 y 6.000 a.C apareció la agricultura y más tarde llegaría la cultura capsiense, durante el Neolítico.
 
Sobre el papel, las primeras líneas empiezan con la conquista de los fenicios entre los siglos VIII y VI a.C. La expansión de Cártago, ubicada a pocos kms de la actual Túnez, era inevitable y se quedaron hasta el siglo III a.C. Después apalancarían largo tiempo los romanos, unos genios en el arte de la colonización. Y entre medias los reyes bereberes fueron los dueños y protectores.
 
Símbolo bereber. Marruecos.
Los bereberes los tienen bien puestos. Le plantaron cara al Imperio Romano desde que puso un pie en sus tierras. Apoyaron a Aníbal y los cartagineses contra Roma en las Guerras Púnicas. Hasta el moño de los tipos, el emperador romano Calígula anunció el fin de la autonomía bereber en todo el Magreb.
 
Los beréberes se hicieron fuertes en la zona del valle del Rif y el Atlas expulsando a los romanos. Se negaban a adorar a sus dioses y adoptaban cualquier otra religión solo por llevar la contraria. La desesperación de Roma llevó a coronar al rey local favorito de Mauritania para obtener el dominio de la región.
 
Los bizantinos llegarían en el siglo VI y dos más tarde los musulmanes. A principios del siglo VII, los beréberes gozaban de sus dioses indígenas, pero obviamente fueron obligados a convertirse al Islam. La resistencia fue intensa, pero con el paso de los años las premisas que ordenaba el Corán fueron calando. Pero el conflicto nunca ha cesado, y muchas colonias beréberes siguen reclamando la independencia de los que, dicen, llegaron primero.
Gargantas del Dades. Marruecos.
Tras la revuelta beréber de mediados del siglo VII, la región se separó del Califato. Por poco tiempo porque medio siglo después la absorbería el estado marroquí. Bajo las dinastías almorávide y almohade el poder de Marruecos dominó el Magreb y la España musulmana. La dinastía saudí y posteriormente la dinastía alauí han gobernado estas tierras hasta el Tratado de Fez. Corría el año 1912 tras la Crisis de Agadir, y el documento cortó el territorio en dos: protectorado español y francés. El resto ya es historia. En el 1956 Marruecos lograba su independencia.
 
La Primavera Árabe (2010 – 2012) en Oriente Próximo y el Norte de África, también sacudió Marruecos al grito de manifestantes que reclamaban más responsabilidad y compromiso político. Y sobre todo más cesión de poder a otras instituciones como el Parlamento. El rey Mohamed jugó sus cartas de cara a la galería con reformas constitucionales. Una de ellas convertir el bereber en lengua oficial. Fueron aprobadas por medio de un referéndum.
 
Rabat actúa en el país como capital política, Casablanca como la económica, Fez es la religiosa y Marrakech la cultural. Sumamos su gran cordillera del Atlas, al inmenso desierto del Sáhara, a sus playas vírgenes de la costa cerca de Essaouira y a los infinitos pueblos árabes y beréberes que salpican su geografía.
 
Todo el conjunto conforma un destino atractivo para todo el que busca conocer una cultura dispar a la nuestra. Una aventura variopinta y atractiva para el viajero que busca romper prejuicio
Plaza Jemaa El-Fna. Marrakech.

2. MARRAKECH Y LA PLAZA JEMAA EL-FNA COMO EPICENTRO 

Marrakech huele a menta, cuero y especias. Se ha ganado ser la ciudad más visitada de Marruecos, atractiva por su condición de capital cultural y por un paisaje que le confiere como telón de fondo, la majestuosa cordillera del Atlas, a pocas horas del inmenso desierto. Si a esto añadimos su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad y su cercanía a Europa, el resultado es un continuo crecimiento de viajeros cada año. 

El color rojizo de su tierra, llevado a la arquitectura, la ha llevado a conocerse en todo el mundo como ‘La Ciudad Roja’, una seña de identidad reconocida y reconocible. Su medina ha sido distinguida por la UNESCO, y se erige como el mayor imán para el viajero atraído por el mundo de ‘Las mil y una noches’.

Si lo tuyo es buscar contrastes, en pocos sitios tan cercanos a la Península lo podrás encontrar un choque tan brutal de culturas. Un mundo casi opuesto al nuestro, donde uno parece desplazarse no sólo en el espacio, si no también en el tiempo.

Marrakech. Marruecos.
Marrakech. Marruecos.
Marrakech. Marruecos.

El laberinto de calles del zoco es el máximo exponente de la locura comercial, un sitio para perderse. Literalmente. Aunque no lo pretendas, te pasará. Déjate llevar porque al final es de lo que se trata. Cuanto más alejado de la parte turística, más auténtico se vuelve el zoco, si es que todavía aguanta este calificativo por alguna zona. Aunque mi recomendación pasa por salir de Marrakech para adentrarse en los verdaderos zocos árabes, y no en los orientados a turistas.

La ciudad es manejable, apenas es necesario transporte si quieres visitar la zona de la Medina, la mezquita de Koutoubia, el parque y los alrededores más cercanos. En cualquier caso los taxis no son caros para algún trayecto que requiera más distancia, o cuando el calor se vuelva sofocante. Más información sobre transporte en el PRE-VIAJE A MARRUECOS.

Nuestro consejo para alojarse en Marrakech es apuesta segura: los ‘riads’ de la medina que harán que te impregnes de esa magia árabe. Lo verás más claro leyendo el artículo para planificar tu aventura marroquí desde casa.

Plaza Jemaa El-Fna. Marrakech.
Plaza Jemaa El-Fna. Marrakech.
Plaza Jemaa El-Fna. Marrakech.

La parte mala, la que tiene cualquier lugar en el que confluimos más aventureros de lo que nos gustaría. Escapar de la temporada alta es una apuesta inteligente, además de enfocar bien los itinerarios evitando las horas punta. Lo demás está hecho.

Palacios, mezquitas, zocos, parques y una comida maravillosa, harán que quieras volver a Marruecos. Si quieres oler de cerca lo que se cuece en los fogones, echa un ojo a nuestro PRE-VIAJE A MARRUECOS donde hablamos de sus platos más típicos y tradicionales.

La Plaza Jema el Fna es el epicentro de Marrakech, para lo bueno y para lo malo. Es el cruce de caminos al que derivan todas las calles como si de afluentes de un río se trataran, pero también es el lugar con más turistas por metro cuadrado. Vaso medio lleno, vaso medio vacío.

Encantadores de serpientes, monos explotados para deleite del turista, vendedores de todo lo que puedas imaginar, puestos de dulces o zumos de fruta, calesas con caballos que deberían estar jubilados… y un sinfín de escenas que te harán pasar un rato entretenido mientras tomas contacto con el centro neurálgico de Marrakech.

El tema del maltrato animal para espectáculos turísticos nos rompe el alma. Puedes conocer más sobre nuestros principios éticos en la sección de MEDIO AMBIENTE.

TROTANDOMUNDOS CON EL TURISMO SOSTENIBLE

Plaza Jemaa El-Fna. Marrakech.

Alrededor de la plaza, las azoteas de restaurantes y cafeterías, se vuelven las protagonistas para tener las mejores vistas de este espectáculo de gentes, mientras saboreas un rico té con menta acariciando la felicidad.

Poco antes de caer el sol, empiezan a montar en la plaza el típico mercado nocturno con docenas de puestos de comida, bebida y dulces, enfocados hacia el turista, aunque también se ven comiendo algunos locales, o quizás turistas nacionales. No es un mal sitio para adentrarte la primera noche en este centro de vida por excelencia de Marrakech.

Zoco de Marrakech. Marruecos.

3. EL ZOCO LABERÍNTICO E INFINITO DE MARRAKECH

Marrakech. Marruecos.

ZOCOS VARIOPINTOS EN MARRAKECH

  • Zoco de las especias. Uno de mis favoritos que localizarás simplemente por el olor. Se ubica en la plaza Rahba Kedima y podrás encontrar casi cualquier aderezo para tus platos. Un souvenir que nos encanta llevar. Cada vez que cocines en casa, te acordarás de Marrakech sólo con esos olores. La nuez moscada, el azafrán o el cilantro picante son algunos de los más vendidos, sin olvidar las hierbas medicinales, que perviven como remedio para las dolencias físicas y del alma.  
  • Zocos de pieles. Hay varios diferentes según se busquen tratadas o tiras para trabajarlas, o incluso productos listos ya elaborados como bolsos o babuchas. Zoco el Batna, zoco El Maazi y zoco El Kebir son algunos de ellos. 
  • Zoco de los tintoreros. Es uno de es de los más vistosos por sus telas y tejidos de colores.
  • Zoco Siyyaghin. Si eres un apasionado de las joyas, este será tu rincón. Joyeros a mansalva donde podrás incluso verlos trabajar, pidiendo acceso al taller trasero. Algunos trabajan de cara al público y los podrás observar a simple vista.
  • Zoco de las Alcaicerías. Antigüamente era uno de los más valiosos, hoy se dedica a la parte textil donde se amontonan todo tipo de piezas de ropa entre las que resulta casi imposible discernir. Pero con paciencia y si buscas algo concreto, puedes encontrarlo a precio de ganga.
  • Zoco Chouari. Carpinteros y cesteros, estos últimos trabajan en mayor medida con mimbre al modo tradicional, elaborando cestas, bolsos y otros objetos de transporte o decoración. 
Marrakech. Marruecos.
Marrakech. Marruecos.
Marrakech. Marruecos.
Marrakech. Marruecos.

Hay otros zocos dedicados a productos de estética y cosmética, de instrumentos musicales tradicionales o de alimentación, parada necesaria cuando flaquean las fuerzas, para picotear nuevos bocados marroquíes o meterte entre pecho y espalda uno de esos dulces con ‘sobredosis’ de azúcar. Tampoco pretendáis dar con los zocos como si se tratase de un hipermercado organizado por carteles. Lo mejor es olvidarse del tiempo y callejear mientras echas un ojo, lo que se llama husmear. 

Aunque en el sector del papeo, podréis encontrar suculentos reptiles como lagartos y serpientes, ojos de animales sin identidad, o cabezas colgantes de cabras, como podéis comprobar en la segunda foto superior. Quizás el aspecto más sanguinario que recuerda a los orígenes de este gran epicentro comercial, llenos de sufrimiento y dolor.

Aquí mismo se comerciaba con los esclavos traídos de todo el África occidental, donde probablemente fallecieron unos cuantos antes de llegar a destino. Para ejemplo de esclavismo, os recomendamos conocer a fondo la isla de Gorea en TROTANDOMUNDOS EN SENEGAL.

Marrakech. Marruecos.

CONSEJOS PARA COMPRAR EN EL ZOCO

Lo primero que debemos poner sobre la mesa es que los vendedores son muy pesados, además de llevar la picaresca en la sangre. No dejarse enredar ni engatusar es clave para no caer en timos o para que no te suban los precios sólo por ser guiri. Aunque parezca una tontería, es importante conocer que son unos artistas en lo que se refiere a la conquista del cliente, que encima suele ir subido a un globo vacacional que le deja más al descubierto. Tretas y argucias enmarañadas en una insistencia cansina que te hará salir por patas. Si te cautivan, estás perdido. 

Sabiendo esto, si tu intención es comprar, el consejo principal pasa por la lógica más aplastante. Tantear los precios en varios puestos, tantos como seas capaz de soportar, y con esa información, fijar un precio sobre el que regatear. Empieza por la tercera parte de lo que piden, o incluso menos.

Para subir siempre hay tiempo y ellos son los expertos del agotamiento, porque al final muchos compran hasta por aburrimiento y por no alargar más la negociación. Con mi cara de felicidad supina pronto me di cuenta que la sonrisa y el buen rollo, sólo te hace una presa más vulnerable. Por tanto, seriedad y firmeza!

Marrakech. Marruecos.

En medio de todo esto, te asaltarán diversos personajes, imposible escapar. Algunos se presentan como guías del zoco, otros como simples ciudadanos que te quieren ayudar a encontrar eso que buscas y por supuesto, su única intención es sacarte algo de dinero cuando llegues a ese supuesto destino. Todos quieren lo mismo, money. Es su trabajo, para ellos es su oficina.

No faltan los que buscan llevarte a la tienda de su amigo o familiar, de la que obviamente se llevan una comisión. Una especie de timo encubierto que hemos vivido también en Tailandia.

Casualmente tropiezas con conductores de tuk-tuk que te ofrecen rutas guiadas por la ciudad por un par de euros, y por no patear bajo un sol atronador, aceptas el trato. Al final, siempre te llevan a negocios por los que se llevan una comisión, y se convierte en un poco cansino si no vas buscando comprar nada.

Puedes leer más sobre la aventura en Bangkok en TROTANDOMUNDOS EN TAILANDIA

Marrakech. Marruecos.

Les da igual que no compres, porque incluso se pueden llevar dinero sólo por tu paso por el local. Y si te rebotas, utilizan otra táctica psicológica. Admiten la pequeña ‘estafa’ al turista, explicando que es su única manera de ganar un dinero extra para mantener a su familia. Si te sientes culpable, acabarás aceptando tu papel dentro del truco del almendruco.

No te hace falta ningún guía para recorrer el zoco ni mucho menos. Sólo hay que ir predispuesto y tomarlo como parte de su idiosincrasia y de su forma de ganarse la vida. No es posible conocer esta cultura sin pasar por este entramado que forma parte de su ADN. Así que paciencia y al lío.

Medina. Marrakech.

4. LA MEDINA, LA PARTE MÁS ANTIGUA DE LA CIUDAD

La Medina está reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, como otras de Marruecos. Una telaraña de callejuelas, a primera vista casi idénticas, y tan estrechas que tendrás que esquivar motos, bicis, carros y burros continuamente. Los sílbidos o palabras a voz en grito serán tu mejor alarma cuando acechan por detrás.

La muralla que rodea la Medina está hecha al estilo tradicional con arcilla y adobe y se levanta unos diez metros del suelo. Diez también son las entradas que dan acceso a ese entramado de calles que lleva al corazón de Marrakech. La puerta de Bab Agnaou es la más famosa pero hay otras muchas como la de Bab el Robb, Bab Doukkala, Bab el Debbagh, Bab el Jadid y la de Bab el Khemis.

El mejor sitio para alojarse en Marrakech, si quieres empaparte de su esencia, esa apostar por un ‘riad’ en la medina. Pequeños hoteles con encanto, enmarcados en una casona marroquí tradicional, con un patios centrales preciosos y una fuente con agua como banda sonora. Azulejos, mosaicos, relieves y unas azoteas con panorámicas, son sus mejores bazas.

Más información sobre los riads y otros alojamientos en el PRE-VIAJE A MARRUECOS

Marrakech. Marruecos.
Marrakech. Marruecos.

UN POCO DE HISTORIA

Fundada por los almorávides en 1070-72 se convirtió en la capital y en el centro económico-político y cultural de estos nómadas.

En los siguientes dos siglos se fue desarrollando desde el trazado original almorávide.

De la medina o ciudad fortificada original se conservan las murallas edificadas en el siglo XII y los palmerales del este de la ciudad.

Más tarde, los almohades bereberes conquistaron la ciudad destruyendo la mayor parte de los edificios y reedificando de nuevo la medina

De esta época data la ampliación de la muralla con sus puertas Bab Agnaou y Bab Robb, y la mayor parte de los monumentos relevantes actuales.

A partir de 1269, los almohades pierden el poder de la ciudad y comienza el ocaso de la medina.

En 1510, la ciudad recobra su esplendor con la ocupación de los saadíes que edificaron mezquitas, madrasas, casas palaciegas y palacios.

Medina. Marruecos.
Marrakech. Marruecos.
Medina. Marruecos.

Si llegas en taxi a la medina, te dejarán en la puerta de la muralla más cercana. Sólo encontrar el riad será toda una experiencia que te hará vivir el armonioso caos del día a día de los oriundos. Armonioso porque ellos se entienden y saben moverse. Para ti será un desorden nunca visto si no has salido del mundo occidental.

Cuando te vayas conocerás perfectamente el camino y te saludarán los vendedores próximos a tu alojamiento. Como siempre, toca marchar cuando le has pillado el ritmo a la ciudad. Lo bonito de esto es perderse y dejarse llevar para que te cautive el laberinto.

Marrakech. Marruecos.
Medina. Marrakech.
Marrakech. Marruecos.

El atardecer es la mejor hora para realizar un recorrido por la medina, el calor afloja y la luz es magnífica. En el itinerario existen diferentes paradas monumentales como las Tumbas Saadís, que no penséis que son fáciles de encontrar a pesar de ser uno de los puntos más visitados. Las indicaciones brillaban por su ausencia en el 2012, quizás una década después la cosa haya mejorado.

Aunque tampoco les conviene demasiado. Si las hubiese, sería más complicado ganar dinero guiando a los numerosos visitantes perdidos en busca de ‘whatever’. Se ubican en la parte derecha de la mezquita Moulay El Yazid, cerca de la gran puerta Bab Agnaou. A pesar de que se crearon en el siglo XVI, no se encontraron hasta el primer cuarto del siglo XX. Gracias a que los franceses hicieron un estudio aéreo para la creación de mapas de la ciudad.

Su estrella es el mausoleo de la Sala de las Doce Columnas construida en mármol blanco de Carrara, y con una cúpula de madera de cedro totalmente artesanal. Los jardines son cementerios donde fueron enterraron soldados y otras figuras importantes de la época.

Marrakech. Marruecos.
Marrakech. Marruecos.

La escuela musulmana Medersa Ben Youssef es la más grande del país y data del siglo XIV. El patio central es maravilloso y nuevamente toda la estructura artesanal donde destaca el trabajo de los azulejos, y de las tallas de madera y mármol.

El barrio judío, conocido como Mellah, también se encuentra en la Medina. Mucho menos concurrido por los turistas, se vuelve mucho más auténtico que otras áreas explotadas de la ciudad vieja. Se encuentra a unos 15 minutos de la plaza Jamaa el Fna.
 
‘Mellah’ es el nombre con el que se conocen a cualquier barrio judío amurallado marroquí, lo que equivale a las juderías o guetos europeos. En Marruecos, la población judía fue confinada en estos enclaves a comienzos del siglo XV y, especialmente, desde principios del siglo XIX.
Marrakech. Marruecos.
Aunque la presencia judía está documentada desde los orígenes del judaísmo, se instalaron de forma masiva tras la diáspora que provocó la expulsión de España por los Reyes Católicos. Era común que pagasen una especie de tasa al sultán, a cambio de poder residir bajo la protección de su gobierno.
 
Residían dentro de una muralla con una puerta fortificada, y sus habitantes desempeñaban un papel importante en la economía local. Por ese motivo, el barrio judío estaba situado cerca del palacio real o de la residencia del gobernador con el fin de proteger a sus habitantes de los disturbios recurrentes. Por el contrario, los mellahs rurales eran aldeas separadas habitadas exclusivamente por judíos.
 

Actualmente, la presencia judía es testimonial porque la gran mayoría ha emigrado a Israel tras la constitución del Estado. Los que optaron por quedarse han trasladado sus hogares al Barrio de Gueliz, la parte nueva y más selecta de la ciudad, donde se ha levantado una gran sinagoga moderna de Marrakech.

Mezquita de Koutoubia. Marrakech.

5. OTROS PUNTOS DE INTERÉS EN MARRAKECH

La Mezquita de Koutoubia es la que marca el skyline de Marrakech, además de ser uno de los sitios más visitados. Para los locales es el templo principal, y podrás ver durante todo el día musulmanes que acuden a los rezos. Su minarete mide más de 65 metros y se ve desde la plaza de Jamma el Fna por su proximidad.

El ambiente que se genera en sus alrededores, con un parque contiguo, es muy agradable. Será lo que podréis conocer, puesto que puertas adentro, está prohibida la entrada al turista. Nada que ver con Turquía por ejemplo, donde la entrada suele estar permitida, a excepción de las horas de rezo y de celebraciones o eventos especiales.

Marrakech. Marruecos.

El parque palmeral que se abre a los pies de Koutoubia ofrece escenas interesantes para el viajero más curioso. Al caer el sol se vuelve un lugar de relax y esparcimiento para los nativos donde muchos acuden a charlar, a comer algún bocado callejero, y sobre todo, a cortejar.

Un montón de jóvenes parejas se sientan en los bancos para seguir con sus ‘obligadas’ charlas de noviazgo. Porque no pueden citarse en un sitio solos. Siempre en público, o con gente como testigos.

Marruecos. África.
Marruecos. África.

El Palacio de la Bahía es bastante espectacular, no en vano fue levantado para ser el más fascinante jamás construido. Es un conjunto de palacetes y jardines de corte árabe creado poco antes de comenzar el siglo XX. A unos 20 minutos andando de la parte sur de la plaza Jemaa el Fna. Como curiosidad, se puede visitar un harén, que viene a ser un estanque en el patio central rodeado por múltiples habitaciones para las concubinas.

Como espacio verde el favorito es el que ocupan los Jardines Majorelle. Aunque fue construido por el pintor francés Jacques Majorelle durante el periodo colonial administrado por Francia, su mayor fama le llegó con la compra del estilista Yves Saint Laurent. Alberga un museo de arte islámico, aunque para el visitante tiene mayor atractivo su jardín con explosivos colores en tonos azul, que sin duda lo hace único. 

Curtidoría. Marrakech.

6. EL BARRIO DE LA CURTIDORÍA EN MARRAKECH

Uno de los barrios más visitados es el de la curtidoría, donde se trabaja la piel y el cuero, al mismo tiempo que se convierte en atracción turística. El proceso del tratamiento tiene cuatro partes: limpieza, curtido, recurtimiento y acabado. Actualmente se suele hacer con químicos, pero aquí podrás ver como se elabora de forma tradicional.

Para tratar la piel, primero es necesario meterla dos semanas en cal viva para eliminar el pelamen, carnes o grasas y demás fibras orgánicas. El siguiente proceso consiste en introducirlos en unas piscinas con excrementos de aves, donde se dejan pudrir durante varios meses. Es lo más eficaz para retirar todo tipo de olores de la piel del animal. Por último se dejan secar al sol.

Para el tinte de color se cubren con materias primas naturales. La henna para el marrón, la menta para el verde y algunas flores para los rojos. Temperaturas infernales unidas a olores nauseabundos que se hace difícil de llevar incluso con la ramita de menta en la nariz.

Curtidoría. Marrakech.

DE NUEVO ‘EL TIMO DE LA ORIENTACIÓN’

Llegar no es fácil, no por el camino tortuoso, si no por los escollos que se empeñan en poner al turista, al que encima tratan de tonto. Esto no nos gusta en ninguna parte del mundo. De nuevo escasas o nulas indicaciones, con el objetivo de que el viajero se pierda y caiga en las redes de los ‘falsos guías encubiertos’. Los niños no se escapan de estas pesadas estafas.

Te dirán que no quieren dinero, sólo ayudarte y practicar tu idioma, porque saben hablar lo básico en las lenguas extranjeras más comunes. Pero al final, siempre piden la ‘propina’ y si encima no se la das, se rebotan. Somos conscientes de que la vida allí no es fácil, pero la solución nunca pasa por timar o sacar la pasta con estas tretas.

También hay un tipo en la puerta que suele dar los hierbajos de menta para soportar mejor el fuerte olor, y que te pedirá dinero nuevamente. Al salir, te querrán atrapar otra vez para ir a comprar productos de cuero a las tiendas cercanas. Tantos capítulos idénticos se vuelven agotadores cuando sólo pretendes pasear a tu rollo y con parsimonia.

Atlas. Marruecos.

7. EL ATLAS, LA MONTAÑA MÁS ALTA DE MARRUECOS

La majestuosa cordillera del Atlas parece proteger la ciudad de Marrakech, siendo el mejor puesto de vigilancia con su título de punto más alto del país. Ejerce de frontera natural separando el norte y el sur de Marruecos. Al norte, un paisaje húmedo y verde, al sur, desierto de dunas y algunos palmerales que se abren como verdaderos oasis de película. Una ruta con panorámicas sorprendentes y muy cambiantes entre montañas y desfiladeros. Colores rojizos, marrones y negros. No me lo esperaba así, y quizás por eso, me cautivó.

Cientos de quilómetros salpicados por oasis, ciudades de barro sacadas de un cuento, y montañas con las formas imposibles. Una maravilla natural desconocida para muchos de los que solamente se asoman a las grandes ciudades del país como Marrakech o Casablanca. Pero lo mejo, está fuera de esos límites para conocer la cultura bereber en todo esplendor y como es la vida a los pies del Sáhara.

Casi 2.500 kms de macizo recorren el noroeste del continente africano pasando por Argelia, Túnez y Marruecos, lugar donde se encuentra la cima más alta de Toubkal, que llega a los 4.165 metros de altura. Aquí reina el orden bereber, al igual que en el Atlas de Argelia.

Según cuentan el mito griego de Perseo iba a ver a las hijas del Atlas para obtener manzanas de oro. El titán de Atlas estaba condenado a sujetar el arco del firmamento, pero Perseo logró petrificarlo usando la poderosa cabeza de Medusa. Se convirtió en montaña y sus cadenas formaron el cinturón del Atlas.

Atlas. Marruecos.

Los poetas e historiadores del mundo griego, con Homero como uno de los máximos exponentes, marcaban el Atlas como la frontera del mundo conocido. Y como curiosidad para los españoles, en el medievo en el Cantar del mio Cid se la denomina como ‘Montes Claros’.

Precisamente al pie de estas montañas, en el Valle de las Rosas, se cultiva la rosa damascena, una de las más demandadas para la alta perfumería. Los franceses la importan para elaborar algunas de las más famosas fragancias del sector. Fueron ellos mismos quienes la llevaron a principios del siglo XIX, momento en el que abrieron las primeras destilerías para obtener la tan venerada esencia.

Atlas. Marruecos.
Atlas. Marruecos.
Atlas. Marruecos.

En la primavera celebran la Fiesta de las Rosas para extraer esencia de varios miles de toneladas. Hay que dirigirse a la ciudad de El Kelaa des Mgouna, en la provincia de Tinehir, a unos 90 kms de distancia de Ouarzazate. Esta zona ofrece también rutas entre palmerales, oasis y kasbahs además de plantaciones de azafrán. Hay abundantes hoteles para alojarse al ser un área de importancia turística y no demasiado alejada de la capital.

La Fiesta de las Rosas tiene pinta de ser espectacular, así que si vais entre abril y mayo consultadlo porque merecerá la pena verlo. Los vecinos hacen el destilado con las puertas abiertas para enseñar a todo interesado como es el proceso de destilación. Una fiesta con los ingredientes habituales: comida, baile y muchas flores que inundarán de un maravilloso olor un momento que puede ser inolvidable.

Kasbah Ait Ben Haddou. Marruecos.

8. LAS KASBAH, DIGNAS DE UN CUENTO DE ORIENTE

Si quieres ser por un día protagonista de Lawrence de Arabia, nada como hacer la ruta de las kasbahs. Un mundo de adobe que te hará volar a la magia del cine de antaño, donde las casas hechas con barro y paja resisten al paso del tiempo y son un orgullo para los bereberes. Mimetizadas totalmente con el paisaje, las kasbah coronan las panorámicas con sus inconfundibles torres de defensa.

La estrella es la kasbah Ait Ben Haddou, cuya importancia se remonta al pasado como uno de los puntos comerciales más relevantes de la ruta de los pueblos nómadas, que todavía habitan estas tierras, como veremos más adelante. Es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el año 1987 y se han rodado numerosas películas y series muy famosas. Hasta el punto que una de sus puertas monumentales no es original, fue construida con motivo del rodaje de la película ‘La Joya del Nilo’.

Se encuentra en la provincia de Ouarzazate, en la región de Draa-Tafilalet y se extiende a lo largo del río Ounila. La mayoría de los habitantes de la ciudad viven en el nuevo pueblo al otro lado del río, sin embargo, algunas familias aún viven dentro del ksar.

Ait Ben Haddou. Marruecos.
Ait Ben Haddou. Marruecos.
Ait Ben Haddou. Marruecos.

Hoy en día, sigue sorprendiendo lo bien que preservan del frío y del calor. Materiales como barro y paja, que se utilizan en diferentes partes del mundo con el mismo fin. Bajar el calor en verano, y el frío en invierno. Uno de los mejores aislantes que se ha vuelto también uno de los mayores atractivos turísticos de la mano del cine.

Aparecen salpicadas por el sur de Marruecos, y aunque no todas tienen el mantenimiento adecuado, lo cierto es que tienen un gran atractivo. Muchas son melancólicas ruinas y otras se han transformado en originales alojamientos. Renovarse o morir, no queda otra. Estos antiguos palacios que parecen hechos de arena del desierto, eran residencia de los más poderosos, una fortaleza donde el enemigo tenía bastante complicada la entrada. 

Ait Ben Haddou. Marruecos.

RUTA DE LAS KASBAHS

Después de visitar la kasbah más famosa de Marruecos, Ait Ben Haddou, retomamos dirección a la ruta de las kasbahs. Dependiendo del tiempo disponible se puede hacer con más o menos paradas. Algunas de las menos conocidas y ruinosas, están ubicadas en parajes insólitos y espectaculares. Aquí os dejamos tres de las principales para completar el itinerario en torno a estas construcciones.

  1. Ciudadela de Agdz. En el valle del Draa se abre un oasis de 200 kms de largo que parece desafiar esta tierra seca. Ahí se sitúa vuestro destino, pero por el camino encontraréis más kasbahs y otros pueblos y murallas antiguas.
  2. Kasbah Amridil se sitúa a sólo unos 50 kms de Ouarzazate. Para los musulmanes es una de las más chulas del país, quizás una fama ensalzada tras estamparse en los billetes de 50 dirhams.
  3. Kasbah Telouet. A punto de desmoronarse por su aspecto exterior,  guarda dentro unos mosaicos y tapices de seda muy valiosos. La encontrarás al bajar la cima del Atlas, a una hora de coche.

Para llegar a Amridil habrá que rodar otros 120 kms de curvas matadoras, lo que pueden ser unas tres horas. Conviene planificar bien la ruta en función del tiempo y de la luz solar. 

Kasbah. Marruecos.

Los paisajes durante toda la ruta sorprenden. Estampas desérticas y áridas, montañas con formas y colores inesperados. Postales marcianas salpicadas por palmerales o bosque bajo como respiro en medio de la nada. Que sabia es la madre naturaleza. Ciertas montañas tienen laderas con formas fálicas, como si penes petrificados quisiesen cobrar vida. Algunas de las formaciones más peculiares que he visto hasta la fecha. Toda la ruta merece la pena de principio a fin.

CURIOSIDADES

En España hay muchas ciudades que conservan su alcazaba, que viene a ser la al-kasbah, con ciertas diferencias en materiales y estructura, pero con la misma esencia y apariencia. 

Almería, Mérida, Badajoz, Sevilla, Córdoba, Valencia, Málaga o Zaragoza, conservan este tipo de construcciones que levantaban los musulmanes allá donde pisaban.

En cada una de sus conquistas, se nombraba la alcazaba como lugar para guardar el tesoro de la ciudadela. Destaca la de Granada como una de las mejor conservadas de toda la Península.

Oasis. Marruecos.

9. OASIS DE PELÍCULA EN EL DESIERTO MARROQUÍ

Uno de los mayores atractivos del país la conforman las panorámicas majestuosas de palmeras datileras, entre kasbahs de adobe y pueblos fortificados. Pero detrás de esta imagen idílica de oasis en medio del desierto más árido e infinito, aparece la amenaza por el aumento incontrolado de nuevas construcciones, como le ocurre a todos estos enclaves verdes de la región bañada por el río Draa, en el extremo sur del país.

Los oasis de palmeras están considerados patrimonio nacional, y se extienden sobre una superficie de 48.000 hectáreas, que corresponden a unos 5 millones de palmeras, concentrándose la mayor parte en las regiones de Tata, Draa, Figuig y Tafilalet, que se corresponde con toda la franja al sur de la cordillera del Atlas.

Otro de los más famosos bajo el imponente macizo del M’Goum al norte, y la árida cadena montañosa del Jebel Saghro al sur, es el extenso palmeral de Skoura. Cuenta con más de 700.000 palmeras, en un entorno maravilloso salpicado por docenas de kasbahs que parecen sacadas de cuentos árabes.
 
Un lugar con una belleza especial donde es fácil transportarse a otras épocas pasadas, sólo con pasear por sus inmediaciones y dejarse llevar por la imaginación. Skoura es un palmeral habitado donde los canales de riego atraviesan cultivos de palmeras y olivos, así como huertos y las casas de los campesinos, con las fortalezas asomando entre el verde del oasis.
Oasis. Marruecos.

LA AMENAZA DEL LADRILLO

Según la ley, el arranque o corte de palmeras datileras está sometido a drásticas restricciones y sanciones, si cualquier construcción es ilegal y no dispone de las autorizaciones necesarias. Pero como siempre, el que hace la ley hace la trampa. Los habitantes de la población de Zagora han constatado el incremento de la tala de palmeras, para realizar edificaciones turísticas, algo que no nos resulta ajeno con otro tipo de vegetación.

Muchas veces se trata de terrenos o viviendas para extranjeros, que ponen fajos encima de la mesa, sin respetar la reglamentación en vigor, y aprovechándose de una corrupción al orden del día. Seguro que nos suena. No se trata de problemas endémicos de este país, si no por desgracia, problemas a nivel mundial. Destruir la naturaleza para recebar con cemento, es un mal demasiado extendido por todo el mundo.

Oasis. Marruecos.
Oasis. Marruecos.

Zagora se sitúa a los pies del Atlas, en el valle del río Draa, y cuenta con un enorme palmeral de 200 km de longitud rodeado de árboles frutales que se pierde en las arenas del Sáhara, siendo la ciudad base para el turismo que atrae la comarca.

Desde este lugar parten casi todas las excursiones que se adentran en el desierto hacia las dunas de Erg Chigaga. Junto al desierto de Erg Chebbi en Merzouga, se cuelgan la distinción de los más vírgenes de todo Marruecos.

Ouarzazate. Marruecos.

10. OUARZAZATE Y SUS FAMOSOS ESTUDIOS DE CINE

La historia puso a Ouarzazate a mitad de camino para todo aquel que hacía el trayecto desde el Sáhara a Marrakech o viceversa, o para aquel que se dirigía incluso hacia la Península Ibérica. Era conocida como la puerta del desierto. Enclave comercial, que hoy se ha pasado al sector del turismo y el cine.

Porque aquí se levanta alguno de los estudios del celuloide más grandes del mundo y donde se ha grabado incontables películas que has visto casi con seguridad, y que le ha valido el apodo del ‘Hollywood africano’.

Es el núcleo urbano más extenso al sur del macizo del Atlas y lo separan apenas 30 quilómetros de la kasbah de Ait Ben Haddou, donde precisamente se han rodado muchas de esas escenas famosas del celuloide. Estos parajes de ensueño y un rico patrimonio, han valido de escenario para rodajes desde su despunte con Lawrence de Arabia.

Ahí empezó a exprimirse todo el potencial de la zona, aunque Jacques Becker ocho años antes, había rodado en las mismas tierras ‘Alí Babá y los 40 ladrones’. Corría el año 1954. 

Kasbah. Marruecos.
Desierto. Marruecos.

Estudios de cine y enclaves naturales que resultan próximos y económicos comparados con otros lugares del mundo que pueden ofrecer escenarios similares. Desiertos, poblados de barro y paja, oasis en medio de la nada, montañas con texturas increíbles, manadas de camellos cruzando a través de los campamentos y carreteras.

Y varias kasbah cercanas, para aquel que haga noche en Ouarzazate y quiera ver algo más que los estudios de cine. Ya son varias las generaciones de una misma familia que se han dedicado a la fabricación de decorados y atrezzo en general, todo un oficio artesanal en el que destacan por su buena trayectoria.

Al final, raro es el vecino que no haya hecho sus pinitos como extras en el cine, más teniendo en cuenta las mega producciones que se ruedan aquí, y que necesitan un buen puñado de gente para las escenas multitudinarias. Algunos han sabido sacar tajada con su singular aspecto físico y hasta se han especializado en este tipo de papeles.

Ouarzazate. Marruecos.
Uno de los asiduos a estas tierras es el director Ridley Scott quien ha pasado por aquí con unos cuantos rodajes: Gladiator (2000), Black Hawk Derribado (2001), El Reino de los Cielos (2005) y Red de Mentiras (2008).
 
También escenas de la serie de moda, Game of Thrones, y con solera como la versión original de Star Wars (1977) o alguna de la saga 007 de James Bond. El sitio se presta a contar historias, mejores o peores, pero con una esencia natural que vale su peso en oro en el sector. Los estudios se pueden visitar con varios platós y escenarios, además de un pequeño Museo de Cine.
PELÍCULAS RODADAS EN OUARZAZATE
 
— Ali Babá y los 40 ladrones (Jacques Becker, 1954)
— Lawrence de Arabia (David Lean, 1962)
— Patton (Franklin Snachffner, 1970)
— La joya del Nilo (Lewis Teague, 1985)
— La última tentación de Cristo (1988)
— Legionnarie (Peter MacDonald, 1998)
— Jesús de Nazaret (Franco Zeffirelli, 1997)
— Kundun (Martin Scorsese, 1997)
— La momia (Stephen Sommers, 1999)
— Cleopatra (Frank Roddam, 1999)
— Spy Game (Tony Scott, 2001)
— Asterix y Obelix: misión cleopatra (Alain Chabat, 2002)
— La Pasión de Cristo (Mel Gibson, 2004)
— Alexandre (Oliver Stone, 2004)
— Red de mentiras
— Babel (Alejandro González Iñárritu, 2006)
— Príncipe de Persia (Mike Newell, 2010)
Gargantas del Dades. Marruecos.

11. GARGANTAS DEL DADES Y GARGANTAS DEL TODGHA

Unas montañas escarpadas que parecen esculpidas por el mejor Dios de las Cumbres, consiguen un lugar imponente. Las primeras vistas de las Gargantas del Dades fueron poco antes del atardecer, con esa luz mágica. Con carreteras infernales creadas por el demonio del asfalto, el mal viaje está asegurado, a pesar de viajar en un todoterreno. Los paisajes son espectaculares, y subir las montañas toda una aventura que hay que tratar con sumo cuidado, porque por allí conducen a su manera.

Cualquiera diría que la propia Medusa, esa genial figura mitológica griega, ha pasado por aquí cuando las montañas todavía eran unos infantes en formación, petrificándolas a los ojos de los bereberes. Como si la roca estuviese todavía ebullicionando para moldearse y alguien rompiese el proceso en plena adolescencia. Cuando la sangre corre a borbotones y los sentimientos se vuelven agitados y afilados. Así son las Gargantas del Dades.

Desde la cima se puede ver el río Dades, el artífice del desarrollo de la vida en esta zona a lo largo de los siglos. Es una de las dos fuentes que dan lugar al nacimiento del río Draa. Aunque he de decir que el viaje fue al terminar la época seca y más que un río parecía la fuga de un grifo estropeado. El marrón lo inunda todo y el verde parece extinguirse. El clima especial de este valle, más frío de lo normal, evita el crecimiento de las palmeras. Es su criptonita. 

Además de la parte de naturaleza que no escapa a ninguna mirada, podéis trazar una ruta de kasbahs por la región porque por la zona hay ciento y la madre. Desde Ouarzazate hasta el Oasis de Skoura sólo hay 50 kms para contemplar uno de los pulmones más sonados del sur.

Un poco antes de llegar podéis parar en la kasbah de Amridil, una de las mejor conservadas, y muy cerquita, a sólo 30 kms de Ouarzazate, parada frecuente por su belleza es Timahdite, con varias aldeas casi deshabitadas y más construcciones beréberes.

Gargantas del Dades. Marruecos.

El valle de Skoura está plagado de pequeñas aldeas con kasbah abandonadas, y otras ocupadas por familias antes de que se desmoronasen. Todo entre frutales, campos de cultivos y palmerales que crean postales dignas de esta llamada ‘Ruta de las Mil Kasbahs’. Y así hasta llegar a las Gargantas del Dades, sin duda símbolo orográfico para los bereberes, que siguen pidiendo la independencia de lo que consideran su tierra.

El alojamiento estaba situado en plena Garganta del Dades, se llama ‘Hotel Babylon Dades’, al pie de las montañas. Hay algunos situados en la cumbre y con vistas a las gargantas. El hotel era sencillo pero auténtico, enfrente al escaso riachuelo que corría en temporada seca. Balcón, baño privado, camas grandes y buena comida. Pero corría el año 2012 así que es probable que hayan surgido nuevos y mejores alojamientos.

Gargantas del Dades. Marruecos.
Gargantas del Dades. Marruecos.
Gargantas del Dades. Marruecos.
Gargantas del Dades. Marruecos.

No os perdáis las tiendas del pueblo para palpar el ambiente. Simplemente curiosear y conocer a los lugareños antes de que caiga la noche. Para cerrar jornada, momento culinario con broche de cachimba incluida que agasajaban en el hotel.

Por supuesto no puede faltar un paseo para ver el manto de estrellas impresionante, indispensable para compararlo con el que veréis en el desierto y que será todavía más brutal.

Gargantas del Dodra. Marruecos.

LAS GARGANTAS DEL TODGHA

La siguiente parada se sitúa en las Gargantas del Todgha otro espectáculo de la naturaleza, con formaciones rocosas similares a las Gargantes del Dades, sus hermanas mayores. Aparecen de nuevo los bosques de palmeras, imprescindibles pulmones para esta seca parte del globo. Al conocer las Gargantas del Dades, parece que esto se queda en un segundo plano.

Es un sitio bonito pero no tan espectacular aunque merece una visita rápida si estáis en ruta. Las paredes de montaña que forman estas gargantas se elevan 300 metros del suelo. Era la peor hora para visitarlo, con un sol cenital abrasador y con una luz horrible para hacer fotos. Pero a algún sitio le tenía que tocar.

Gargantas del Dodra. Marruecos.
Gargantas del Dodra. Marruecos.
Gargantas del Dodra. Marruecos.

Como si de un pueblo de juguete se tratase, surge a sus pies un mundo que se vuelve diminuto como en el país de Gulliver, con un mundo empequeñecido a la sombra de estos gigantes de roca. Estampas de lo más cotidiano como un rebaño sediento que se acerca al río, convertido en un hilo de agua, para cargarse de hidratación ante una nueva jornada extremadamente calurosa.

El río Todgha baja de las altas montañas del Atlas a más de 4.000 metros de altura y desemboca en los mares de arena del desierto del Sáhara. Una maravilla de la naturaleza, con paisajes de lo más variopinto. Los puestos callejeros se aventuran a pescar algún euro del turista. Saben que sin algo que cubra la cabeza, el sol se vuelve un buen enemigo.

Sombreros, fulares, pañuelos y chanclas, es la mayor demanda.

Tinehir. Marruecos.

La ciudad más importante de la zona es Tinehir o Tingir, al borde de un precioso oasis. Podrás visitar las ruinas de su kasbah de Al-Gawli, un montón de huertos y plantaciones de frutas a más de 1.300 metros de altura. Así de triunfante se presenta la puerta que abre paso al Valle del Todgha.

El nombre de esta ciudad, en el idioma tamazight que hablan los nativos, significa ‘la de la montaña’, porque la ciudad está rodeada de cimas altas. En las dos últimas décadas, ha experimentado un crecimiento urbano muy rápido, y han aparecido media docena de barrios nuevos.

Tineghir es un gran oasis se extiende unos 30 km de largo y de varios kilómetros de ancho, donde hay pocos días de lluvia en todo el año. Increíble que el mar llegase antes hasta aquí, donde ahora se abre únicamente un desierto árido y seco. Los ciclos de la naturaleza nos parecen asombrosos. Esa invasión periódica del mar, ha dejado depósitos de sedimentos ricos en fósiles marinos. Y mientras seguimos ruta, los paisajes marcianos no cesan.

A veces parece que uno ha viajado a Marte o a Saturno. Y tan cerca de casa.

 UN POCO DE HISTORIA

  • El levantamiento del Atlas, principalmente durante el Terciario, provocó la retirada del mar y la deformación de los estratos de las rocas (pliegues, fallas).
  • La erosión eólica y fluvial, de manera eventual, ha ido conformando el paisaje desierto de piedra caliza y arcilla con estos tonos marrones. 
  • El río Todgha se ha ensanchado con el tiempo a través de capas de roca, dando lugar a impresionantes cañones de 300 metros de alto.
  • A su paso se fue desarrollando un oasis verde de palmeras y vegetación baja, contrastando duramente con los colores rojo/ocre del desierto.
Rissani. Marruecos.

12. RISSANI Y SU ANTIGUO MERCADO DE GANADO

Y poco antes de respirar el aire cálido del desierto, parada obligada en el mercado de Rissani, famoso por su compraventa de burros, pero que ofrece mucho más que eso al aventurero. Ver un auténtico mercado marroquí es impagable. O así era hace casi una década en el año 2012, quizás hoy en día la cosa haya cambiado en ese sentido. Apostamos a que aún así, será más auténtico que el mercado de Marrakech, dedicado casi en exclusiva al turista.

Rissani llegó a ser el enclave comercial por excelencia durante el siglo XIV, por ser una de las puertas del desierto por donde iban y venían todos los comerciantes. Y algo no ha cambiado desde entonces a sólo unos quilómetros del manto de arena de Merzouga y siendo una referencia en toda la región del Tafilalet. Hay vida y monumentos más allá del mercado.

Algunas kasbahs, como la que alberga el Ksar El Fida, con un museo que abrió sus puertas hace más de diez años, o el Ksar Abbar, peor conservado y guardián de tesoros imperiales en la época dorada. En el entorno de Rissani está también el Ksar de Oudalad Add el Malin, una fortaleza levantada con la entrada del siglo XX y que en su día fue uno de los palacios más impresionantes.

Rissani. Marruecos.

Este mercado de Rissani es el centro de la vida comercial de unos cuantos quilómetros a la redonda, muy frecuentado para los que quieren comprar animales, ya sea una cabra, una oveja, un burro o una gallina.

Pero también para proveerse de cualquier producto alimentario, principalmente fresco y de infinitas especias. Esto es lo fundamental, aunque como en cualquier zoco, se puede encontrar absolutamente de todo. Es el mercado que abastece a gran parte de los pueblos nómadas de las cercanías.

El burro se resiste a perder el galón de principal medio de transporte del país, y resiste al tiempo y casi al espacio. En marroquí se le llama ‘hmar’. Uno de sus lugares de reunión es el aparcamiento de burros de este concurrido mercado, donde por supuesto también se mercadea.

Aquí nunca se pierde el tiempo, es un epicentro de compraventa sin descanso. Aquí la mayoría de moradores de los pueblos cercanos, no tienen dinero ni para un vehículo de dos ruedas. El burro es su animal de compañía y de transporte desde hace siglos. Para carga, para moverse, para whatever. 

Rissani. Marruecos.
Rissani. Marruecos.
Rissani. Marruecos.

Montados en ellos con la carga recorren los quilómetros para poder ganarse la vida en este mercado, sin duda uno de los más interesantes del sur de Marruecos. Fuera del mundo del rebuzno, un sonido que permanece como BSO constante en Rissani, se cotizan otros muchos animales. Un muro de adobe dividido en diferentes compartimentos, alberga el resto de comercio animal.

Cabras, ovejas y muchas escenas de entretenimiento para tus ojos. Porque no vamos a negar, que todo resulta chocante a primera vista. Aunque si pensamos que así se desarrollaba hace décadas el comercio en cualquier lugar del mundo, no tanto. Todo depende de la perspectiva.

Rissani. Marruecos.
Rissani. Marruecos.
Rissani. Marruecos.

Las kasbah son muy chulas como monumento arquitectónico, pero el mayor tesoro de una cultura es su propio pueblo, los que forman ese llamado ‘patrimonio inmaterial’. Su gente, sus mercados, sus tiendas, sus costumbres, sus celebraciones, sus intereses. Ojalá alguien confirme que sigue siendo auténtico a pesar de que el turismo crece por cualquier rincón del mundo, y Marruecos registra cifras de aumento cada año.

Rissani es un lugar de encuentro que todavía respira la esencia de tiempos pasados y que hará que el viajero se transporte a ellos con un sólo paseo. Esperemos que esa esencia siga manteniéndose en el tiempo porque cuando reposas el viaje, te das cuenta de todo lo que significa observar el mundo a otras velocidades, a otros tiempos diferentes del nuestro.

Conocer lugares nuevos te permite…

‘LA POSIBILIDAD DE VIAJAR EN EL TIEMPO’

Rissani. Marruecos.

La mayoría de los tours pasan de puntillas por este mercado, una parada más en ruta hacia el desierto. Desde TrotandoMundos recomendamos reservar media mañana si quieres conocer el pueblo sin apuros ni estrés. Las prisas en los submundos lentos nunca son buenas.

Además de visitar el mercado de animales y de productos locales de la región, tendrás margen para dar una vuelta por el pueblo, entablar algunas conversaciones con lugareños y buscar un restaurante con sabor marroquí.

Mi recomendación es apostar por un restaurante beréber. Tienen una famosa pizza que está riquísima, y que se suele cocer bajo la arena del desierto como manda la tradición más estricta. Aquí será cocinada en horno, pero igual de rica con la masa fina y crujiente. Nada que envidiar a las italianas. Diferentes, pero exquisitas.

MONUMENTOS DE INTERÉS EN RISSANI

Rissani tiene monumentos de interés, vestigios de la importancia histórica de este enclave. El más importante a nivel arquitectónico lo conforman los ksars, las construcciones surgidas al amparo del comercio, supeditadas a la gestión y control de rutas o al alojamiento de familias pudientes. Igual que ocurre con las kashah, los materiales utilizados vuelven a ser sostenibles y perecederos: barra y paja.

Kasbah. Marruecos.

Uno de los ejemplos es el Ksar Oulad Abdelhalim, la residencia del representante del sultán con fecha de creación en el siglo XIV. De generosas dimensiones, albergaba además un barrio rico y otro de esclavos. Su estado de conservación deja mucho espacio para la imaginación entre los restos ruinosos. Se perfila el patio ajardinado del barrio noble y lo que parece ser un hammam público para el barrio de esclavos.

El Ksar El Fida, goza de mejor apariencia gracias a las inversión pública que ha integrado un museo para explotarlo turísticamente. Fue concebido como palacio y mecanismo de control de las caravanas comerciales y data del siglo XVII. Se pueden visitar el patio de entrada, la vivienda, el hammam y los espacios ajardinados.

Camino a Merzouga. Marruecos.

13. PUEBLOS NÓMADAS CAMINO AL DESIERTO

La ausencia de vegetación marca el camino hacia el Desierto de Merzouga, tras recorrer las Gargantas del Dades y del Todgha. Y también la ausencia de curvas. Una llanura se abre al paso del todoterreno con ansias de ser infinita.

Allí emergen las famosas dunas de Erg Chebbi que forman un verdadero mar de arena con olas que pueden llegar a medir más de 150 metros de altura. Sus colores, cambiantes con el sol, son un continuo arco iris en pleno desierto. Sin agua, pero con la ayuda de la diosa naturaleza, todo es posible.

El Erg Chebbi es una pequeña parte del desierto del Sáhara, 22 kilómetros de largo por unos 6 de ancho ganándose el título de las dunas más altas de Marruecos. Pero antes de llegar, siguen los originales y cambiantes panorámicas, pero a un ritmo más movido. Sin curvas, por fin un roadtrip de verdad.

Durante el trayecto aparecen pueblos nómadas salpicados por las laderas de las escasas montañas, o extendidos sobre las tierras áridas previas al desierto. Los niños suelen acercarse corriendo sin perder ni un minuto, pero como siempre, el consejo es no darles dinero.

Es la manera más cómoda de obtener ingresos para las familias, aún a riesgo de perder su oportunidad en la educación. Para los nómadas una tarea más complicada todavía, pero darles dinero sólo les hará reafirmarse en que el mejor futuro para las generaciones venideras, es mendigar unos euros/dólares a los turistas.

Camino a Merzouga. Marruecos.

En todo caso, si se quiere obsequiar con algo, que sea útil y didáctico. Libros, o utensilios para pintar o escribir, ropa o jabón, que nunca sobra por este desolador paraje que conforma unas condiciones muy complicadas de vida. No sólo por el clima, si no por una red educativa y sanitaria definitaria, y para los que viven en las montañas, casi inexistente. No digamos en cuanto a las aldeas nómadas.

Y hablando de carencias, aparece también el agua. Sin ella no hay vida, y por eso esta atmósfera puede llegar a ser mortífera. Para evitarlo, hay numerosos pozos de agua esparcidos por esta zona desértica de Marruecos, y por tantas otras, donde las familias nómadas cargan a cuestas un elemento imprescindible para sobrevivir en estas condiciones.

Unos años más tarde, viviría algo parecido en el viaje al oeste de África durante una ruta por Kenia y Tanzania. El polvo se mete hasta las entrañas y no es capaz de salir por la nula humedad. Los mocos y los ataques de tos son continuos, al igual que en Senegal.

TROTANDOMUNDOS EN TANZANIA

TROTANDOMUNDOS EN SENEGAL

Camino a Merzouga. Marruecos.

Toda una red de ingeniería para que la canalización llegue a ciertos puntos, donde pueden abastecerse los pueblos y aldeas. Las mujeres se acercan a cargar tinajas y bidones para poder beber, lavar y cocinar. 

Algunos pozos están secos y se puede bajar a ver la red de túneles subterráneos. Darte cuenta en vivo y en directo, de lo que tienen que hacer muchos para poder hidratarse o lavarse… da mucho que pensar. Lo sabes desde tu sofá de casa, pero vivirlo es otra historia.

Y a las puertas de Merzouga aparece otro paisaje espectacular. El negro con el dorado se funden antes de llegar al azul del cielo. Sigo asombrada por la diversidad natural que ofrece Marruecos, y a pocos metros de las majestuosas dunas de Erg Chebbi.

Desierto, montañas, palmerales, gargantas, cañones y empedrados. Con los colores más extraños y formaciones rocosas imposibles. Y aquí en medio de la nada, otra panorámica para el recuerdo viajero.

Merzouga. Marruecos.

Pero antes de montar sobre jorobas para emprender ruta al campamento de haimas, tocaba reponer energías a las puertas del desierto de Erg Chebbi. Hay algunos hoteles que sirven de base para los turistas que se aventuran a pasar la noche entre dunas. Si contratas una excursión con guía, seguramente esté incluido el precio de una habitación para ducharte o descansar un rato antes de montarte a lomos de un camello. 

Piscina y un té de menta en pleno desierto es un lujo asiático en África. Tras una jornada de horas sobre ruedas envuelta en un ambiente seco y de polvo, sienta de maravilla.

Desierto de Erg Chebbi. Marruecos.

14. EL DESIERTO DE MERZOUGA SOBRE DUNAS DORADAS

El pueblo de Merzouga es la base de operaciones para las rutas y pernoctaciones al desierto. Hay hoteles con cierta categoría pero lo realmente interesante es pasar una noche en haimas bajo las estrellas.

Cena con velas y sobremesa con timbales, pondrán lo necesario para que sea algo inolvidable. Una sensación de libertad en el medio de la nada. La arena se vuelve un manto aterciopelado, sacando la seda para los últimos coletazos de luz del día. Algo tan sencillo y delicado, como brutal.

Muchos hoteles ofrecen un paseo por las dunas para ver el atardecer, pero recomendamos quedarse una noche en las haimas, en el desierto es lo suyo. Merece la pena sólo por ver la Vía Láctea con esa claridad y un manto de estrellas impresionante, e inaudito para esta TrotaMunda en aquel momento.

La experiencia compensa, sobre todo si es la primera vez que te adentras en el desierto, como era el caso. Los alojamientos cercanos ofrecen la posibilidad de dejar el equipaje para ir con una mochila ligera al campamento, además de poder darte un baño, tomarte un té o comer algo.

Para más información sobre estos campamentos del desierto os recomendamos leer el artículo del PRE-VIAJE A MARRUECOS.

Desierto de Erg Chebbi. Marruecos.
Desierto de Erg Chebbi. Marruecos.
Desierto de Erg Chebbi. Marruecos.

Montar en el mundo de la joroba parece más encantador de lo que realmente es. El culo no será el mismo después del paseo y corres serios riesgos de terminar con unas buenas agujetas como te pongas más tenso de lo debido. Suelo evitar cualquier modo animal de transporte, pero era la única forma de llegar a las haimas.

De repente aparecen siluetas que brotan de las dunas. Individuos caminando con rumbo por muy extraño que parezca. Piensas que aquí no hay nada, sólo un océano de arena. Pero los bereberes tienen la brújula marcada en el ADN y conocen esta zona como la palma de su mano. Escenas cotidianas del desierto, que nos parecen estrafalarias por desconocimiento.

Y mientras tanto, la luz se va tornando de amarillo a naranja. Cada vez más rápido, pero de manera sutil.

Desierto de Erg Chebbi. Marruecos.

Procurad realizar el trayecto al atardecer, cuando la luz es magnífica creando sobre la arena diferentes tonalidades anaranjadas y amarillas. Este oleaje dorado cambia de color según la posición del sol. Amarillos, ocres, dorados, naranjas, rojizos y púrpuras. Todo un arco iris en pleno desierto, de la mano de la diosa naturaleza.

Los colores se van transformando al paso del camello mientras observas la escena natural desde las alturas. El horizonte lo forman cordilleras de arena, con algunas cimas despuntando, y en constante movimiento. Ese día no sopla el viento, la temperatura es ideal y el paseo muy agradable mientras empieza a caer el sol.

Un espectáculo natural de luces y sombras.

CURIOSIDADES

  • Durante la parte más calurosa del año, los marroquíes vienen al desierto de Erg Chebbi a tomar baños en la arena caliente.
  • Son enterrados hasta el cuello durante unos minutos cada vez. Esto se considera que es un tratamiento para el reumatismo.
Desierto de Erg Chebbi. Marruecos.

Cuando vislumbras el campamento sonríes como si hubieses vuelto de una dura caravana de largos días por el desierto. Sólo habían pasado dos horas, pero el culo pedía descanso y ver las tiendas era un gusto.

No sin antes parar en las dunas para deleitarse con este espectáculo de la naturaleza. Ver como los últimos rayos de sol se filtran entre las dunas que parecen cordilleras de oro. Espectacular verlos con tanto detalle en el horizonte. Atardeceres de lujo.

Desierto Erg Chebbi. Marruecos

15. CAMPAMENTO DE HAIMAS EN EL DESIERTO DE ERG CHEBBI

El silencio cobra aquí un protagonismo encantador donde casi puedes escuchar las estelas de las estrellas fugaces. Inmensidad del desierto, inmensidad del universo. Y tú diminuto, insignificante. El misterio de la vida entre un mar de granos de arena y puntos de luz en el cielo. Para quedarse a reflexionar horas. Para conectar con la madre naturaleza. Y para los menos místicos, para dormir como nunca.

El silencio lo envuelve todo durante la noche. Sólo roto por algunos timbales lejanos de otros campamentos que animan la velada a los visitantes después de la cena. Las dunas de Erg Chebbi son un verdadero mar de arena con olas que pueden llegar a medir más de 150 metros de altura.

El campamento de haimas es sencillo pero con mucho encanto. Grandes tiendas de campaña elaboradas principalmente con cuero, albergan varias camas con buenos colchones y mantas de sobra para paliar el contraste de temperatura que trae el crepúsculo. Fuera un suelo de alfombras con mucha magia. 

Más información sobre el campamento en el PRE-VIAJE A MARRUECOS.

Desierto de Erg Chebbi. Marruecos.

Cena tradicional marroquí a la luz de las velas, para los más románticos. Y música de timbales y danzas, para los más animados al final de la velada. El té con menta que no falte. Es lo que te queda, porque cerveza no había, por lo menos hace una década. En las haimas olor a cuero y a lámpara de aceite, impregnando de rojo la noche del desierto de Merzouga.

Recuerdo mirar fijamente las llamas de la hoguera, que parecían cuchichear secretos. Fuego en el desierto. Con la retina pegada al movimiento de las manos sobre los timbales. Música en el desierto. Recuerdo escuchar los cánticos de los bereberes.

Alma en el desierto. Y esos ojos y esas sonrisas sinceras, de esos que con poco viven mucho. Menos dinero pero más ricos. En occidente más ricos, pero más empobrecidos de espíritu. Cuanto más viajamos, más nos damos cuenta. Intensidad en el desierto. Primeros pasos en la percusión, primeras palabras en jerga nómada y muchas risas. Alegría en el desierto. 

No hay mejor cierre a un viaje por Marruecos que vivir el desierto en tus carnes, una de las esencias más puras de la naturaleza. Frente a eso, somos diminutos e ignorantes en grado superlativo. Un crepúsculo de ensueño donde el tiempo y el espacio parecen derretirse y una noche de estrellas que te sumergirán en preguntas. Esas agotadoras incógnitas del cosmos. Alguna caerá, estamos seguros.

Parafraseando una canción de la mítica banda gallega Siniestro Total: ‘Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos… estamos sólos en la galaxia… o acompañados?’ Pues fíjate que este puede ser un lugar inmejorable para intentar responderte a ti mismo.

Un paraje apenas tocado por la mano del hombre y que conserva ese misterio sacado de otra dimensión. Pero como ocurre en la nuestra, no hay que perdérselo.

Resumimos todos los consejos para planificar tu aventura a Marruecos de manera más sencilla y eficaz para exprimirla al máximo.

Desde el visado a las vacunas, pasando por la seguridad, sus costumbres y su religión. El transporte, el alojamiento y la gastronomía también serán objeto de análisis en este pre-viaje a Marruecos.

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Desierto Erg Chebbi. Marruecos.

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6 comentarios en «Marruecos»

  1. Muchísimas gracias por tu comentario, NADIA!!! Nos hace muy felices saber que habéis disfrutado de estos días con nosotros!!! Ojalá muchos más viajes juntos y ya sabes dónde estamos para lo que necesites!!! 🙂

    #trotandomundos
    #viajesmarruecos4x4
    #experienciasunicas

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    • Estamos deseando volver a visitaros Hassan! Y hacer otra ruta distinta por el desierto. Nos vemos pronto! cuidaros mucho mientras. Un abrazo

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  2. Morocco or Al Maghrib which is the Arabic name is a country that is rich by its cultures, Hospitality, religious diversity, intellectual and its ancient history of (indigenous Berbers and Arabs) dynasties and empires that reached Northern Africa and Spain and Also middle Africa by the Great Sahara. Today, Morocco offers everyone: from delicious Food, gorgeous historic land sites, Beaches to have an amazing summer holiday . Morocco also has a great desert and mountain landscapes which allows its visitors to make mellion pictures and live such great moments by exploring and discovering the magic of the desert. Morocco also has a diversity of cultures and traditions which allow you to full in such a great love with the country and its landscapes. One of the most things which makes Morocco a best touristic destinations is its diversity and hospitality, If you head to North you will find such a great cities of Tangier, Saadia and Nador which are located in the edge of Medeteranean Sea, those cities are reach by its great weather and spanish aspects due to the spanish colonizer in the past. By the atlantic Ocean Morocco Has hundred of beaches which deserve to be visit especially during the summer such as small cities of Asilah, El Oualidya, Essaouira and Agadir which has a summer weather for more than 6 months per year. If you are a Tourist looking for a best travel plans and information about Morocco, so you are in the right place.

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    • It is a wonderful country that we love. As you say, for its culture, its people, its landscapes and for each of the moments it offers. Thank you for reading us.

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    • Muchísimas gracias por tus palabras y por leernos. Es muy reconfortante ver que el esfuerzo que supone realizar la web con el cariño con el que la hacemos lo transmitimos. Esto es como un chute de vitamina para no dejar de hacerlo. Recuerda que si quieres algo más de información solo tienes que pedirnos te ayudaremos encantados. Un abrazo grande.

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