Marruecos

ENTRE ZOCOS, TAJINES Y DESIERTOS

Paisajes alucinantes y ciudades excitantes

GUÍA DE VIAJE POR MARRUECOS

¿QUÉ VER Y QUÉ HACER?

Marruecos
Desierto Erg Chebbi. Marruecos.

PREPARA TU VIAJE

Kasbah. Marruecos.

TROTANDOMUNDOS EN MARRUECOS

Consejos – itinerarios – alojamiento – lugares imprescindibles

Ouarzazate. Marruecos.

1. MARRUECOS, LA SORPRESA FUERA DE MARRAKECH

Marruecos presume de ser el baluarte turístico de África con 10 millones de turistas por año, gracias a una estabilidad política de la que no gozan muchos de sus vecinos países. Marrakech pervive en el tiempo como un gran zoco gigante y laberíntico. Te perderás más de una vez para llegar a tu ‘riad’ pero será divertido dejarse llevar por el entramado de callejuelas mientras esquivas a los insistentes vendedores que asaltan a cada paso. 

Su multiculturalidad, fruto de los numerosos pueblos que han pasado por esta parte del oeste africano, es uno de sus atractivos. Estudios de ADN han confirmado que la mezcla de genes de los marroquíes, incluye a beréberes, árabes, fenicios, judíos sefardíes, africanos subsaharianos y un montón de etnias. Eso se palpa en el ambiente y en su deliciosa gastronomía, pinceladas mediterráneas, árabes y africanas. Resultado: una explosión de sabor y especias en la boca.

Nuestro itinerario nos llevará por Marrakech, por las cimas nevadas del Atlas, por los pueblos nómadas de camino al desierto de Merzouga, mientras recorremos las kasbahs de cuento que se cruzarán por el camino, como la de Ait Ben Haddou. Tan de película que muchas escenas de la gran pantalla se han rodado allí. Y no muy lejos pasaremos por los estudios de cine de Ouarzazate, terceros en importancia mundial. No es para menos porque Marruecos ofrece un montón de escenarios y paisajes naturales dignos de vestir una obra maestra.

Marrakech. Marruecos.

La telaraña de callejuelas que teje el zoco de Marrakech te transportará no sólo a otro lugar, si no a otra época distinta. Como si hubieses cogido anoche el Delorean para regresar al pasado de un golpe. Si no has viajado fuera de los países europeos, o del llamado ‘mundo occidental’, te sorprenderá su manera de vivir y comerciar, algo que ya forma parte de su idiosincrasia. 

Marrakech recibe el apodo de ‘La Ciudad Roja’ que le otorga el color rojizo de la tierra, y por tanto, de sus casas. La legislación marca que cualquier construcción nueva ha de mantener ese color en su fachada exterior, creando una identidad colectiva. A fuerza de imposición, pero al fin y al cabo una seña cultural. Marrakech es la ciudad más visitada, seguida de Fez, Tánger, Casablanca y Rabat.

Fuera de la medina de Marrakech, se abre un gran país de grandes contrastes. Limitar el viaje a los grandes núcleos es un grave error. Los paisajes y la autenticidad que encontrarás de ruta por el país, te mostrarán su esencia. Auténticos pueblos nómadas entre zocos tradicionales y originales. No como el de Marrakech, casi hecho para los turistas, donde vender y sacar tajada es el principal objetivo de unos vendedores que además, acaban con tu paciencia. Encontrar algo de honestidad allí se hace difícil. Sin embargo, en las aldeas la gente es mucho más cálida. Y eso sólo lo descubrirás aventurándote más allá de las ciudades.

Rissanni. Marruecos.

El handicap, la comunicación. No esperes inglés una vez cruces los límites turísticos de Marrakech. La opción de alquilar un todoterreno con conductor/guía, muchos hablan español, es de las mejores para recorrer la zona durante varios días. Las ventajas indiscutibles son despreocuparte de conducir, beneficiarte de una mayor interacción con las gentes del camino, y adaptar la ruta a tus intereses particulares. Algo que no podrás hacer contratando un viaje de grupo. La desventaja es obvia, sale un poco más caro pero es asequible.

La versión más económica es el ‘háztelo tú mismo’. Alquila el vehículo y lánzate a la aventura del desierto. Hacer la ruta por libre es totalmente factible previo conocimiento del estado de las carreteras, sobre todo al salir de las autopistas y carreteras principales. Recomendamos a Hassan y su empresa Marruecos 4×4 con un montón de rutas y con una valoración de sobresaliente. Calidad, calidez y compañía de la mejor para una pequeña empresa familiar con diversos reconocimientos, y que ha supuesto un avance importante en la vida de estos bereberes. Os damos todos los detalles en ‘CÓMO LLEGAR Y CÓMO MOVERSE POR MARRUECOS’.

Un buen itinerario en Marruecos pasa por unos días en Marrakech, bastará con dos jornadas para conocer la medina y sus entresijos, si no se dispone de más tiempo. Después continuar con una excursión de tres o cuatro días hacia el desierto de Merzouga, pasando por las montañas del Atlas, y de camino visitar los pueblos, palmerales, mercados y kasbah, como la increíble Ait ben Haddou.
Ait ben Haddou. Marruecos.
Paradas obligadas son las Gargantas del Todgha y las Gargantas del Dades, los palmerales de Tinerhir o Tafilalet y los estudios de cine de Ouarzazate. El broche de oro a esta ruta será pasar una noche en unas magníficas haimas bajo el manto de estrellas que ofrecen las dunas del desierto. Como colofón el viajero podría acercarse a la costa. El máximo exponente litoral es Essaouira, a poca distancia de Marrakech, para comer un pescado fresco a la brasa y conocer un sitio pintoresco con olor a salitre. 
 

UNA PIZCA DE HISTORIA

En cuanto a la historia, Marruecos obtuvo su ansiada independencia de Francia y España el 1 de marzo de 1956. Como quien dice anteayer, porque en la línea cronológica de los siglos, eso es nada. Y este país otra cosa no, pero antepasados tiene unos cuantos. Así lo demuestra la arqueología con restos de homínidos anteriores al homo sapiens, que ya pasearon su trasero por terreno marroquí hace 400.000 años. Se calcula que entre el 10.000 y 6.000 a.C apareció la agricultura y más tarde llegaría la cultura capsiense, durante el Neolítico.
 
Sobre el papel, las primeras líneas empiezan con la conquista de los fenicios entre los siglos VIII y VI a.C. La expansión de Cártago, ubicada a pocos kms de la actual Túnez, era inevitable y se quedaron hasta el siglo III a.C. Después apalancarían largo tiempo los romanos, unos genios en el arte de la colonización. Y entre medias los reyes bereberes fueron los dueños y protectores.
 
Símbolo bereber. Marruecos.
Los bereberes los tienen bien puestos. Le plantaron cara al Imperio Romano desde que puso un pie en sus tierras. Apoyaron a Aníbal y los cartagineses contra Roma en las Guerras Púnicas. Hasta el moño de los tipos, el emperador romano Calígula anunció el fin de la autonomía bereber en todo el Magreb. Los beréberes se hicieron fuertes en la zona del valle del Rif y el Atlas expulsando a los romanos. Se negaban a adorar a sus dioses y adoptaban cualquier otra religión solo por llevar la contraria. La desesperación de Roma llevó a coronar al rey local favorito de Mauritania para obtener el dominio de la región.
 
Los bizantinos llegarían en el siglo VI y dos más tarde los musulmanes. A principios del siglo VII, los beréberes gozaban de sus dioses indígenas, pero obviamente fueron obligados a convertirse al Islam. La resistencia fue intensa, pero con el paso de los años las premisas que ordenaba el Corán fueron calando. Pero el conflicto nunca ha cesado, y muchas colonias beréberes siguen reclamando la independencia de los que, dicen, llegaron primero.
Gargantas del Dades. Marruecos.
Tras la revuelta beréber de mediados del siglo VII, la región se separó del Califato. Por poco tiempo porque medio siglo después la absorbería el estado marroquí. Bajo las dinastías almorávide y almohade el poder de Marruecos dominó el Magreb y la España musulmana. La dinastía saudí y posteriormente la dinastía alauí han gobernado estas tierras hasta el Tratado de Fez. Corría el año 1912 tras la Crisis de Agadir, y el documento cortó el territorio en dos: protectorado español y francés. El resto ya es historia. En el 1956 Marruecos lograba su independencia.
 
La Primavera Árabe (2010 – 2012) en Oriente Próximo y el Norte de África, también sacudió Marruecos al grito de manifestantes que reclamaban más responsabilidad y compromiso político. Y sobre todo más cesión de poder a otras instituciones como el Parlamento. El rey Mohamed jugó sus cartas de cara a la galería con reformas constitucionales. Una de ellas convertir el bereber en lengua oficial. Fueron aprobadas por medio de un referéndum.
 
Rabat actúa en el país como capital política, Casablanca como la económica, Fez es la religiosa y Marrakech la cultural. Sumamos su gran cordillera del Atlas, al inmenso desierto del Sáhara, a sus playas vírgenes de la costa cerca de Essaouira y a los infinitos pueblos árabes y beréberes que salpican su geografía. Todo el conjunto conforma un destino atractivo para todo el que busca conocer una cultura dispar a la nuestra. Una aventura variopinta y atractiva para el viajero que busca romper prejuicio
Cordillera del Atlas. Marruecos.

2. CURIOSIDADES Y DATOS PRÁCTICOS SOBRE MARRUECOS

1. El monte Toubkal con 4.167 metros de altura, es la montaña más alta del norte de África. Pertenece a la cordillera del Atlas, con sus cimas nevadas que se perfilan desde la propia Marrackech. Es una zona interesante para visitar y con unos imponentes paisajes, en contraste con el desierto. 

2. El desierto del Sáhara es el más grande de los cálidos de todo el planeta y el tercero en general, por detrás del Ártico y la Antártida. Pero en cuanto a género caluroso no tiene rival, su extensión abarca la mayor parte del norte de África: Marruecos, Túnez, Argelia, Egipto, Libia, Mali, Mauritania, Níger, Sudán o el Chad.

3. Bate récords como Patrimonio de la Humanidad, al ser el país de todo el continente africano con más reconocimientos en la lista de la UNESCO. Entre ellos están la Medina de Fez, de Tetuán, de Essaouira y la de Marrakech, además de la kasbah de Ait ben Haddou, la villa portuguesa de Mazagán, la ciudad arqueológica de Volubilis o la ciudad nueva de Rabat.

4. En Ouarzazate se encuentran Atlas Estudios y CLA Studios. Son algunos de los estudios de cine más importantes a nivel mundial. Aquí han rodado Martin Scorsese, Oliver Stone, Ridley Scott y hasta el mismo Orson Welles. La historia comenzó con David Lean y su clásico de ‘La Joya del Nilo’, momento en el que se planteó la necesidad de crear un estudio. Tardaron años, pero desde los 70 hasta ahora no han parado. 

5. La mezquita de Hassan II, en Casablanca, es el edifico religioso más alto del mundo. Fue levantada por el sultán con el mismo nombre para que brillase por encima del resto de las ciudades marroquíes. Una de las más apreciadas de todo el país.

6. La universidad de Al Qarawiyyin en Fez, es la más antigua del mundo que todavía sigue en activo. De estilo europea, es además uno de los complejos arquitectónicos de Fez más impresionantes. Este centro de aprendizaje islámico, fue fundado en el 859 por una mujer nacida en Túnez. Por lo que se ve una valiente, y me atrevo a decir, que adelantada a su tiempo también. Es una de las universidades más prestigiosas y caras de África.

Marrakech. Marruecos.

7. Es el primer importador mundial de té verde, elemento indiscutible de su cultura. Un orgullo nacional que es además un símbolo de la hospitalidad de la cultura marroquí. Tiene detrás todo un protocolo, tanto en la manera de beberlo como en el significado de sus tres tazas, cada una con un mensaje filosófico de la vida. Té, menta y mucho azúcar. Te contamos todo con más detalle en el apartado ‘GASTRONOMÍA Y PLATOS TÍPICOS EN MARRUECOS’.

8. Es uno de los principales exportadores de dátiles a nivel internacional con más de cien mil toneladas de producción anual, generando un volumen de negocio que ronda los 3.000 millones de dirhams, unos 300 millones de euros. Una fruta que se ha convertido en uno de los ingredientes indispensables en la cocina de Marruecos, y que le otorga personalidad a muchos de sus mejores platos. Su producción se concentra alrededor de los oasis de Tafilalet, Tata, Draa y Figuig, al sur de las montañas del Atlas.

9. El burro sigue siendo uno de los principales medios de transporte de todo el país, y que sin embargo está está a punto de extiguirse en el nuestro. El mercado de burros de Rissani es muy conocido. Hmar es la palabra árabe para denominarlo.

Marrakech. Marruecos.

10. La altura de las casas es casi homogénea y al parecer tiene una explicación. Es la manera de que las mujeres puedan quitarse las túnicas o el burka en las terrazas sin que ningún vecino ‘voyeur’ se ponga las botas. Curioso el Plan de Ordenación Municipal asentado para que las féminas mantengan su cuerpo alejado de las miradas, siempre supuestamente lascivas, de sus congéneres masculinos. 

11. Cristales translúcidos y/o polarizados en peluquerías y centros estéticos, además de cortinas en las ventanas y otros artilugios para preservar esa intimidad de las miradas endemoniadas. En resumen, allá donde una mujer se pueda quitar cualquier prenda que la cubra, habrá algo que se encargue de tapar esa posibilidad de mirarla.

Marrakech. Marruecos.

12. La guardia real marroquí es uno de los cuerpos militares con más solera de todo el mundo, empezando sus primeros pasos a principios del siglo XI. Sus orígenes parecen remontarse a la ‘Guardia Negra’ creada por un sultán para su protección, un cuerpo que se denominaba así por el color de los soldados, que eran reclutados en la región del río Senegal. En la actualidad se compone de unos 3.000 militares. 

13. Sobre la poligamia, los datos de 2009 dicen que sólo representa el 0,31% de los casamientos en Marruecos. Con la entrada del nuevo milenio, el Rey Mohamed VI impulsó una normativa llamada ‘Código de Familia’ que establece que para casarse con la segunda esposa, ha de existir consentimiento de la primera. 
 

14. Sin duda el que lo fue es el sultán Mulay Ismaílque tuvo 888 hijos entre 1672 y 1727Fueron concebidos por sus más de 550 esposas y más de 4000 concubinas. Pero este no el dato más sorprendente si no que todos sus hijos son varones! Sería imposible por probabilidad estadística, así que parece ser verdad la explicación de que si nacía niña, ordenaba su estrangulación… sobran las palabras.

Plaza Jemaa El-Fna. Marrakech.

3. MARRAKECH Y LA PLAZA JEMAA EL-FNA COMO EPICENTRO 

Marrakech huele a menta, cuero y especias. Se ha ganado ser la ciudad más visitada de Marruecos, atractiva por su condición de capital cultural y por un paisaje que le confiere como telón de fondo, la majestuosa cordillera del Atlas, a pocas horas del inmenso desierto. Si a esto añadimos su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad y su cercanía a Europa, el resultado es un continuo crecimiento de viajeros cada año. 

El color rojizo de su tierra, llevado a la arquitectura, la ha llevado a conocerse en todo el mundo como ‘La Ciudad Roja’, una seña de identidad reconocida y reconocible. Su medina ha sido distinguida por la UNESCO, y se erige como el mayor imán para el viajero atraído por el mundo de ‘Las mil y una noches’. Si lo tuyo es buscar contrastes, en pocos sitios tan cercanos a la Península lo podrás encontrar un choque tan brutal de culturas. Un mundo casi opuesto al nuestro, donde uno parece desplazarse no sólo en el espacio, si no también en el tiempo.

Marrakech. Marruecos.
Marrakech. Marruecos.
Marrakech. Marruecos.

El laberinto de calles del zoco es el máximo exponente de la locura comercial, un sitio para perderse. Literalmente. Aunque no lo pretendas, te pasará. Déjate llevar porque al final es de lo que se trata. Cuanto más alejado de la parte turística, más auténtico se vuelve el zoco, si es que todavía aguanta este calificativo por alguna zona. Aunque mi recomendación pasa por salir de Marrakech para adentrarse en los verdaderos zocos árabes, y no en los orientados a turistas.

La ciudad es manejable, apenas es necesario transporte si quieres visitar la zona de la Medina, la mezquita de Koutoubia, el parque y los alrededores más cercanos. En cualquier caso los taxis no son caros para algún trayecto que requiera más distancia, o cuando el calor se vuelva sofocante. Para más información podéis consultar CÓMO LLEGAR Y CÓMO MOVERSE POR MARRUECOS. Y nuestro consejo para alojarse en Marrakech es apuesta segura: los ‘riads’ de la medina que harán que te impregnes de esa magia árabe. Lo verás más claro leyendo LOS ‘RIADS’ Y OTROS ALOJAMIENTOS EN MARRUECOS’.

Plaza Jemaa El-Fna. Marrakech.
Plaza Jemaa El-Fna. Marrakech.
Plaza Jemaa El-Fna. Marrakech.

La parte mala, la que tiene cualquier lugar en el que confluimos más aventureros de lo que nos gustaría. Escapar de la temporada alta es una apuesta inteligente, además de enfocar bien los itinerarios evitando las horas punta. Lo demás está hecho. Palacios, mezquitas, zocos, parques y una comida maravillosa, harán que quieras volver a Marruecos. Si quieres oler de cerca lo que se cuece en los fogones, echa un ojo a nuestro apartado sobre GASTRONOMÍA Y PLATOS TÍPICOS EN MARRUECOS. 

La Plaza Jema el Fna es el epicentro de Marrakech, para lo bueno y para lo malo. Es el cruce de caminos al que derivan todas las calles como si de afluentes de un río se trataran, pero también es el lugar con más turistas por metro cuadrado. Vaso medio lleno, vaso medio vacío.

Encantadores de serpientes, monos explotados para deleite del turista, vendedores de todo lo que puedas imaginar, puestos de dulces o zumos de fruta, calesas con caballos que deberían estar jubilados… y un sinfín de escenas que te harán pasar un rato entretenido mientras tomas contacto con el centro neurálgico de Marrakech. El tema del maltrato animal para espectáculos turísticos nos rompe el alma. Puedes conocer más sobre nuestros principios en nuestra sección de MEDIO AMBIENTE.

TROTANDOMUNDOS CON EL TURISMO SOSTENIBLE

Plaza Jemaa El-Fna. Marrakech.

Alrededor de la plaza, las azoteas de restaurantes y cafeterías, se vuelven las protagonistas para tener las mejores vistas de este espectáculo de gentes, mientras saboreas un rico té con menta acariciando la felicidad. Poco antes de caer el sol, empiezan a montar en la plaza el típico mercado nocturno con docenas de puestos de comida, bebida y dulces, enfocados hacia el turista, aunque también se ven comiendo algunos locales, o quizás turistas nacionales. No es un mal sitio para adentrarte la primera noche en este centro de vida por excelencia de Marrakech.

Zoco de Marrakech. Marruecos.

4. EL ZOCO LABERÍNTICO E INFINITO DE MARRAKECH

Marrakech. Marruecos.

ZOCOS VARIOPINTOS EN MARRAKECH

  • Zoco de las especias. Uno de mis favoritos que localizarás simplemente por el olor. Se ubica en la plaza Rahba Kedima y podrás encontrar casi cualquier aderezo para tus platos. Un souvenir que nos encanta llevar. Cada vez que cocines en casa, te acordarás de Marrakech sólo con esos olores. La nuez moscada, el azafrán o el cilantro picante son algunos de los más vendidos, sin olvidar las hierbas medicinales, que perviven como remedio para las dolencias físicas y del alma.  
  • Zocos de pieles. Hay varios diferentes según se busquen tratadas o tiras para trabajarlas, o incluso productos listos ya elaborados como bolsos o babuchas. Zoco el Batna, zoco El Maazi y zoco El Kebir son algunos de ellos. 
  • Zoco de los tintoreros. Es uno de es de los más vistosos por sus telas y tejidos de colores.
  • Zoco Siyyaghin. Si eres un apasionado de las joyas, este será tu rincón. Joyeros a mansalva donde podrás incluso verlos trabajar, pidiendo acceso al taller trasero. Algunos trabajan de cara al público y los podrás observar a simple vista.
  • Zoco de las Alcaicerías. Antigüamente era uno de los más valiosos, hoy se dedica a la parte textil donde se amontonan todo tipo de piezas de ropa entre las que resulta casi imposible discernir. Pero con paciencia y si buscas algo concreto, puedes encontrarlo a precio de ganga.
  • Zoco Chouari. Carpinteros y cesteros, estos últimos trabajan en mayor medida con mimbre al modo tradicional, elaborando cestas, bolsos y otros objetos de transporte o decoración. 
Marrakech. Marruecos.
Marrakech. Marruecos.
Marrakech. Marruecos.
Marrakech. Marruecos.

Hay otros zocos dedicados a productos de estética y cosmética, de instrumentos musicales tradicionales o de alimentación, parada necesaria cuando flaquean las fuerzas, para picotear nuevos bocados marroquíes o meterte entre pecho y espalda uno de esos dulces con ‘sobredosis’ de azúcar. Tampoco pretendáis dar con los zocos como si se tratase de un hipermercado organizado por carteles. Lo mejor es olvidarse del tiempo y callejear mientras echas un ojo, lo que se llama husmear. 

Aunque en el sector del papeo, podréis encontrar suculentos reptiles como lagartos y serpientes, ojos de animales sin identidad, o cabezas colgantes de cabras, como podéis comprobar en la segunda foto superior. Quizás el aspecto más sanguinario que recuerda a los orígenes de este gran epicentro comercial, llenos de sufrimiento y dolor. Aquí  mismo se comerciaba con los esclavos traídos de todo el África occidental, donde probablemente fallecieron unos cuantos antes de llegar a destino. Pero para ejemplo de esclavismo, os recomendamos conocer a fondo la isla de Gorea en TROTANDOMUNDOS EN SENEGAL.

Marrakech. Marruecos.

CONSEJOS PARA COMPRAR EN EL ZOCO

Lo primero que debemos poner sobre la mesa es que los vendedores son muy pesados, además de llevar la picaresca en la sangre. No dejarse enredar ni engatusar es clave para no caer en timos o para que no te suban los precios sólo por ser guiri. Aunque parezca una tontería, es importante conocer que son unos artistas en lo que se refiere a la conquista del cliente, que encima suele ir subido a un globo vacacional que le deja más al descubierto. Tretas y argucias enmarañadas en una insistencia cansina que te hará salir por patas. Si te cautivan, estás perdido. 

Sabiendo esto, si tu intención es comprar, el consejo principal pasa por la lógica más aplastante. Tantear los precios en varios puestos, tantos como seas capaz de soportar, y con esa información, fijar un precio sobre el que regatear. Empieza por la tercera parte de lo que piden, o incluso menos. Para subir siempre hay tiempo y ellos son los expertos del agotamiento, porque al final muchos compran hasta por aburrimiento y por no alargar más la negociación. Con mi cara de felicidad supina pronto me di cuenta que la sonrisa y el buen rollo, sólo te hace una presa más vulnerable. Por tanto, seriedad y firmeza!

Marrakech. Marruecos.

En medio de todo esto, te asaltarán diversos personajes, imposible escapar. Algunos se presentan como guías del zoco, otros como simples ciudadanos que te quieren ayudar a encontrar eso que buscas y por supuesto, su única intención es sacarte algo de dinero cuando llegues a ese supuesto destino. Todos quieren lo mismo, money. Es su trabajo, para ellos es su oficina.

No faltan los que buscan llevarte a la tienda de su amigo o familiar, de la que obviamente se llevan una comisión. Una especie de timo encubierto que hemos vivido también en Tailandia. En ese estreno del mundo asiático, te tropiezas con conductores de tuk-tuk que te ofrecen rutas guiadas por la ciudad y muchas veces, por un par de euros y por no patear bajo un sol atronador, aceptas el trato. Al final, siempre te acaban llevando a tiendas o negocios por los que se llevan una comisión. Puedes leer más sobre la aventura en Bangkok en TROTANDOMUNDOS EN TAILANDIA.

Marrakech. Marruecos.

Les da igual que no compres, porque incluso se pueden llevar dinero sólo por tu paso por el local. Y si te rebotas, utilizan otra táctica psicológica. Admiten la pequeña ‘estafa’ al turista, explicando que es su única manera de ganar un dinero extra para mantener a su familia. Si te sientes culpable, acabarás aceptando tu papel dentro del truco del almendruco. En Marruecos es continuo y sin ese buen karma budista, así que el mosqueo casi está asegurado si te pasas varios días en la ciudad paseando por el zoco y sus aledaños.

No te hace falta ningún guía para recorrer el zoco ni mucho menos, ni tampoco te creas que por reírte un rato y hablar de fútbol, te van a tratar mejor. Eres su producto y su manera de ganarse el pan. Y estaréis pensando: ‘pues menudo rollo esto del zoco, laberíntico, lleno de pesados y con timos o embrollos al orden del día’. Pues si, así es, o por lo menos es nuestra experiencia. Tiene su parte divertida y esta información sirve para ir predispuesto y tomártelo como parte de su idiosincrasia y de su forma de ganarse la vida. No es posible conocer esta cultura sin pasar por este entramado que forma parte de su ADN. Así que paciencia y al lío!

Medina. Marrakech.

5. LA MEDINA, LA PARTE MÁS ANTIGUA DE LA CIUDAD

La Medina, con el zoco como hervidero, está reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, como otras de Marruecos. Una telaraña de callejuelas, a primera vista casi idénticas, y tan estrechas que tendrás que esquivar motos, bicis, carros y burros continuamente. Los sílbidos o palabras a voz en grito serán tu mejor alarma cuando acechan por detrás.

La muralla que rodea la Medina está hecha al estilo tradicional con arcilla y adobe y se levanta unos diez metros del suelo. Diez también son las entradas que dan acceso a ese entramado de calles que lleva al corazón de Marrakech. La puerta de Bab Agnaou es la más famosa pero hay otras muchas como la de Bab el Robb, Bab Doukkala, Bab el Debbagh, Bab el Jadid y la de Bab el Khemis.

El mejor sitio para alojarse en Marrakech, si quieres empaparte de su esencia, esa apostar por un ‘riad’ en la medina. Pequeños hoteles con encanto, enmarcados en una casona marroquí tradicional, con un patios centrales preciosos y una fuente con agua como banda sonora. Azulejos, mosaicos, relieves y unas azoteas con panorámicas, son sus mejores bazas. Tienes más información en ‘RIADS’ Y OTROS ALOJAMIENTO EN MARRUECOS.

Marrakech. Marruecos.
Marrakech. Marruecos.

UN POCO DE HISTORIA

  • Fundada por los almorávides en 1070-72 se convirtió en la capital y en el centro económico-político y cultural de estos nómadas.
  • Durante los siguientes dos siglos la ciudad se fue desarrollando desde el trazado original almorávide.
  • De la medina o ciudad fortificada original se conservan las murallas edificadas en el siglo XII y los palmerales del este de la ciudad.
  • Más tarde, los almohades bereberes conquistaron la ciudad destruyendo la mayor parte de los edificios y reedificando de nuevo la medina
  • De esta época data la ampliación de la muralla con sus puertas Bab Agnaou y Bab Robb, y la mayor parte de los monumentos relevantes actuales.
  • A partir de 1269, los almohades pierden el poder de la ciudad y comenzando el ocaso de la medina.
  • En 1510, la ciudad recobra su esplendor con la ocupación de los saadíes que edificaron mezquitas, madrasas, casas palaciegas y palacios.
Medina. Marruecos.
Marrakech. Marruecos.
Medina. Marruecos.

Si llegas en taxi a la medina, te dejarán en la puerta de la muralla más cercana. Sólo encontrar el riad será toda una experiencia que te hará vivir el armonioso caos del día a día de los oriundos. Armonioso porque ellos se entienden y saben moverse. Para ti será un desorden nunca visto si no has salido del mundo occidental.

Esto no debe preocuparte, al segundo día ya te orientarás mejor cogiendo unas cuantas referencias. Cuando te vayas conocerás perfectamente el camino, serás colega de los vendedores más cercanos y te saludarán los vecinos próximos a tu alojamiento. Como siempre, toca marchar cuando le has pillado el ritmo a la ciudad. Nada de obsesionarse bajando y mirando mapas o gps. Lo bonito de esto es perderse y dejarse llevar para que te cautive el laberinto.

Marrakech. Marruecos.
Medina. Marrakech.
Marrakech. Marruecos.

El atardecer es la mejor hora para realizar un recorrido por la medina, el calor afloja y la luz es magnífica. En el itinerario existen diferentes paradas monumentales como las Tumbas Saadís, que no penséis que son fáciles de encontrar a pesar de ser uno de los puntos más visitados. Las indicaciones brillaban por su ausencia en el 2012, quizás una década después la cosa haya mejorado.

Aunque tampoco les conviene demasiado. Si las hubiese, sería más complicado ganar dinero guiando a los numerosos visitantes perdidos en busca de ‘whatever’. Se ubican en la parte derecha de la mezquita Moulay El Yazid, cerca de la gran puerta Bab Agnaou. A pesar de que se crearon en el siglo XVI, no se encontraron hasta el primer cuarto del siglo XX. Gracias a que los franceses hicieron un estudio aéreo para la creación de mapas de la ciudad.

Su estrella es el mausoleo de la Sala de las Doce Columnas construida en mármol blanco de Carrara, y con una cúpula de madera de cedro totalmente artesanal. Los jardines son cementerios donde fueron enterraron soldados y otras figuras importantes de la época.

Marrakech. Marruecos.
Marrakech. Marruecos.

La escuela musulmana Medersa Ben Youssef es la más grande del país y data del siglo XIV. El patio central es maravilloso y nuevamente toda la estructura artesanal donde destaca el trabajo de los azulejos, y de las tallas de madera y mármol.

El barrio judío, conocido como Mellah, también se encuentra en la Medina. Mucho menos concurrido por los turistas, se vuelve mucho más auténtico que otras áreas explotadas de la ciudad vieja. Se encuentra a unos 15 minutos de la plaza Jamaa el Fna. ‘Mellah’ es el nombre con el que se conocen a cualquier barrio judío amurallado marroquí, lo que equivale a las juderías o guetos europeos. En Marruecos, la población judía fue confinada en estos enclaves a comienzos del siglo XV y, especialmente, desde principios del siglo XIX.
Marrakech. Marruecos.
Aunque la presencia judía está documentada desde los orígenes del judaísmo, se instalaron de forma masiva tras la diáspora que provocó la expulsión de España por los Reyes Católicos. Era común que pagasen una especie de tasa al sultán, a cambio de poder residir bajo la protección de su gobierno.
 
Residían dentro de una muralla con una puerta fortificada, y sus habitantes desempeñaban un papel importante en la economía local. Por ese motivo, el barrio judío estaba situado cerca del palacio real o de la residencia del gobernador con el fin de proteger a sus habitantes de los disturbios recurrentes. Por el contrario, los mellahs rurales eran aldeas separadas habitadas exclusivamente por judíos.
 

Actualmente, la presencia judía es testimonial porque la gran mayoría ha emigrado a Israel tras la constitución del Estado. Los que optaron por quedarse han trasladado sus hogares al Barrio de Gueliz, la parte nueva y más selecta de la ciudad, donde se ha levantado una gran sinagoga moderna de Marrakech.

Mezquita de Koutoubia. Marrakech.

6. OTROS PUNTOS DE INTERÉS EN MARRAKECH

La Mezquita de KoutoubiaKutubía, es la que marca el skyline de Marrakech, además de ser uno de los sitios más visitados. Para los locales es el templo principal, y podrás ver durante todo el día musulmanes que acuden a los rezos. Su minarete mide más de 65 metros y se ve desde la plaza de Jamma el Fna por su proximidad.

El ambiente que se genera en sus alrededores, con un parque contiguo, es muy agradable. Será lo que podréis conocer, puesto que puertas adentro, está prohibida la entrada al turista. Nada que ver con Turquía por ejemplo, donde la entrada suele estar permitida, a excepción de las horas de rezo y de celebraciones o eventos especiales. Más información en RELIGIÓN, TRADICIÓN Y CULTURA EN MARRUECOS.

Marrakech. Marruecos.

El parque palmeral que se abre a los pies de Koutoubia ofrece escenas interesantes para el viajero más curioso. Al caer el sol se vuelve un lugar de relax y esparcimiento para los nativos donde muchos acuden a charlar, a comer algún bocado callejero, y sobre todo, a cortejar. Un montón de jóvenes parejas se sientan en los bancos para seguir con sus ‘obligadas’ charlas de noviazgo. Porque no pueden citarse en un sitio solos. Siempre en público, o con gente como testigos.

Así de rígidas son las relaciones para los que están en la ‘flor de la vida’, frase rancia pero que le va al pelo. Porque para rancios ellos. No sólo tienen que verse en público, si no que han de mantener una distancia prudencial en el banco. Vamos, que no se tocan ni aunque vibre la tierra. De hacerlo, y de no seguir la relación, el estigma se lo queda la mujer. Marcada como un ganado ya catado, su valor en este mercado de la carne, cae por los suelos. Una reputación que, para su desgracia, será difícil de borrar.

Marruecos. África.
Marruecos. África.

El Palacio de la Bahía es bastante espectacular, no en vano fue levantado para ser el más fascinante jamás construido. Es un conjunto de palacetes y jardines de corte árabe creado poco antes de comenzar el siglo XX. A unos 20 minutos andando de la parte sur de la plaza Jemaa el Fna. Como curiosidad, se puede visitar un harén, que viene a ser un estanque en el patio central rodeado por múltiples habitaciones para las concubinas.

Como espacio verde el favorito es el que ocupan los Jardines Majorelle. Aunque fue construido por el pintor francés Jacques Majorelle durante el periodo colonial administrado por Francia, su mayor fama le llegó con la compra del estilista Yves Saint Laurent. Alberga un museo de arte islámico, aunque para el visitante tiene mayor atractivo su jardín con explosivos colores en tonos azul, que sin duda lo hace único. 

Curtidoría. Marrakech.

7. EL BARRIO DE LA CURTIDORÍA EN MARRAKECH

Uno de los barrios más visitados es el de la curtidoría, donde se trabaja la piel y el cuero, al mismo tiempo que se convierte en atracción turística. El proceso del tratamiento tiene cuatro partes: limpieza, curtido, recurtimiento y acabado. Actualmente se suele hacer con químicos, pero aquí podrás ver como se elabora de forma tradicional.

Para tratar la piel es necesario meterla dos semanas en cal viva para eliminar el pelamen, carnes o grasas y demás fibras orgánicas. Tarea se lleva a cabo en esa especie de pozos rodeados por los tejidos al sol. El siguiente proceso es menos agradable, se trata de meterlos en una especie de piscinas con excrementos variados de aves, sobre todo palomas, que se dejan pudrir durante varios meses. Es de lo más efectivo para retirar todo tipo de olores de la piel del animal. Vamos, que con un olor nauseabundo, se quita otro olor desagradable. Por último se dejan secar al sol.

Para el tinte de color se cubren con materias primas naturales. La henna para el marrón, la menta para el verde y algunas flores para los rojos. Sin duda lo más duro de este trabajo no es la parte física bajo unas temperaturas infernales, si no soportan un olor absolutamente asqueroso que te provoca arcadas a pesar de la ramita de menta, para alivio momentáneo de tu pituitaria.

Curtidoría. Marrakech.

DE NUEVO ‘EL TIMO DE LA ORIENTACIÓN’

Llegar no es fácil, no por el camino tortuoso, si no por los escollos que se empeñan en poner al turista, al que encima tratan de tonto. Esto no nos gusta en ninguna parte del mundo. De nuevo escasas o nulas indicaciones, con el objetivo de que el viajero se pierda y caiga en las redes de los ‘falsos guías encubiertos’. Los niños no se escapan de estas pesadas estafas.

Te dirán que no quieren dinero, sólo ayudarte y practicar tu idioma, porque saben hablar lo básico en las lenguas extranjeras más comunes. Pero al final, siempre piden la ‘propina’ y si encima no se la das, se rebotan. Somos conscientes de que la vida allí no es fácil, pero la solución nunca pasa por timar o sacar la pasta con estas tretas.

También hay un tipo en la puerta que suele dar los hierbajos de menta para soportar mejor el fuerte olor, y que te pedirá dinero nuevamente. En mi caso, todos estos asaltos innecesarios provocan que el paseo sea corto y casi te des a la fuga. Porque al salir, te querrán atrapar otra vez para ir a comprar productos de cuero a las tiendas cercanas. Con el paso de las horas, tantos capítulos idénticos se vuelven agotadores cuando sólo pretendes pasear a tu rollo y con parsimonia. Algo tan sencillo se vuelve imposible.

Atlas. Marruecos.

8. EL ATLAS, LA MONTAÑA MÁS ALTA DE MARRUECOS

La majestuosa cordillera del Atlas parece proteger la ciudad de Marrakech, siendo el mejor puesto de vigilancia con su título de punto más alto del país. Ejerce de frontera natural separando el norte y el sur de Marruecos. Al norte, un paisaje húmedo y verde, al sur, desierto de dunas y algunos palmerales que se abren como verdaderos oasis de película. Una ruta con panorámicas sorprendentes y muy cambiantes entre montañas y desfiladeros. Colores rojizos, marrones y negros. No me lo esperaba así, y quizás por eso, me cautivó.

Cientos de quilómetros salpicados por oasis, ciudades de barro sacadas de un cuento, y montañas con las formas imposibles. Una maravilla natural desconocida para muchos de los que solamente se asoman a las grandes ciudades del país como Marrakech o Casablanca. Pero lo mejor, está fuera de esos límites para conocer la cultura bereber en todo esplendor y como es la vida a los pies del Sáhara. Hay muchas posibilidades de itinerarios, desde un par de días hasta un par de semanas.

Casi 2.500 kms de macizo recorren el noroeste del continente africano pasando por Argelia, Túnez y Marruecos, lugar donde se encuentra la cima más alta de Toubkal, que llega a los 4.165 metros de altura. Aquí reina el orden bereber, al igual que en el Atlas de Argelia. Según cuentan el mito griego, Perseo iba a ver a las hijas del Atlas para obtener manzanas de oro. El titán de Atlas estaba condenado a sujetar el arco del firmamento, pero Perseo logró petrificarlo usando la poderosa cabeza de Medusa. Supuestamente se convirtió en montaña y sus cadenas formaron el cinturón del Atlas.

Atlas. Marruecos.

Los poetas e historiadores del mundo griego, con Homero como uno de los máximos exponentes, marcaban el Atlas como la frontera del mundo conocido. Y como curiosidad para los españoles, en el medievo en el Cantar del mio Cid se la denomina como ‘Montes Claros’.

Precisamente al pie de estas montañas, en el Valle de las Rosas, se cultiva la rosa damascena, una de las más demandadas para la alta perfumería. Los franceses la importan para elaborar algunas de las más famosas fragancias del sector. Fueron ellos mismos quienes la llevaron a principios del siglo XIX, momento en el que abrieron las primeras destilerías para obtener la tan venerada esencia.

Atlas. Marruecos.
Atlas. Marruecos.
Atlas. Marruecos.

En la primavera celebran la Fiesta de las Rosas para extraer esencia de varios miles de toneladas. Hay que dirigirse a la ciudad de El Kelaa des Mgouna, en la provincia de Tinehir, a unos 90 kms de distancia de Ouarzazate. Esta zona ofrece también rutas entre palmerales, oasis y kasbahs además de plantaciones de azafrán. Hay abundantes hoteles para alojarse al ser un área de importancia turística y no demasiado alejada de la capital.

La Fiesta de las Rosas tiene pinta de ser espectacular, así que si vais entre abril y mayo consultadlo porque merecerá la pena verlo. Los vecinos hacen el destilado con las puertas abiertas para enseñar a todo interesado como es el proceso de destilación. Todo aderezado por una fiesta con todos los ingredientes habituales en cualquier parte del mundo: comida, baile y muchas flores que inundarán de un maravilloso olor un momento que puede ser inolvidable.

Kasbah Ait Ben Haddou. Marruecos.

9. LAS KASBAH, DIGNAS DE UN CUENTO DE ORIENTE

Si quieres ser por un día protagonista de Lawrence de Arabia, nada como hacer la ruta de las kasbahs. Un mundo de adobe que te hará volar a la magia del cine de antaño, donde las casas hechas con barro y paja resisten al paso del tiempo y son un orgullo para los bereberes. Mimetizadas totalmente con el paisaje, las kasbah coronan las panorámicas con sus inconfundibles torres de defensa.

La estrella es la kasbah Ait Ben Haddou, cuya importancia se remonta al pasado como uno de los puntos comerciales más relevantes de la ruta de los pueblos nómadas, que todavía habitan estas tierras, como veremos más adelante. Es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el año 1987 y se han rodado numerosas películas y series muy famosas. Hasta el punto que una de sus puertas monumentales no es original, fue construida con motivo del rodaje de la película ‘La Joya del Nilo’.

Se encuentra en la provincia de Ouarzazate, en la región de Draa-Tafilalet y se extiende a lo largo del río Ounila. La mayoría de los habitantes de la ciudad viven en el nuevo pueblo al otro lado del río, sin embargo, algunas familias aún viven dentro del ksar.

Ait Ben Haddou. Marruecos.
Ait Ben Haddou. Marruecos.
Ait Ben Haddou. Marruecos.

Hoy en día, sigue sorprendiendo lo bien que preservan del frío y del calor. Materiales como barro y paja, que se utilizan en diferentes partes del mundo con el mismo fin. Bajar el calor en verano, y el frío en invierno. Uno de los mejores aislantes que se ha vuelto también uno de los mayores atractivos turísticos de la mano del cine.

Aparecen salpicadas por el sur de Marruecos, y aunque no todas tienen el mantenimiento adecuado, lo cierto es que tienen un gran atractivo. Muchas son melancólicas ruinas y otras se han transformado en originales alojamientos. Renovarse o morir, no queda otra. Estos antiguos palacios que parecen hechos de arena del desierto, eran residencia de los más poderosos, una fortaleza donde el enemigo tenía bastante complicada la entrada. 

Ait Ben Haddou. Marruecos.

RUTA DE LAS KASBAHS

Después de visitar la kasbah más famosa de Marruecos, Ait Ben Haddou, retomamos dirección a la ruta de las kasbahs. Dependiendo del tiempo disponible se puede hacer con más o menos paradas. Algunas de las menos conocidas y ruinosas, están ubicadas en parajes insólitos y espectaculares. Aquí os dejamos tres de las principales para completar el itinerario en torno a estas construcciones.

  1. Ciudadela de Agdz. En el valle del Draa se abre un oasis de 200 kms de largo que parece desafiar esta tierra seca. Ahí se sitúa vuestro destino, pero por el camino encontraréis más kasbahs y otros pueblos y murallas antiguas.
  2. Kasbah Amridil se sitúa a sólo unos 50 kms de Ouarzazate. Para los musulmanes es una de las más chulas del país, quizás una fama ensalzada tras estamparse en los billetes de 50 dirhams.
  3. Kasbah Telouet. A punto de desmoronarse por su aspecto exterior,  guarda dentro unos mosaicos y tapices de seda muy valiosos. La encontrarás al bajar la cima del Atlas, a una hora de coche.

Para llegar a Amridil habrá que rodar otros 120 kms de curvas matadoras, lo que pueden ser unas tres horas. Conviene planificar bien la ruta en función del tiempo y de la luz solar. 

Kasbah. Marruecos.

Los paisajes durante toda la ruta sorprenden. Estampas desérticas y áridas, montañas con formas y colores inesperados. Postales marcianas salpicadas por palmerales o bosque bajo como respiro en medio de la nada. Que sabia es la madre naturaleza. Ciertas montañas tienen laderas con formas fálicas, como si penes petrificados quisiesen cobrar vida. Algunas de las formaciones más peculiares que he visto hasta la fecha. Toda la ruta merece la pena de principio a fin.

CURIOSIDADES

En España hay muchas ciudades que conservan su alcazaba, que viene a ser la al-kasbah, con ciertas diferencias en materiales y estructura, pero con la misma esencia y apariencia. Almería, Mérida, Badajoz, Sevilla, Córdoba, Valencia, Málaga o Zaragoza, conservan este tipo de construcciones que levantaban los musulmanes allá donde pisaban. En cada una de sus conquistas, se nombraba la alcazaba como lugar para guardar el tesoro de la ciudadela. Destaca la de Granada como una de las mejor conservadas de toda la Península.

Oasis. Marruecos.

10. OASIS DE PELÍCULA EN EL DESIERTO MARROQUÍ

Uno de los mayores atractivos del país la conforman las panorámicas majestuosas de palmeras datileras, entre kasbahs de adobe y pueblos fortificados. Pero detrás de esta imagen idílica de oasis en medio del desierto más árido e infinito, aparece la amenaza por el aumento incontrolado de nuevas construcciones, como le ocurre a todos estos enclaves verdes de la región bañada por el río Draa, en el extremo sur del país.

Los oasis de palmeras están considerados patrimonio nacional, y se extienden sobre una superficie de 48.000 hectáreas, que corresponden a unos 5 millones de palmeras, concentrándose la mayor parte en las regiones de Tata, Draa, Figuig y Tafilalet, que se corresponde con toda la franja al sur de la cordillera del Atlas.

Otro de los más famosos bajo el imponente macizo del M’Goum al norte, y la árida cadena montañosa del Jebel Saghro al sur, es el extenso palmeral de Skoura. Cuenta con más de 700.000 palmeras, en un entorno maravilloso salpicado por docenas de kasbahs que parecen sacadas de cuentos árabes. Un lugar con una belleza especial donde es fácil transportarse a otras épocas pasadas, sólo con pasear por sus inmediaciones y dejarse llevar por la imaginación. Skoura es un palmeral habitado donde los canales de riego atraviesan cultivos de palmeras y olivos, así como huertos y las casas de los campesinos, con las fortalezas asomando entre el verde del oasis.
Oasis. Marruecos.

LA AMENAZA DEL LADRILLO

Según la ley, el arranque o corte de palmeras datileras está sometido a drásticas restricciones y sanciones, si cualquier construcción es ilegal y no dispone de las autorizaciones necesarias. Pero como siempre, el que hace la ley hace la trampa. Los habitantes de la población de Zagora han constatado el incremento de la tala de palmeras, para realizar edificaciones turísticas, algo que no nos resulta ajeno con otro tipo de vegetación.

Muchas veces se trata de terrenos o viviendas para extranjeros, que ponen fajos encima de la mesa, sin respetar la reglamentación en vigor, y aprovechándose de una corrupción al orden del día. Seguro que nos suena. No se trata de problemas endémicos de este país, si no por desgracia, problemas a nivel mundial. Destruir la naturaleza para recebar con cemento, es un mal demasiado extendido por todo el mundo.

Oasis. Marruecos.
Oasis. Marruecos.

Zagora se sitúa a los pies del Atlas, en el valle del río Draa, y cuenta con un enorme palmeral de 200 km de longitud rodeado de árboles frutales que se pierde en las arenas del Sáhara, siendo la ciudad base para el turismo que atrae la comarca. Desde este lugar parten casi todas las excursiones que se adentran en el desierto hacia las dunas de Erg Chigaga. Junto al desierto de Erg Chebbi en Merzouga, se cuelgan la distinción de los más vírgenes de todo Marruecos.

Podéis leer la aventura completa en el apartado EL DESIERTO DE ERG CHEBBI ENTRE DUNAS DORADAS. También tenéis disponibles todos los detalles de la noche en un CAMPAMENTO DE HAIMAS EN EL DESIERTO DE ERG CHEBBI

Ouarzazate. Marruecos.

11. OUARZAZATE Y SUS FAMOSOS ESTUDIOS DE CINE

La historia puso a Ouarzazate a mitad de camino para todo aquel que hacía el trayecto desde el Sáhara a Marrakech o viceversa, o para aquel que se dirigía incluso hacia la Península Ibérica. Era conocida como la puerta del desierto. Enclave comercial, que hoy se ha pasado al sector del turismo y el cine. Porque aquí se levanta alguno de los estudios del celuloide más grandes del mundo y donde se ha grabado incontables películas que has visto casi con seguridad, y que le ha valido el apodo del ‘Hollywood africano’.

Es el núcleo urbano más extenso al sur del macizo del Atlas y lo separan apenas 30 quilómetros de la kasbah de Ait Ben Haddou, donde precisamente se han rodado muchas de esas escenas famosas del celuloide. Estos parajes de ensueño y un rico patrimonio, han valido de escenario para rodajes desde su despunte con Lawrence de Arabia. Ahí empezó a exprimirse todo el potencial de la zona, aunque Jacques Becker ocho años antes, había rodado en las mismas tierras ‘Alí Babá y los 40 ladrones’. Corría el año 1954. 

Kasbah. Marruecos.
Desierto. Marruecos.

Estudios de cine y enclaves naturales que resultan próximos y económicos comparados con otros lugares del mundo que pueden ofrecer escenarios similares. Desiertos, poblados de barro y paja, oasis en medio de la nada, montañas con texturas increíbles, manadas de camellos cruzando a través de los campamentos y carreteras. Y varias kasbah cercanas, para aquel que haga noche en Ouarzazate y quiera ver algo más que los estudios de cine. Ya son varias las generaciones de una misma familia que se han dedicado a la fabricación de decorados y atrezzo en general, todo un oficio artesanal en el que destacan por su buena trayectoria.

Al final, raro es el vecino que no haya hecho sus pinitos como extras en el cine, más teniendo en cuenta las mega producciones que se ruedan aquí, y que necesitan un buen puñado de gente para las escenas multitudinarias. Algunos han sabido sacar tajada con su singular aspecto físico y hasta se han especializado en este tipo de papeles.

Ouarzazate. Marruecos.
Uno de los asiduos a estas tierras es el director Ridley Scott quien ha pasado por aquí con unos cuantos rodajes: Gladiator (2000), Black Hawk Derribado (2001), El Reino de los Cielos (2005) y Red de Mentiras (2008). También escenas de la serie de moda, Game of Thrones, y con solera como la versión original de Star Wars (1977) o alguna de la saga 007 de James Bond. El sitio se presta a contar historias, mejores o peores, pero con una esencia natural que vale su peso en oro en el sector. Los estudios se pueden visitar con varios platós y escenarios, además de un pequeño Museo de Cine.
PELÍCULAS RODADAS EN OUARZAZATE
 
— Ali Babá y los 40 ladrones (Jacques Becker, 1954)
— Lawrence de Arabia (David Lean, 1962)
— Patton (Franklin Snachffner, 1970)
— La joya del Nilo (Lewis Teague, 1985)
— La última tentación de Cristo (1988)
— Legionnarie (Peter MacDonald, 1998)
— Jesús de Nazaret (Franco Zeffirelli, 1997)
— Kundun (Martin Scorsese, 1997)
— La momia (Stephen Sommers, 1999)
— Cleopatra (Frank Roddam, 1999)
— Spy Game (Tony Scott, 2001)
— Asterix y Obelix: misión cleopatra (Alain Chabat, 2002)
— La Pasión de Cristo (Mel Gibson, 2004)
— Alexandre (Oliver Stone, 2004)
— Red de mentiras
— Babel (Alejandro González Iñárritu, 2006)
— Príncipe de Persia (Mike Newell, 2010)
Gargantas del Dades. Marruecos.

12. GARGANTAS DEL DADES Y GARGANTAS DEL TODGHA

Unas montañas escarpadas que parecen esculpidas por el mejor Dios de las Cumbres, consiguen un lugar imponente. Las primeras vistas de las Gargantas del Dades fueron poco antes del atardecer, con esa luz mágica. Con carreteras infernales creadas por el demonio del asfalto, el mal viaje está asegurado, a pesar de viajar en un todoterreno. Los paisajes son espectaculares, y subir las montañas toda una aventura que hay que tratar con sumo cuidado, porque por allí conducen a su manera.

Cualquiera diría que la propia Medusa, esa genial figura mitológica griega, ha pasado por aquí cuando las montañas todavía eran unos infantes en formación, petrificándolas a los ojos de los bereberes. Como si la roca estuviese todavía ebullicionando para moldearse y alguien rompiese el proceso en plena adolescencia. Cuando la sangre corre a borbotones y los sentimientos se vuelven agitados y afilados. Así son las Gargantas del Dades.

Desde la cima se puede ver el río Dades, el artífice del desarrollo de la vida en esta zona a lo largo de los siglos. Es una de las dos fuentes que dan lugar al nacimiento del río Draa.  Aunque he de decir que el viaje fue al terminar la época seca y más que un río parecía la fuga de un grifo estropeado. El marrón lo inunda todo y el verde parece extinguirse. El clima especial de este valle, más frío de lo normal, evita el crecimiento de las palmeras. Es su criptonita. 

Además de la parte de naturaleza que no escapa a ninguna mirada, podéis trazar una ruta de kasbahs por la región porque por la zona hay ciento y la madre. Desde Ouarzazate hasta el Oasis de Skoura sólo hay 50 kms para contemplar uno de los pulmones más sonados del sur. Un poco antes de llegar podéis parar en la kasbah de Amridil, una de las mejor conservadas, y muy cerquita, a sólo 30 kms de Ouarzazate, parada frecuente por su belleza es Timahdite, con varias aldeas casi deshabitadas y más construcciones beréberes.

Gargantas del Dades. Marruecos.

El valle de Skoura está plagado de pequeñas aldeas con kasbah abandonadas, y otras ocupadas por familias antes de que se desmoronasen. Todo entre frutales, campos de cultivos y palmerales que crean postales dignas de esta llamada ‘Ruta de las Mil Kasbahs’. Y así hasta llegar a las Gargantas del Dades, sin duda símbolo orográfico para los bereberes, que siguen pidiendo la independencia de lo que consideran su tierra.

El alojamiento estaba situado en plena Garganta del Dades, se llama ‘Hotel Babylon Dades’, al pie de las montañas. Hay algunos situados en la cumbre y con vistas a las gargantas. El hotel era sencillo pero auténtico, enfrente al escaso riachuelo que corría en temporada seca. Balcón, baño privado, camas grandes y buena comida. Pero corría el año 2012 así que es probable que hayan surgido nuevos y mejores alojamientos.

Gargantas del Dades. Marruecos.
Gargantas del Dades. Marruecos.
Gargantas del Dades. Marruecos.
Gargantas del Dades. Marruecos.

No os perdáis las tiendas del pueblo para palpar el ambiente. Simplemente curiosear y conocer a los lugareños antes de que caiga la noche. Para cerrar jornada, momento culinario con broche de cachimba incluida que agasajaban en el hotel. Con el estómago lleno, os recomiendo un paseo sobre un manto de estrellas magnífico, indispensable para compararlo con el que veréis en el desierto y que será todavía más alucinante.

Gargantas del Dodra. Marruecos.

LAS GARGANTAS DEL TODGHA

La siguiente parada se sitúa en las Gargantas del Todgha, otro espectáculo de la naturaleza, con formaciones rocosas similares a las Gargantes del Dades, sus hermanas mayores. Aparecen de nuevo los bosques de palmeras, imprescindibles pulmones para esta seca parte del globo. Al conocer las Gargantas del Dades, parece que esto se queda en un segundo plano. Es un sitio bonito pero no tan espectacular aunque merece una visita rápida si estáis en ruta. Las paredes de montaña que forman estas gargantas se elevan 300 metros del suelo. Era la peor hora para visitarlo, con un sol cenital abrasador y con una luz horrible para hacer fotos. Pero a algún sitio le tenía que tocar.

Gargantas del Dodra. Marruecos.
Gargantas del Dodra. Marruecos.
Gargantas del Dodra. Marruecos.

Como si de un pueblo de juguete se tratase, surge a sus pies un mundo que se vuelve diminuto como en el país de Gulliver, con un mundo empequeñecido a la sombra de estos gigantes de roca. Estampas de lo más cotidiano como un rebaño sediento que se acerca al río, convertido en un hilo de agua, para cargarse de hidratación ante una nueva jornada extremadamente calurosa.

El río Todgha baja de las altas montañas del Atlas a más de 4.000 metros de altura y desemboca en los mares de arena del desierto del Sáhara. Una maravilla de la naturaleza, con paisajes de lo más variopinto. Los puestos callejeros se aventuran a pescar algún euro del turista. Saben que sin algo que cubra la cabeza, el sol se vuelve un buen enemigo. Sombreros, fulares, pañuelos y chanclas, es la mayor demanda.

Tinehir. Marruecos.

La ciudad más importante de la zona es Tinehir o Tingir, al borde de un precioso oasis. Podrás visitar las ruinas de su kasbah de Al-Gawli, un montón de huertos y plantaciones de frutas a más de 1.300 metros de altura. Así de triunfante se presenta la puerta que abre paso al Valle del Todgha. El nombre de esta ciudad, en el idioma tamazight que hablan los nativos, significa ‘la de la montaña’, porque la ciudad está rodeada de cimas altas. En las dos últimas décadas, ha experimentado un crecimiento urbano muy rápido, y han aparecido media docena de barrios nuevos.

Tineghir es un gran oasis se extiende unos 30 km de largo y de varios kilómetros de ancho, donde hay pocos días de lluvia en todo el año. Increíble que el mar llegase antes hasta aquí, donde ahora se abre únicamente un desierto árido y seco. Los ciclos de la naturaleza nos parecen asombrosos. Esa invasión periódica del mar, ha dejado depósitos de sedimentos ricos en fósiles marinos. Y mientras seguimos ruta, los paisajes marcianos no cesan.

A veces parece que uno ha viajado a Marte o a Saturno. Y tan cerca de casa.

 UN POCO DE HISTORIA

  • El levantamiento del Atlas, principalmente durante el Terciario, provocó la retirada del mar y la deformación de los estratos de las rocas (pliegues, fallas).
  • La erosión eólica y fluvial, de manera eventual, ha ido conformando el paisaje desierto de piedra caliza y arcilla con estos tonos marrones. 
  • El río Todgha se ha ensanchado con el tiempo a través de capas de roca, dando lugar a impresionantes cañones de 300 metros de alto.
  • A su paso se fue desarrollando un oasis verde de palmeras y vegetación baja, contrastando duramente con los colores rojo/ocre del desierto.
Rissani. Marruecos.

Y poco antes de respirar el aire cálido del desierto, parada obligada en el mercado de Rissani, famoso por su compraventa de burros, pero que ofrece mucho más que eso al aventurero. Ver un auténtico mercado marroquí es impagable. O así era hace casi una década en el año 2012, quizás hoy en día la cosa haya cambiado en ese sentido. Apostamos a que aún así, será más auténtico que el mercado de Marrakech, dedicado casi en exclusiva al turista.

Rissani llegó a ser el enclave comercial por excelencia durante el siglo XIV, por ser una de las puertas del desierto por donde iban y venían todos los comerciantes. Y algo no ha cambiado desde entonces a sólo unos quilómetros del manto de arena de Merzouga y siendo una referencia en toda la región del Tafilalet. Hay vida y monumentos más allá del mercado.

Algunas kasbahs, como la que alberga el Ksar El Fida, con un museo que abrió sus puertas hace más de diez años, o el Ksar Abbar, peor conservado y guardián de tesoros imperiales en la época dorada. En el entorno de Rissani está también el Ksar de Oudalad Add el Malin, una fortaleza levantada con la entrada del siglo XX y que en su día fue uno de los palacios más impresionantes.

Rissani. Marruecos.

Este mercado de Rissani es el centro de la vida comercial de unos cuantos quilómetros a la redonda, muy frecuentado para los que quieren comprar animales, ya sea una cabra, una oveja, un burro o una gallina. Pero también para proveerse de cualquier producto alimentario, principalmente fresco y de infinitas especias. Esto es lo fundamental, aunque como en cualquier zoco, se puede encontrar absolutamente de todo. Es el mercado que abastece a gran parte de los pueblos nómadas de las cercanías.

El burro se resiste a perder el galón de principal medio de transporte del país, y resiste al tiempo y casi al espacio. En marroquí se le llama ‘hmar’. Uno de sus lugares de reunión es el aparcamiento de burros de este concurrido mercado, donde por supuesto también se mercadea. Aquí nunca se pierde el tiempo, es un epicentro de compraventa sin descanso. Aquí la mayoría de moradores de los pueblos cercanos, no tienen dinero ni para un vehículo de dos ruedas. El burro es su animal de compañía y de transporte desde hace siglos. Para carga, para moverse, para whatever. 

Rissani. Marruecos.
Rissani. Marruecos.
Rissani. Marruecos.

Montados en ellos con la carga recorren los quilómetros para poder ganarse la vida en este mercado, sin duda uno de los más interesantes del sur de Marruecos. Fuera del mundo del rebuzno, un sonido que permanece como BSO constante en Rissani, se cotizan otros muchos animales. Un muro de adobe dividido en diferentes compartimentos, alberga el resto de comercio animal.

Cabras, ovejas y muchas escenas de entretenimiento para tus ojos. Porque no vamos a negar, que todo resulta chocante a primera vista. Aunque si pensamos que así se desarrollaba hace décadas el comercio en cualquier lugar del mundo, no tanto. Todo depende de la perspectiva. En Galicia, mi tierra, el mercado de ganado es algo intrínseco a nuestras raíces y economía. En lugar de burros, la vaca se gana el podio gallego.

Rissani. Marruecos.
Rissani. Marruecos.
Rissani. Marruecos.

Las kasbah son muy chulas como monumento arquitectónico, pero el mayor tesoro de una cultura es su propio pueblo, los que forman ese llamado ‘patrimonio inmaterial’. Su gente, sus mercados, sus tiendas, sus costumbres, sus celebraciones, sus intereses. Ojalá alguien confirme que sigue siendo auténtico a pesar de que el turismo crece por cualquier rincón del mundo, y Marruecos registra cifras de aumento cada año.

Rissani es un lugar de encuentro que todavía respira la esencia de tiempos pasados y que hará que el viajero se transporte a ellos con un sólo paseo. Esperemos que esa esencia siga manteniéndose en el tiempo porque cuando reposas el viaje, te das cuenta de todo lo que significa observar el mundo a otras velocidades, a otros tiempos diferentes del nuestro.

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Rissani. Marruecos.

La mayoría de los tours pasan de puntillas por este mercado, una parada más en ruta hacia el desierto. Desde TrotandoMundos recomendamos reservar media mañana si quieres conocer el pueblo sin apuros ni estrés. Las prisas en los submundos lentos nunca son buenas. Además de visitar el mercado de animales y de productos locales de la región, tendrás margen para dar una vuelta por el pueblo, entablar algunas conversaciones con lugareños y buscar un restaurante con sabor marroquí.

Mi recomendación es apostar por un restaurante beréber. Tienen una famosa pizza que está riquísima, y que se suele cocer bajo la arena del desierto como manda la tradición más estricta. Aquí será cocinada en horno, pero igual de rica con la masa fina y crujiente. Nada que envidiar a las italianas. Diferentes, pero exquisitas.

MONUMENTOS DE INTERÉS EN RISSANI

Rissani tiene monumentos de interés, vestigios de la importancia histórica de este enclave. El más importante a nivel arquitectónico lo conforman los ksars, las construcciones surgidas al amparo del comercio, supeditadas a la gestión y control de rutas o al alojamiento de familias pudientes. Igual que ocurre con las kashah, los materiales utilizados vuelven a ser sostenibles y perecederos: barra y paja.

Kasbah. Marruecos.

Uno de los ejemplos es el Ksar Oulad Abdelhalim, la residencia del representante del sultán con fecha de creación en el siglo XIV. De generosas dimensiones, albergaba además un barrio rico y otro de esclavos. Su estado de conservación deja mucho espacio para la imaginación entre los restos ruinosos. Se perfila el patio ajardinado del barrio noble y lo que parece ser un hammam público para el barrio de esclavos.

El Ksar El Fida, goza de mejor apariencia gracias a las inversión pública que ha integrado un museo para explotarlo turísticamente. Fue concebido como palacio y mecanismo de control de las caravanas comerciales y data del siglo XVII. Se pueden visitar el patio de entrada, la vivienda, el hammam y los espacios ajardinados.

Camino a Merzouga. Marruecos.

14. PUEBLOS NÓMADAS CAMINO AL DESIERTO

La ausencia de vegetación marca el camino hacia el Desierto de Merzouga, tras recorrer las Gargantas del Dades y del Todgha. Y también la ausencia de curvas. Una llanura se abre al paso del todoterreno con ansias de ser infinita. Allí emergen las famosas dunas de Erg Chebbi que forman un verdadero mar de arena con olas que pueden llegar a medir más de 150 metros de altura. Sus colores, cambiantes con el sol, son un continuo arco iris en pleno desierto. Sin agua, pero con la ayuda de la diosa naturaleza, todo es posible.

El Erg Chebbi es una pequeña parte del desierto del Sáhara, 22 kilómetros de largo por unos 6 de ancho ganándose el título de las dunas más altas de Marruecos. Pero antes de llegar, siguen los originales y cambiantes panorámicas, pero a un ritmo más movido. Sin curvas, por fin un roadtrip de verdad.

Durante el trayecto aparecen pueblos nómadas salpicados por las laderas de las escasas montañas, o extendidos sobre las tierras áridas previas al desierto. Los niños suelen acercarse corriendo sin perder ni un minuto, pero como siempre, el consejo es no darles dinero. Es la manera más cómoda de obtener ingresos para las familias, aún a riesgo de perder su oportunidad en la educación. Para los nómadas una tarea más complicada todavía, pero darles dinero sólo les hará reafirmarse en que el mejor futuro para las generaciones venideras, es mendigar unos euros/dólares a los turistas.

Camino a Merzouga. Marruecos.

En todo caso, si se quiere obsequiar con algo, que sea útil y didáctico. Libros, o utensilios para pintar o escribir, ropa o jabón, que nunca sobra por este desolador paraje que conforma unas condiciones muy complicadas de vida. No sólo por el clima, si no por una red educativa y sanitaria definitaria, y para los que viven en las montañas, casi inexistente. No digamos en cuanto a las aldeas nómadas.

Y hablando de carencias, aparece también el agua. Sin ella no hay vida, y por eso esta atmósfera puede llegar a ser mortífera. Para evitarlo, hay numerosos pozos de agua esparcidos por esta zona desértica de Marruecos, y por tantas otras, donde las familias nómadas cargan a cuestas un elemento imprescindible para sobrevivir en estas condiciones.

Unos años más tarde, viviría algo parecido en el viaje al oeste de África durante una ruta por Kenia y Tanzania. El polvo se mete hasta las entrañas y no es capaz de salir por falta de humedad. Los mocos y los ataques de tos, son continuos. También en Senegal. Cuanto más viajas por África, más comprendes como pueden influir las condiciones adversas de clima, en sociedades poco desarrolladas.

TROTANDOMUNDOS EN TANZANIA

Camino a Merzouga. Marruecos.

Toda una red de ingeniería para que la canalización llegue a ciertos puntos, donde pueden abastecerse los pueblos y aldeas. Las mujeres se acercan a cargar tinajas y bidones para poder beber, lavar y cocinar. Algunos pozos están secos y se puede bajar a ver la red de túneles subterráneos. Darte cuenta en vivo y en directo, de lo que tienen que hacer muchos para poder hidratarse o lavarse… da mucho que pensar. Lo sabes desde tu sofá de casa, pero vivirlo es otra historia.

Y a las puertas de Merzouga aparece otro paisaje espectacular. El negro con el dorado se funden antes de llegar al azul del cielo. Sigo asombrada por la diversidad natural que ofrece Marruecos, y a pocos metros de las majestuosas dunas de Erg Chebbi. Desierto, montañas, palmerales, gargantas, cañones y empedrados. Con los colores más extraños y formaciones rocosas imposibles. Y aquí en medio de la nada, otra panorámica para el recuerdo viajero.

Merzouga. Marruecos.

Pero antes de montar sobre jorobas para emprender ruta al campamento de haimas, tocaba reponer energías a las puertas del desierto de Erg Chebbi. Hay algunos hoteles que sirven de base para los turistas que se aventuran a pasar la noche entre dunas. Si contratas una excursión con guía, seguramente esté incluido el precio de una habitación para ducharte o descansar un rato antes de montarte a lomos de un camello. 

Piscina y un té de menta en pleno desierto es un lujo asiático en África. Tras una jornada de horas sobre ruedas envuelta en un ambiente seco y de polvo, sienta de maravilla. Aunque he de decir que nada es comparable al polvo que he tragado en otras partes del continente africano como Kenia o Senegal, donde en algunas zonas, ni un pañuelo húmedo evitaba una tos brutal y un evidente atasco de las vías respiratorias. Entonces entendí esos mocos continuos en los niños, sin pañuelos siquiera para sonarse. Comprendes también por qué se abalanzan sobre tu mochila cuando ven un paquete de pañuelos de papel. Saben que el cortocircuito respiratorio llega tarde o temprano.

Desierto de Erg Chebbi. Marruecos.

15. EL DESIERTO DE MERZOUGA SOBRE DUNAS DORADAS

El pueblo de Merzouga es la base de operaciones para las rutas y pernoctaciones al desierto. Hay hoteles con cierta categoría pero lo realmente interesante es pasar una noche en haimas bajo las estrellas. Cena con velas y sobremesa con timbales, pondrán lo necesario para que sea algo inolvidable. Una sensación de libertad en el medio de la nada. La arena se vuelve un manto aterciopelado, sacando la seda para los últimos coletazos de luz del día. Algo tan sencillo y delicado, como brutal.

Muchos hoteles ofrecen un paseo por las dunas para ver el atardecer, pero recomendamos quedarse una noche en las haimas, en el desierto es lo suyo. Merece la pena sólo por ver la Vía Láctea con esa claridad y un manto de estrellas impresionante, e inaudito para esta TrotaMunda en aquel momento. La experiencia compensa, sobre todo si es la primera vez que te adentras en el desierto, como era el caso. Los alojamientos cercanos ofrecen la posibilidad de dejar el equipaje para ir con una mochila ligera al campamento, además de poder darte un baño, tomarte un té o comer algo. Todos los datos en ALOJAMIENTO EN RUTA POR MARRUECOS.

Desierto de Erg Chebbi. Marruecos.
Desierto de Erg Chebbi. Marruecos.
Desierto de Erg Chebbi. Marruecos.

Montar en el mundo de la joroba parece más encantador de lo que realmente es. El culo no será el mismo después del paseo y corres serios riesgos de terminar con unas buenas agujetas como te pongas más tenso de lo debido. Suelo evitar cualquier modo animal de transporte, pero era la única forma de llegar a las haimas. Según el salero que tenga el camello, irás más o menos cómodo. Lo suficiente para observar las escenas que se abren en el desierto.

De repente aparecen siluetas que brotan de las dunas. Individuos caminando con rumbo por muy extraño que parezca. Piensas que aquí no hay nada, sólo un océano de arena. Pero los bereberes tienen la brújula marcada en el ADN y conocen esta zona como la palma de su mano. Escenas cotidianas del desierto, que nos parecen estrafalarias por desconocimiento. Y mientras tanto, la luz se va tornando de amarillo a naranja. Cada vez más rápido, pero de manera sutil.

Desierto de Erg Chebbi. Marruecos.

Procurad realizar el trayecto al atardecer, cuando la luz es magnífica creando sobre la arena diferentes tonalidades anaranjadas y amarillas. Este oleaje dorado cambia de color según la posición del sol. Amarillos, ocres, dorados, naranjas, rojizos y púrpuras. Todo un arco iris en pleno desierto, de la mano de la diosa naturaleza.

Los colores se van transformando al paso del camello mientras observas la escena natural desde las alturas. El horizonte lo forman cordilleras de arena, con algunas cimas despuntando, y en constante movimiento. Ese día no sopla el viento, la temperatura es ideal y el paseo muy agradable mientras empieza a caer el sol.

Un espectáculo natural de luces y sombras.

CURIOSIDADES

  • Durante la parte más calurosa del año, los marroquíes vienen al desierto de Erg Chebbi a tomar baños en la arena caliente.
  • Son enterrados hasta el cuello durante unos minutos cada vez. Esto se considera que es un tratamiento para el reumatismo.
Desierto de Erg Chebbi. Marruecos.

Cuando vislumbras el campamento sonríes como si hubieses vuelto de una dura caravana de largos días por el desierto. Sólo habían pasado dos horas, pero el culo pedía descanso y ver las tiendas era un gusto. No sin antes parar en las dunas para deleitarse con este espectáculo de la naturaleza. Ver como los últimos rayos de sol se filtran entre las dunas que parecen cordilleras de oro. Espectacular verlos con tanto detalle en el horizonte. Atardeceres de lujo.

Desierto Erg Chebbi. Marruecos

16. CAMPAMENTO DE HAIMAS EN EL DESIERTO DE ERG CHEBBI

El silencio cobra aquí un protagonismo encantador donde casi puedes escuchar las estelas de las estrellas fugaces. Inmensidad del desierto, inmensidad del universo. Y tú diminuto, insignificante. El misterio de la vida entre un mar de granos de arena y puntos de luz en el cielo. Para quedarse a reflexionar horas. Para conectar con la madre naturaleza. Y para los menos místicos, para dormir como nunca.

El silencio lo envuelve todo durante la noche. Sólo roto por algunos timbales lejanos de otros campamentos que animan la velada a los visitantes después de la cena. Las dunas de Erg Chebbi son un verdadero mar de arena con olas que pueden llegar a medir más de 150 metros de altura.

El campamento de haimas es sencillo pero con mucho encanto. Grandes tiendas de campaña elaboradas principalmente con cuero, albergan varias camas con buenos colchones y mantas de sobra para paliar el contraste de temperatura que trae el crepúsculo. Fuera un suelo de alfombras con mucha magia. Más información sobre el campamento en ALOJAMIENTO EN RUTA POR MARRUECOS.

Desierto de Erg Chebbi. Marruecos.

Cena tradicional marroquí a la luz de las velas, para los más románticos. Y música de timbales y danzas, para los más animados al final de la velada. El té con menta que no falte. Es lo que te queda, porque cerveza no había, por lo menos hace una década. En las haimas olor a cuero y a lámpara de aceite, impregnando de rojo la noche del desierto de Merzouga.

Recuerdo mirar fijamente las llamas de la hoguera, que parecían cuchichear secretos. Fuego en el desierto. Con la retina pegada al movimiento de las manos sobre los timbales. Música en el desierto. Recuerdo escuchar los cánticos de los bereberes. Alma en el desierto. Y esos ojos y esas sonrisas sinceras, de esos que con poco viven mucho. Menos dinero pero más ricos. En occidente más ricos, pero más empobrecidos de espíritu. Cuanto más viajamos, más nos damos cuenta. Intensidad en el desierto. Primeros pasos en la percusión, primeras palabras en jerga nómada y muchas risas. Alegría en el desierto. 

No hay mejor cierre a un viaje por Marruecos que vivir el desierto en tus carnes, una de las esencias más puras de la naturaleza. Frente a eso, somos diminutos e ignorantes en grado superlativo. Un crepúsculo de ensueño donde el tiempo y el espacio parecen derretirse y una noche de estrellas que te sumergirán en preguntas. Esas agotadoras incógnitas del cosmos. Alguna caerá, estamos seguros.

Parafraseando una canción de la mítica banda gallega Siniestro Total: ‘Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos… estamos sólos en la galaxia… o acompañados?’ Pues fíjate que este puede ser un lugar inmejorable para intentar responderte a ti mismo. Un paraje apenas tocado por la mano del hombre y que conserva ese misterio sacado de otra dimensión. Pero como ocurre en la nuestra, no hay que perdérselo.

PREPARA TU VIAJE A MARRUECOS

Rissani. Marruecos.

17. VISADO, MONEDA E IDIOMAS EN MARRUECOS

Para entrar en Marruecos no hace falta visado si eres español, bastará con presentar el pasaporte vigente con validez mínima de 6 meses y rellenar el formulario en el puerto de entrada al país, por mar o por aire. Como turista no puedes permanecer más de seis meses al año, y no más de 90 días en cada período. Para cualquier prolongación de la estancia, contactar o acudir a la oficina de Inmigración. 

Si vuestro periplo va sobre ruedas y queréis acceder desde España con coche, deberéis rellenar el impreso para el vehículo en la aduana, además de presentar en regla toda la documentación del vehículo y del conductor. Carné de conducir, permiso de circulación y seguro internacional, la llamada carta verde, que os podrá emitir vuestra compañía aseguradora. En caso de que el viajero no sea el propietario del vehículo, deberá llevar la autorización certificada pertinente conforme se le autoriza a tal efecto.

La entrada con vehículo queda reflejada en la ficha del turista del control migratorio y de la policía. Lo recomendable es salir con el mismo vehículo del país. De lo contrario tendrá que justificarse, con la pertinente documentación, la permanencia del coche en Marruecos.

Marrakech. Marruecos.

MONEDA EN MARRUECOS: EL DIRHAM

La moneda oficial es el dirham, dividido en 100 céntimos. Fue establecido en 1882 y sólo fue desplazada con los protectorados españoles y franceses. Las cotizaciones varían cada día, y con internet podrás comprobarla fácilmente cuando vayas a cambiar dinero en bancos o casas de cambio. Las recomendaciones para esto, las de siempre. No cambiar en el primer sitio que veas, compara varias opciones de cambio.

En Marrackech y las grandes ciudades se puede pagar en la mayoría de los hoteles y restaurantes de clase media con tarjeta de crédito. Ojo con los cambios que son unos bandidos con las vueltas. Entre el lío de la moneda, lo charlatanes que son y el despiste del turista embobado por su viaje soñado, te dan el cambiazo en un momento. Como en el regateo, son unos especialistas. Y en el zoco ya no digamos, unos artistas.

Si te aventuras más allá de las ciudades a una ruta por el desierto, y por libre, lleva suficiente dinero encima porque en la mayoría de los hoteles y servicios turísticos tendrás que pagar en efectivo. Si reservas los hoteles por adelantado, confirma la posibilidad del pago con tarjeta, porque algunas veces lo incluyen como servicio en las webs y después no funcionan. En las poblaciones de tipo medio, no habrá problema para encontrar bancos o algún cajero.

Atlas. Marruecos.

IDIOMA EN MARRUECOS

El idioma oficial es el árabe clásico, pero lo que se habla en la calle y en general, es el árabe marroquí, más conocido por magrebí o dariya, palabra que significa ‘dialecto’. La segunda lengua es el francés en importancia y debido a su pasado colonialista. El dariya viene a ser la lengua derivada del conjunto de dialectos de Marruecos, con influencias beréberes, francesas o españolas, y similar al hablado en países próximos. De hecho su demarcación geográfica abarca desde el occidente de Libia hasta el Sáhara occidental.

El magrebí es la lengua del Magreb que incluye a Marruecos, Argelia, Túnez y parte de Libia y que hace posible la comunicación en comercios y negocios principalmente. No son iguales pero comparten la mayoría de los rasgos permitiendo el entendimiento. La otra lengua más extendida es el bereber, un pueblo que sigue luchando por su independencia, reclamando que fueron los primeros en pisar estas tierras.

Marrakech. Marruecos.

No es un idioma oficial en ningún país pero se emplea oralmente en la administración e instituciones gubernamentales, exceptuando actos oficiales o públicos. Al carecer de ortografía estandarizada, escritores marroquíes y argelinos acaban redactando en francés. No se sienten identificados con el árabe clásico, pero al no existir una norma oficial para la escritura, no les queda otra. A pesar de estos handicaps, hay numerosa cultura oral en ámbitos como la poesía o el teatro.

La comunicación fluye en Marrakech y otras ciudades, dominan el francés pero hablan inglés o incluso español en buena parte de los servicios turísticos. Sea como sea, un comerciante o gestor turístico no tendrá como obstáculo la lengua, se harán entender de cualquier forma. Diferente es en las zonas rurales donde se hace más dificil la comunicación, sobre todo si se busca interactuar más a fondo con los locales.

Rissani. Marruecos.

18. VACUNAS, SEGUROS Y SANIDAD EN MARRUECOS

En cuanto a la sanidad, no se requiere ninguna vacuna ni recomendación específica para viajar a Marruecos. Ninguna vacuna obligatoria, aunque en la página web del Ministerio recomiendan poner la de la tuberculosis. En todo caso, siempre podéis consultar en el departamento de Medicina Preventiva de vuestro hospital. Importante saber que, como en la mayoría de países musulmanes, las farmacias se representan con una medialuna verde luminosa, no con nuestra cruz verde. Dicho esto, se pueden comprar medicamentos básicos sin problema.

Conviene llevar un botiquín pequeño con medicamentos para evitar cualquier crisis leve en el periplo. Recordad que vais a un país con una red sanitaria con serias deficiencias. Antidiarreicos, suero, protector de estómago o antiinflamatorios serán suficiente para paliar esos primeros compases de incidencia médica. También algo para los cortes como cristalmina y gasas porque el polvo y la arena pueden volverse una faena en las pequeñas heridas.

En caso de necesitar asistencia médica más compleja, las condiciones sanitarias en Marruecos se describen en la burocracia oficial como ‘correctas’. Fuera del lenguaje administrativo, lo cierto es que en las ciudades podrás encontrar centros o clínicas privadas decentes, pero lo que es imprescindible es tu seguro de viaje, SIEMPRE. En las localidades pequeñas o rurales, los medios humanos y materiales son escasos. Nunca pasa nada hasta que pasa.

Marrakech. Marruecos.
Marrakech. Marruecos.
Marrakech. Marruecos.

Quizás cuando has viajado poco te da la impresión de que eso no te va a pasar a ti, porque la probabilidad estadística es muy baja. Pero cuando comienzas a viajar más, te das cuenta de que esto es como una ruleta rusa. Nunca sabes a quien le puede tocar, como en la vida. No hace falta que se trate de algo grave, porque hay incidencias leves que fuera se pagan caro. Hoy en día hay muchos seguros online económicos que cubren los paquetes básicos sobradamente en cuanto a gastos médicos, asesoría jurídica, pérdida de equipaje, robos y otros fraudes turísticos.

Las recomendaciones más habituales, a veces demasiado cuadriculadas, pasan por no comer productos frescos que puedan estar lavados con agua contaminada, o evitar los mercados de comida callejera con dudosas condiciones higiénicas. Nosotros solemos comer en mercados, en restaurantes locales fuera del circuito guiri e incluso frutas frescas y zumos, y nunca hemos tenido problemas. Pero cada estómago es un mundo y depende de los riesgos que uno quiera correr. Responsabilidad culinaria individual.

Si te invita a comer una familia bereber, no vas a hacerles un interrogatorio para saber como ha sido el proceso de elaboración, limpieza y cocinado. Comes como en cualquier casa del mundo. En Senegal, otro tanto de lo mismo. Y a comer todos de la misma fuente con la mano. Cuando uno viaja lo mejor es dejarse llevar y hacer lo que te pide el cuerpo. 

Podéis leer más aventuras africanas, culinarias o no, en TROTANDOMUNDOS EN SENEGAL, TROTANDOMUNDOS EN KENIA y TROTANDOMUNDOS EN TANZANIA.

Marrakech. Marruecos.

HOSPITALES IMPORTANTES EN MARRUECOS

  • Marrakech. Polyclinique Du Sud. 2, Rue Yougoslavie, Gueliz, Marrakech // Teléfono:  +212 524 42 57 50
  • Casablanca. Hospital Cheikh Khalifa Ibn Zaid.  Boulevard Mohamed Taieb Naciri // Teléfono : +212 (0) 5 29 00 44 66
  • Rabat. Hospital Cheikh Zaid. Avenue Allal El Fassi, Madinat Al Irfane, Hay Riad // Teléfono: +212 (05) 37 68 68 68
  • Fez. Clinique des Spécialités Ryad. 2, rue Benzakour Atlas, Fez // Teléfono: +212 5 596 0000
Marrakech. Marruecos.

19. RELIGIÓN, TRADICIÓN Y CULTURA EN MARRUECOS

Lo primero que debe asumir el viajero en Marruecos es el devenir del tiempo. Allí las cosas se mueven a otro ritmo, algo que cuesta entender a más de un nativo de occidente. Las prisas no existen y la vida se vuelve mucho más relajada. Si algo tienen allí es tiempo, visto así, son unos afortunados. Lo mismo he percibido en otros países africanos como Senegal, Kenia o Tanzania. Por estas latitudes suelen decir que nosotros tenemos los relojes, pero ellos el tiempo. Razón no les falta. Por eso ante tal cadencia, sólo cabe… la paciencia.

Decir que Marruecos es multicultural es una obviedad si nos fijamos en su historia. Por aquí han pasado un montón de civilizaciones que han ido dejando su impronta. Árabes, fenicios o judíos de oriente, los romanos del Mediterráneo e incontables pueblos africanos, mayormente subsaharianos. Juntos han creado con el paso del tiempo un espectro social y cultural tremendamente rico. Algo que también se refleja en su apasionante cocina de la que podéis leer más en GASTRONOMÍA Y PLATOS TÍPICOS EN MARRUECOS.

‘VOSOTROS TENÉIS LOS RELOJES PERO…

NOSOTROS TENEMOS EL TIEMPO

Marrakech. Marruecos.

RELIGIÓN EN MARRUECOS

La religión es la musulmana, que sigue la doctrina del Corán y del profeta Mahoma. Al contrario que en Turquía, no se puede entrar en las mezquitas, quedan reservadas única y exclusivamente para los fieles. Choca si has estado en Estambul, donde la mayor parte están abiertas al público, exceptuando las horas de rezo y eventos especiales. En Marruecos hay alguna excepción que si permite el acceso, como la Mezquita Hassan II de Casablanca o el Mausoléo de Mohammed V, en Rabat.

Rezan cinco veces al día, así que es probable que antes del amanecer os despierte la llamada a la oración de alguna mezquita cercana. Contra eso y para evitar sobresaltos si tenéis alguna muy próxima, tapones para los oídos. Para entrar a mezquitas o lugares religiosos/sagrados, se recomienda vestir según las normas. Bastará con llevar encima un fular que sirva para tapar hombros o escotes.

Marrakech. Marruecos.

COSTUMBRES SOCIALES EN MARRUECOS

En cuanto a códigos de comportamiento, conviene tener en cuenta ciertas cosas que atañen a cualquier país musulmán. Sobre todo aquellos gestos que les resultan agresivos o desagradables por su normas culturales. Aquí os enumeramos algunos de ellos.

Saludar con la mano izquierda es de muy mala educación porque es la que usan para su higiene personal. La mano derecha es la que debe usarse para saludar, comer y entregar cosas. Se saludan entre personas del mismo sexo con tres besos en la mejilla. Mismo sexo.

Las muestras de cariño en público están prohibidas y se reservan para la intimidad de la pareja entre las paredes de sus casas. No está bien visto en sitios públicos aún siendo extranjero, les incomoda. En el parque es fácil ver a parejas jóvenes sentadas en un banco, separadas por metro y medio y, seguramente, soñando con tocarse. El cortejo tiene como objetivo llevarla virgen al matrimonio. Una costumbre que ha permanecido generación tras generación y que veta las relaciones pre-matrimoniales, que de darse y conocerse, pueden acarrear un duro estigma para la mujer.

Sin embargo, es común ver a hombres de la mano, incluso haciéndose caricias en plena calle. Grupos de amigos abrazados que salen de los baños hamman juntos y abrazados. Resulta extraño esta muestra de amistad en un país donde la homosexualidad está prohibida y perseguida.

La familia es un pilar básico en la sociedad, y el respeto hacia los mayores está muy arraigado. La estructura es clara, mandan los hombres, aunque las mujeres empiezan a ganar protagonismo lentamente, sobre todo en las familias de mayor nivel social y cultural. Los ancianos se vuelven la voz del respeto y la sabiduría.

Marrakech. Marruecos.

COSTUMBRES TRADICIONALES A LA MESA

Como norma general, cuando te invitan a entrar en una casa conviene descalzarse. Es como lo hacen ellos desde hace siglos, sería una innecesaria falta de respeto no hacerlo. Lo mismo que tomarte un té como código social. A no ser que no puedas tragarlo, es un símbolo de hospitalidad y de bienvenida. El ritual ha de ser completo, varias tomas con el modus operandi habitual del clásico té con menta o hierbabuena. Acompañado de unas pastas y dulces bien cargados de azúcar. Los de pistacho y almendras están muy ricos.

Por supuesto si se come con la mano ha de ser con la derecha, y el decoro marca pasar por el baño antes de sentarse a la mesa, lo contrario es síntoma de mala educación. La mano izquierda es la impura, con la que se limpia el culete. No hay que preocuparse, se puede comer con cubiertos en cualquier restaurante.

Marrakech. Marruecos.
Marrakech. Marruecos.

TATUAJES DE HENNA EN MARRUECOS

Los tatuajes de henna son símbolos que protegen contra brujería y el mal de ojo, pero su descubrimiento tuvo otros orígenes. Cuenta la tradición oral que fue utilizada en tiempos pasados por los árabes para refrescar los pies y las manos durante el calor infernal de los meses más agotadores. Se percataron entonces de que era también un tinte natural y empezó la rama estética. El tinte de color marrón/rojizo se extrae de la propia planta y se utiliza no sólo en el norte de África, también en Oriente Medio y en ciertas zonas de Asia

El tinte se va diluyendo con los lavados. Se obtiene en las provincias de Errachidia y Tinghir, en el suroeste del país, con una producción anual que ya supera las 600 toneladas. Se secan las hojas de la planta y después se machacan hasta convertirla en un polvo fino que se mezcla con aceites, incluso con una pizca de azúcar o limón para que la masa sea más consistente.

Constituyen verdaderos amuletos para las mujeres porque les augura fertilidad. Sus diseños se basan en los astros, la flora o textos del Corán. La madre de la novia es quien suele hacerse el tatuaje, ante la atenta mirada del resto de mujeres de la familia. Toda una seña de identidad de Marruecos, y verás como la mayoría de las mujeres lo llevan. Si os apetece probar encontraréis un montón de posibilidades para haceros uno en Marrakech. Previo regateo siempre.

FOTOGRAFÍA EN MARRUECOS

Para hacer fotos, las recomendaciones pasan por pedir permiso si se trata de retratos, porque no son especialmente proclives a dejarse fotografiar. Si estás en un mercado y quieres disparar a las cestas de productos, sin que salga el vendedor, te pedirán dinero. Por intentarlo que no quede. La mayoría de las veces no te dejan hacer la foto si no pagas, así que adiós. Incluso increpan cuando te ven con la cámara sin saber ni lo que estás enfocando.

Lo mismo me ha ocurrido en los otros tres países africanos que he visitado, el mismo sentir. Un blanco y con una cámara, malo. Es como si llevásemos un arma que les saca sus miserias. Así lo ven muchos. Evitar los edificios administrativos pueden tener restricciones, y por supuesto los puestos de fuerzas de seguridad o militares, además infraestructuras de transporte como aeropuertos. 

En Kenia tuve varios percances por hacer ‘nada’. Sacando fotos a edificios que parecían residenciales o viviendas coloniales sin más, y de repente te quieren llevar a comisaría. Sin explicarte y sin entender nada. Sólo malas palabras por llevar un uniforme y con bastante agresividad. Pues lo mismo, tres veces. En Mombasa por sacar fotos a una iglesia desde la vía pública. En Marruecos no hubo sobresaltos tan intensos, pero mejor ser prudente y respetuoso. En las aldeas rurales y poblaciones pequeñas, todavía se asustan más con las cámaras y demás tecnología, por lo que se recomienda ser doblemente cauteloso y comunicador.

Plaza Jemma el-Fna. Marrakech.

20. SEGURIDAD PARA EL VIAJERO EN MARRUECOS

Si atendemos a la página del Ministerio de Exteriores, verás que Marruecos está bajo amenaza terrorista en toda regla desde el 2014, pero seamos sinceros, ¿quién no lo está? Una vez más entra en juego el riesgo o el miedo de cada individuo, totalmente intransferible. Nosotros pensamos que eso te puede pasar también en España y o cualquier país europeo. Sólo hace falta echar una mirada a los últimos años de atentados en París, Bruselas, Turquía o el que más nos ha tocado de cerca, Barcelona. 

Sobre robos de carteras y tirones de bolso, al orden del día como en cualquier sitio. No más seguro es el metro de Madrid o Barcelona y otras áreas de nuestra querida España. No descuidar las pertenencias y evitar por la noche sitios oscuros y alejados, recomendaciones que valdrían para casi cualquier punto del globo terráqueo. Lo que viene a ser no meterse en la boca del lobo. La sensación durante el viaje fue de total seguridad, cero peligros ni incidencias, y menos en las zonas rurales. Como norma general, la gente en los pueblos vive igual en todas partes, tranquilamente.

Las recomendaciones de Exterior indican las zonas más conflictivas, a tener en cuenta si se viaja en coche por libre, sobre todo si se circula cerca de la frontera con Argelia o el área de Ketama en Issaguen. En las zonas menos habitadas, extremar la precaución porque oportunistas ante un turista perdido, los hay en cualquier esquina de este in-mundo. Os dejamos las indicaciones del Ministerio para quien quiera tomar nota. Siempre recomendamos apuntarse en el Registro de Viajeros porque no cuesta nada, y ante una catástrofe natural o atentado, esos datos pueden acelerar comunicación y burocracia.

INSCRÍBETE EN EL REGISTRO DE VIAJEROS

Merzouga. Marruecos.
Marruecos no es un país peligroso, la gente es amable e intenta ayudar al viajero, especialmente fuera de los límites de Marrakech. Esta ciudad es el epicentro del turismo, donde todo el que puede, se gana el pan cada día. Los timos y engaños son habituales, pero no en los pueblos pequeños. Por lo menos, no con tanta intensidad y frecuencia.
 
Muchos extranjeros escogen la opción de alquilar un todoterreno con un guía, muchos hablan español, para desplazarse de forma más cómoda por las rutas hacia el desierto. Te olvidas de conducir, vas cómodo, fresco y con facilidad para acceder a pueblos y rincones más allá de los itinerarios más comunes. Tiene muchas ventajas para comunicarte con los locales o poder comprar en los mercados regateando en dialecto bereber. Sale un poco más caro que alquilando un coche por libre, pero si se trata de unos días, la diferencia no es tanta. Depende de lo que uno se quiera aventurar, pero viajar por libre es fácil y económico. Con las aplicaciones modernas y el GPS perderse es casi ya un imposible.
 
RECOMENDACIONES DEL MINISTERIO DE EXTERIORES
 
Zonas de riesgo que deben ser evitadas: No se identifican como tales, pero conviene evitar las zonas militares (que está prohibido fotografiar) y las desérticas sin señalización. En éstas, la proximidad de la frontera argelina puede ser problemática al poder cruzarla sin advertirlo.
 

Zonas de riesgo medio. Es conveniente evitar viajar solo o en grupos pequeños por zonas rurales aisladas. Si se viaja por zonas desérticas o zonas rurales poco pobladas, es recomendable hacerlo en más de un vehículo y de preferencia todoterreno. En la cadena montañosa del Rif, se identifica un cierto peligro en un radio de unos 50 kilómetros alrededor de la zona de Ketama, debiendo extremarse la precaución. Se recomienda que los desplazamientos por esa zona se hagan en grupo y de día.

Merzouga. Marruecos.

21. CÓMO LLEGAR Y CÓMO MOVERSE POR MARRUECOS

En Marrakech puedes recorrer fácilmente a pie el área más turística. Es la mejor manera para orientarse y para hacerse una idea de la dimensión de la ciudad. La medina y alrededores, se concentran en un área pequeña. Las calles son tan estrechas que apenas cabe un carro tirado por un burro o algún vehículo de dos ruedas. La orientación es complicada porque las callejuelas forman una telaraña que despista hasta a los mapas virtuales. Y en papel, la escala es casi irreproducible para el clásico mapa que traen las guías. Así que lo mejor, el olfato orientativo. Quedarte con referencias a tu paso, por lo menos para aprender el camino de vuelta a tu alojamiento.

Un caos encantador que al final es lo que le confiere ese atractivo y hasta cierto halo de misterio. Perderse en el zoco es casi un deber. Con esto juegan los oportunistas, así que cuando preguntes por alguna dirección o monumento, debes saber que todo el mundo te querrá acompañar amablemente hasta tu meta. Eso si, a sus puertas, te pedirán una propina si o si. Así funcionan las leyes no escritas en la ciudad. No conozco a nadie que no acumule estas anécdotas.

Rissani. Marruecos.
Ouarzazate. Marruecos.

TAXIS EN MARRUECOS

La experiencia se limita a la ciudad de Marrakech y a un par de taxis para ir al aeropuerto. No es necesario más para recorrer la ciudad. Existen dos tipos: los petit y los grand taxis. Estos últimos tienen aparcamiento, tarifas e itinerarios fijos y pueden llevar hasta 6 clientes y llevarlos fuera de lo que llamamos casco urbano. La lista de precios se puede consultar en una hoja, como en España. Hay varias paradas, una en la propia plaza Jemma El Fna y próximas a cualquier estación.

Por el contrario, los petit taxi no tienen ruta fija, sólo pueden circular en el límite urbano y tan sólo transportar 3 pasajeros. La carrera ha de contabilizarse bajo taxímetro. Si no tienen, a por otro. Porque timar es uno de los pasatiempos favoritos en Marrakech.  La mayoría querrán fijar el precio de antemano porque se saben ganadores, sólo si conoces las tarifas y crees que es un precio ajustado, puedes cerrarlo.

Marrakech. Marruecos.

PASEOS EN CALESA EN MARRAKECH

Son comunes los paseos en calesa, el típico carros de caballos. Desde TrotandoMundos estamos en contra de este tipo de funciones para los pobres animales. Soportan temperaturas infernales a cualquier hora de día. Muchos son muy viejos, se les ve sólo al mirarlos a los ojos, tristes y ancianos. Se ven flacos y con poca fuerza. Una pena. Por lo menos así era en el año 2012. Ojalá alguien nos diga que ha cambiado.

Los autobuses no son aconsejables para moverse por la ciudad. Van siempre hasta los topes, son vehículos antiguos con poca ventilación y bastante incómodos. Además de ser lentos, cuando a pie puedes desplazarte entre los puntos más relevantes de la ciudad. El único consejo es evitar las horas centrales de calor cuando aprietan las temperaturas. Como en toda ciudad turística que se precie, no falta el clásico bus turístico, con audioguía y varios itinerarios.

TROTANDOMUNDOS CON EL TURISMO SOSTENIBLE

Marrakech. Marruecos.

ALQUILER DE BICIS Y MOTOS EN MARRUECOS

Si lo vuestro es la moto o la bici podéis alquilarlas en casi cualquier esquina. El estado del vehículo ya será más difícil de comprobar. Circular por una ciudad con Marrakech a horas punta puede ser un tanto caótico y conviene extremar las precauciones. Ya sabéis, ellos se entienden, pero nosotros no conocemos bien los códigos de circulación que se gastan. Se alquilan por medio día o jornada entera, como siempre, previo regateo. 

El burro es la estrella del transporte en Marruecos para la población local. Siempre hay alguno cerca y se siguen utilizando para mover carga y dueño. Como las callejuelas son muy estrechas, para ellos es el modo idóneo y barato. Productos de alimentación, materia prima para los trabajos artesanales, objetos de trueque o compraventa. Por el burro pasa todo. Hasta las bombonas de butano o muebles para reciclar. Hay que tener cuidado en las calles más transitadas donde las motos o los burros hay que esquivarlos sin parar. La palabra ‘barak’ advertirá del posible encontronazo.

Marruecos. África.
Marruecos. África.

TRANSPORTE MÁS ALLÁ DE MARRAKECH

Si no quieres conducir fuera de Marrackech, lo que recomendamos es realizar el itinerario contratando guías con 4×4. Una buena opción para llegar a sitios recónditos y poder comunicarte mejor con las comunidades. Existen varias empresas con larga trayectoria, nosotros recomendamos Viajes-Marruecos 4×4, porque todas las experiencias que conocemos han sido de sobresaliente. Así califico también mi periplo. Hassan es un chico bereber que se ha lanzando muy joven al mundo emprendedor y que ha logrado consolidarse como una de las mejores con más años de experiencia. Como siempre, sólo recomendamos lo que hemos probado con un grado de satisfacción alto.

Puedes trazar el itinerario en función de tus gustos e intereses, disfrutando de una compañía excelente. Charlas de lo más suculentas para conocer de cerca la cultura bereber, y al mismo tiempo una buena forma de pasar entretenido las largas horas de coche para llegar al desierto. Aprender de la generación beréber más joven, se convirtió en un lujo. Como periodista tengo preguntas infinitas y poder conversar de primera mano acerca de su historia, sus vivencias y sus impresiones, fue una simbosis cultural estupenda. Hassan habla un perfecto español, un tipo que transmite frescura, autenticidad y energía. A continuación os dejamos su link a la web y un breve resumen donde explican los elementos básicos de sus servicios.

Somewhere. Marruecos.

PRESENTACIÓN VIAJES-MARRUECOS 4×4

  • Somos una empresa familiar que desde hace varios años nos dedicamos a organizar rutas en 4×4 por Marruecos. Nacidos en el desierto de Erg Chebbi (Merzouga) y el hermoso pueblo de Ramlia, conocemos profundamente este gran país.
  • El paso de los años realizando estas rutas nos ha aportado una gran experiencia, profesionalidad y conocimiento de los lugares más auténticos.
  • Disponemos de todoterrenos tipo Toyota Prado, indispensables para realizar ciertas rutas, y el trato con los viajeros a lo largo de estos años nos ha permitido aprender varios idiomas como el español, francés e inglés.
  • Organizamos todo tipo de rutas: paseos en dromedario, noches en el desierto en una autentica haima Berebere, rutas personalizadas y todo lo que haga de tu viaje una experiencia única e inolvidable. Una aventura original y diferente.
  • Te ofrecemos un viaje personalizado en el que podrás saborear, disfrutar y descubrir todos los placeres de este hermoso país y una forma diferente de entender la vida.
Merzouga. Marruecos.

22. LOS ‘RIADS’ Y OTROS ALOJAMIENTOS EN MARRUECOS

Dormir en un encantador hotel a la sombra de las Gargantas del Dades, desplomarse sobre la cama de un riad en la medina de Marrakech, o dormir bajo las estrellas en las increíbles haimas del desierto. Sea como sea, lanzarse a reparar el sueño en Marruecos siempre es algo mágico. Una magia que también puede volverse una pesadilla porque el viajero ha de saber que hay una costumbre extendida por estas tierras… que viene a ser: ‘donde dije digo digo Diego’ . Todo un clásico. O por lo menos esa es mi experiencia, por tanto recomiendo ir armado con dosis generosas de paciencia.

En cuanto a precios, con decir que en Marrakech hay más de 1.200 hoteles en una sola web de búsqueda online, creo que se refleja el enorme abanico de posibilidades. Desde habitaciones compartidas en un hostel por 8 euros o ‘riads’ decentes por 15 euros la habitación doble. A partir de ahí lo que te propongas. Por 20-25 euros hay alojamientos con mucho encanto, habitaciones amplias y desayuno incluido. Subiendo en precio, asciende la calidad, el servicio y los detalles.

En las zonas más turísticas entre el Atlas y el desierto de Merzouga hay variedad de precios desde 15/50 euros, dependiendo del nivel que se busque. En las Gargantas del Dades o alrededor del oasis de Skoura no habrá problema para buscar alojamiento in situ. Al igual que en el pueblo de Merzouga, base de partida para todas los paseos y pernoctaciones al desierto.

Merzouga. Marruecos.

La oferta hotelera ha ido creciendo al amparo de estas rutas, y además de poder contratar las excursiones desde los alojamientos, muchos ofrecen el uso de sus instalaciones. Si vas a dormir al desierto en haimas y no te interesa alquilar una habitación a tarifa completa, podrás pagar menos para guardar equipaje, darte una ducha, tomar un té o refrescarte en la piscina. Cuestión de negociarlo.

Una cama en los campamentos del desierto ronda los 10/15 euros en las tiendas de cuero beduinas con camas ‘occidentales’. Se puede echar un ojo en internet para conocer el mercado y reservar directamente allí si viajas por libre. En caso de contratar excursión, aconsejamos también echar un ojo previamente online, para conocer los servicios y el tipo de alojamiento que os incluye el contrato. Porque si no recordad: ‘donde dije digo, digo Diego’.

Desierto de Erg Chebbi. Marruecos.

CAMPAMENTO DE HAIMAS EN EL DESIERTO DE ERG CHEBBI

Una de las experiencias más inolvidables es dormir al menos una noche en el desierto, entre montañas de arena. Es realmente espectacular. Las haimas tenían camas  decentes, buenas mantas para el frío de la noche, y el único inconveniente era el baño exterior. Pero mirando al cielo, te acaba pareciendo un regalo bajo una Vía Láctea asombrosa.

La cena del campamento fue abundante y rica, y cada habitación tiene una lámpara por si tienes que salir al baño. Aunque nunca sobra una linterna porque por estos lares siempre puede haber ciertos imprevistos. Compensa la experiencia que sólo te pueden ofrecer unos cuantos sitios en el mundo, como esta región del Sáhara, el desierto de calor más grande del mundo.

Riad. Marrakech.

LOS ‘RIADS’, EL ALOJAMIENTO POR EXCELENCIA EN MARRAKECH

Los riads son la mejor opción para alojarse en Marrakech si se busca un sitio familiar y con encanto, que respeta la tradición marroquí y donde las casonas antiguas, se presentan como el mejor espacio para hechizarte con la magia del mundo de ‘Las mil y una noches’. Sus patios interiores, sus fuentes, sus maravillosos mosaicos y azulejos. Y el aroma de un buen té con menta. 

Los hoteles marroquíes son bastante mediocres, a no ser que lo tuyo sean las cadenas internacionales o los hoteles de lujo, cosa que nos espanta. En cambio estos pequeños hoteles ubicados en edificios arquitectónicamente encantadores, tienen pocas habitaciones, y un carácter más íntimo. Mantienen las estructuras de las antiguas mansiones y casas, con su patio central con el agua como principal símbolo representado por la fuente principal. 

Los colores, mosaicos y relieves que embellecen las columnas y los suelos del riad son una preciosidad. Las habitaciones pueden ser más o menos sencillas, pero con una decoración árabe te transporta a otro mundo, muy cerca de España. Alojarse en ellos es una manera de acercarse a la cultura y a su forma de vida. Hay tantos ‘riads’ como precios, así que sólo es cuestión de buscar en internet y ajustar el presupuesto.

Riad. Marrakech.
Riad. Marrakech.
Riad. Marrakech.

Los ‘riads’ se multiplican sin cesar entre la maraña de callejuelas de la medina de Marrackech. Hay hasta aburrise. Tantos que te puedes volver loco en las webs buscando el más cuco, que además sea económico y que tenga una piscina pequeña para refrescarte. Quizás sea el único pequeño lujo que agradecerás si vas en época de altas temperaturas. Azoteas con sofás para descansar, bonitos patios interiores, salones biblioteca para ojear libros y algunos hasta con piscina.

La atmósfera de estos alojamientos pequeños invita al relax en medio de una ciudad caótica y agobiante por momentos. Las callejuelas del zoco, los vendedores insistentes y sol que rompe termómetros, llegar al patio central del ‘riad’ es un auténtico descanso mental. Frescura para el cuerpo a la sombra de las plantas exóticas y relajación para la mente que acaba de volver de otra dimensión espacio-temporal. Todavía escucho el agua de la fuente del patio central, mientras empieza a oler a menta. Es la hora del té.

Una alternativa ya también extendida en las ciudades de Marruecos el alquilar un apartamento en las webs más habituales. Cuando realicé el viaje en 2012 esta modalidad no estaba muy extendida en países como Marruecos, pero hoy en día es una opción a tener en cuenta. Las condiciones y servicios varían en función de los propietarios, así que nada como bucear en los entresijos de los buscadores para conocer la oferta en el momento de tu aventura.

Casi una década después habrá cientos de opciones más interesantes con nuevos hostels, riads y apartamentos. En Marrakech es una locura y fuera de esta gran urbe, la oferta se reduce lo que minimiza tu quebradero de cabeza. Donde hay media docena de hoteles, la elección es más fácil, sobre todo una vez pongas tu filtro económico. En general se duerme y se come bien, teniendo en cuenta que los estándares del país no son los nuestros.

Marrakech. Marruecos.

23. GASTRONOMÍA MULTICULTURAL EN MARRUECOS

La cocina marroquí es una de las más variadas del mundo y que hoy en día ha traspasado fronteras y el que más, el que menos, ha probado algún plato de su gastronomía. Y más hacia el sur de España. Platos sabrosos, aromáticos y tradicionales representan a los fogones de Marruecos, claramente influenciados por la cocina del Magreb. Pero su personalidad va más allá de esta clasificación, sólo por librarse de la influencia turca. Por suerte para ellos, los otomanos no llegaron a sus dominios. Una rareza que hace único su arte culinario. Marrakech, Fez y Essaouira, conforman tres de sus bastiones.

Una fusión de cocinas del norte del país africano mezcladas a su vez con la árabe y la mediterránea. Un montón de sabores que se han ido combinando con el tiempo y que dan lugar a una excepcional cocina que además mantiene siempre su toque tradicional. Bereberes, árabes, franceses… todos los que pasaron por aquí fueron impregnando su toque hasta convertirla en lo que es hoy. Una cocina popular, familiar y casera.

Tajín de pescado. Marruecos.
Tajín de pollo. Marruecos.

Su tradición culinaria ha pasado de generación en generación gracias a las mujeres, las únicas que gobiernan ese espacio. Sabor a fuego lento. Si el plato lleva horas, pues así se ha de cocinar. Las prisas no son buenas, y en eso nos llevan amplia ventaja por estas latitudes. En una buena mesa representativa de su cocina nunca faltaría el cuscús, un mechui de cordero, una pastilla y unos tajines. Por supuesto como cierre, un té con menta y unos dulces bien cargados de azúcar y pistachos.

La comida se empapa de esencia con especia. Comino, cúrcuma, azafrán, pimentón o menta. Pero también canela, jengibre, anís o miel. El cilantro es lo que el perejil a nuestra cocina, y los dátiles y ciruelas son otros de sus distintivos. El agua de azahar o de rosas, para el momento postre. Unos platos que se saborean, pero también se huelen con gran expectación antes de hincar bocado. Aromas que perduran hasta el último pedazo.

Platos típicos Marruecos.
Pastille. Marruecos.

Los precios son moderados en las ciudad y que la oferta es suficientemente amplia para adaptarse a cualquier tipo de viajero, desde el más exquisito hasta el que lleva un presupuesto muy ajustado. Evita los restaurantes orientados a turistas y busca los frecuentados por locales. Ahorrarás dinero y ganarás en sabor y calidad. Pinchos morunos, tajines, cuscús, sopas, albóndigas especiadas… a lo que se suma en la costa el pescado a la parrilla o los chiringuitos de sardinas. Fruta de temporada y, el imprescindible té de menta, con todo su ritual.

Por supuesto no faltan restaurantes de estilo europeo, a nuestro entender ofrecen una peor relación calidad-precio, aunque el servicio y la limpieza contentarán al turista más escrupuloso. Italianos, franceses, libaneses y españoles. Eso lo puedes encontrar en tu ciudad, pero la gastronomía marroquí más auténtica la tienes a tus pies. ¡No la desperdicies! Nuevos sabores y olores para la memoria de tus papilas gustativas.

Todavía hoy, 10 años después, consigo trasladarme hasta el centro de Marruecos cuando pruebo un plato basado en su tradición culinaria. Por eso la gastronomia es tan importante, porque también se puede viajar a través del paladar y de los recuerdos que guardan tus papilas.

Para los más cortos de presupuesto la comida de los puestos de la calle en Marrakech les permitirá comer en modo rápido o take away a mediodía por unos 3-4 euros, pudiendo compensar con una cena de plato en un restaurante económico. Hay cafeterías por todas partes, y suelen tener bocadillos, ensalaladas, pasta o cuscús, que puede ser suficiente sin rascar mucho el bolsillo. Los bocatas son muy variados y están muy buenos. Los hay vegetarianos, con atún, con pollo, con carne picada y en el litoral también de pescado. En las cafeterías preparan unos tés, unos zumos naturales y unos batidos muy decentes. Un clásico es comer en los puestos del mercado nocturno de la Plaza Jema el Fna, puedes comprar en varios y después sentarte a comer en las mesas habilitadas para ello. Se empiezan a montar antes del atardecer.

(FOTO 3282 – PUESTOS MERCADO NOCTURNO)

En las zonas rurales hay que adaptarse a la zona en si. Los hoteles suelen apostar por restaurantes de calidad, al no haber mucha oferta callejera y con una población dispersa, la mayoría de huéspedes cenan en los alojamientos. La relación calidad-precio suele ser buena. Comimos muy bien en todas partes, comida casera y rica. En nuestro caso los hoteles estaban concertados con la excursión de Hassan, pero si vais por libre podréis comer en los mismos restaurantes de los hoteles aún sin alojaros. En las zonas más turísticas como las Gargantas del Dades hay algunos restaurantes de carretera, los típicos donde paran a comer los buses de los tours organizados. Hambre no vais a pasar, tienen una gran tradición culinaria y saben del buen comer.

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