Turquía

ESTAMBUL: PUENTE ENTRE ORIENTE Y OCCIDENTE

Zocos bulliciosos, mezquitas y atardeceres sobre el Bósforo

Estambul. Turquía.

IMPRESCINDIBLES DE ESTAMBUL

Estambul. Turquía.
Estambul. Turquía.

1. ESTAMBUL: REINA DEL BÓSFORO CON 7 COLINAS

Poderosa, elegante y acogedora. Así se podría describir Estambul, una ciudad surcada por las aguas del Cuerno de Oro y el estrecho del Bósforo. Dos culturas y continentes se mezclan aquí como en pocos lugares del globo. Oriente y Occidente, Asia y Europa. Sin duda, en eso radica gran parte de su encanto y de su magia.

Construida sobre la base de la fascinante Constantinopla, que llegó a ser la mayor ciudad cristiana en el siglo XII, que a su vez se había levantado sobre la antigua localidad griega de Bizancio. Por lo tanto, Estambul es heredera del mundo griego y romano, una tierra que es pura historia por los cuatro costados. La puerta de entrada a Oriente y durante siglos ha sido uno de los enclaves comerciales más relevantes de todo el mundo.

Ese gen del comercio persiste en las generaciones actuales porque la compraventa corre por las venas de los turcos, con los bazares como gran escaparate. Ajetreo constante de gente, gritos y cánticos de promociones, comerciantes y vendedores alocados entre viajeros que se afanan por intentar comprender muchas de las escenas que se suceden.

Sus atardeces son de película, con los últimos rayos del sol cayendo sobre las siete colinas de la ciudad, coronadas por docenas de minaretes de las más de 300 mezquitas que conviven en esta ‘Encrucijada del Mundo’ donde nos pasaríamos ‘Las mil y una noches’.

Estambul. Turquía.

HISTORIA SOBRE CONSTANTINOPLA

  • Constantinopla es el nombre histórico de la actual ciudad de Estambul ubicada a ambos lados del Estrecho del Bósforo.
  • Estratégicamente situada entre el Cuerno de Oro y el mar de Mármara en el punto de encuentro de Europa y Asia.
  • Se la conoce como la Encrucijada del Mundo, por ser nexo de comercio marítimo entre Asia, Europa y África.
  • El enclave fue capital de distintos imperios a lo largo de la historia: romano, bizantino, latino y otomano.
  • La Constantinopla bizantina fue baluarte de la Cristiandad y heredera del mundo griego y romano.
  • A lo largo de la Edad Media fue la mayor y más rica ciudad de Europa, y conocida como ‘la Reina de las Ciudades’.
  • Dependiendo de sus gobernantes y del momento histórico, ha tenido diferentes nombres como Bizancio o Nueva Roma.
  • En 1930 fue rebautizada oficialmente Estambul mediante la Ley Turca de Servicio Postal, impulsada por Atatürk.
Estambul. Turquía.

Una metrópoli que está lejos de tener como baluartes el cemento y los rascacielos. Docenas de minaretes coronan las colinas de Estambul que se asientan sobre bazares infinitos y mercados inviables. Un skyline que parece sacado de un cuento de leyenda. Y no andamos lejos si pensamos en la historia de este enclave estratégico que une dos mundos. Leyendas muchas, y batallas más aún. Estambul atrapa desde que la pisas por primera vez. Volverás… y lo sabes!

Sumamos una gastronomía espectacular y un carácter amable, ambas herencias mediterráneas. Es fácil conectar, sobre todo si te alejas de las zonas turísticas y deambulas por los barrios más apartados. Observar la verdadera vida de las familias libres de toda intención comercial con el viajero, es una gozada. Comida casera y precios irisorrios, bares que son tiendas donde la abuela remueve pucheros. Sabor y abundancia. Como en casa, como en Galicia. 

En sólo unos días podrás empaparte de la atmósfera de esta seductora ciudad, una encrucijada de caminos del mundo unidos por las aguas del estrecho del Bósforo, un puerto natural impresionante que ha protegido a docenas de culturas a lo largo de la historia.

EL CUERNO DE ORO

  • El Cuerno de Oro es un histórico estuario a la entrada del estrecho del Bósforo, que divide la ciudad turca de Estambul.
  • Forma un puerto natural espectacular que ha protegido a griegos, romanos, bizantinos y otomanos durante siglos.
  • Primero fue acondicionado por los colonos griegos para formar la ciudad de Bizancio con un muro a lo largo de la costa para defensa de ataques navales.
Estambul. Turquía.
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2. LAS MEZQUITAS, PROTAGONISTAS INDISCUTIBLES

Calificada para muchos historiadores como la cuna del cristianismo, debido al esplendor de la ciudad cristiana de Constantinopla, la historia le ha dado una vuelta de tortilla y ahora su mayoría musulmana alcanza un 96%. Solamente un 3% se declara agnóstico mientras la presencia judía o cristiana es tan insignificante que no llega ni al 1% de la población.

En Estambul hay más de 3.100 mezquitas y resulta es imposible no rendirse a su belleza y misticismo. Parada obligada para todo el que quiere conocer un mínimo al pueblo turco. Pero en contra de lo que podría parecer, se trata de un Estado laico, donde la Constitución reconoce la libertad de culto para sus habitantes y destaca que la religión no puede ser el bastión de ninguna formación política ni tendencia educativa.

Los puntos de interés en una ciudad de tal magnitud y con tanta historia a sus espaldas pueden calificarse casi de infinitos. Los más relevantes y visitados los destacamos a continuación en una lista. Todos están accesibles andando y dentro del perímetro turístico.

PARADAS DE INTERÉS

  • Santa Sofía. Es una antigua basílica ortodoxa convertida en mezquita y actualmente en museo.
  • Mezquita Nueva. Ayasofya es el símbolo de la ciudad y una obra maestra de arte bizantino. 
  • Mezquita Azul. Es la más importante de la ciudad con 6 minaretes como La Meca.
  • Palacio Topkapi. Es el mejor reflejo de la época imperial y simboliza el poder que alcanzó Constantinopla.
  • Palacio Dolmabahçe. Sustituyó al Palacio Topkapi como residencia de los sultanes hasta la abolición del califato.
  • Cisterna Basílica. Los depósitos de aguas también conocido como Palacio Sumergido. 
  • Parque Gülhane. Es el parque más antiguo de la ciudad a los pies del Palacio Topkapi. Ideal para descansar. 
  • San Salvador de Chora. Es uno de los mejores exponentes del arte bizantino de todo el mundo.
  • Torre Gálata. Antiguo faro y una de las torres más antiguas de todo el globo terráqueo. 
  • Museo de Arte Turco e Islámico. Más de 40.000 objetos para seguir la historia y cultura del país.
  • Hamam de Çemberlitas. Es el baño turco más conocido de Estambul construido en 1584.
  • Haman de Suleymaniye. A los pies de la mezquita del mismo nombre desde 1557. 
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Es evidente que muchos partidos políticos se asocian con las tendencias religiosas imperantes en la sociedad del momento. Pero la ley prohíbe el uso del hiyab o símbolos religiosos y políticos en escuelas y espacios públicos. Más allá de la historia, el viajero está de suerte en Estambul donde el acceso es libre a todas las mezquitas. En otros países como Marruecos, el acceso está vetado para los turistas.

En la capital turca solamente debes cumplir las normas de vestimenta y comportamiento en el interior. Lo primero es descalzarse. Los carteles colgados en las puertas de entrada os indicarán donde depositar los zapatos. Los hombres han de portar pantalón largo, mientras las mujeres suman no dejar sus hombros al descubierto. Se recomienda cubrir con un pañuelo la cabeza, un fular valdrá para la ocasión. Con dejarlo caer sobre la cabeza será suficiente.

¡IMPORTANTE!

Todas las mezquitas están cerradas a los turistas en el intervalo dedicado al rezo los viernes de 12.00 a 14.00.  

Estambul. Turquía.
Estambul. Turquía.

A la contaminación de una gran ciudad como Estambul, hay que sumarle la BSO de cualquier país musulmán, las llamadas al rezo. Todas las mezquitas de la ciudad juntas al unísono te despertarán a media madrugada con un sobresalto.

Y cuando te acostumbras, te tienes que marchar. Para evitar que alguna noche baje más de un santo del cielo, aconsejamos llevar tapones, lo agradecerás especialmente si pernoctas cerca de alguna. Lo difícil será lo contrario en una ciudad con miles de mezquitas a tu alrededor.

MEZQUITA RULES

  • Las fuentes de los patios son lugar de purificación para los fieles antes de entrar a rezar.
  • En el interior, durante el rezo, sólo los hombres pueden sentarse en la parte delantera.
  • Las mujeres tienen su área alejada de la parte central y, en ocasiones, tras una especie de barrera.
Algunos datos interesantes de Turquía, que pueden ayudar a entender mejor el ambiente ‘occidentalizado’ que se vive en la capital. Los hombres no tienen derechos o prerrogativas sobre las mujeres, como si ocurre en muchos países árabes que siguen el Islam.
 
El divorcio y el aborto están permitidos. Otro dato importante es que un 40% de los estudiantes universitarios son mujeres. Pequeños datos pero muy significativos para hablar de cierto progreso. 
Puente Gálata. Estambul. Turquía.
Puente Galata. Estambul. Turquía.

3. EL PUENTE GÁLATA Y SUS PERSONAJES PARA EL TURISMO

El barrio de Eminonu es el punto de partida para conocer el puente más famoso de la Estambul, situado justo enfrente de la Mezquita Nueva. El Puente Gálata, conocido con el nombre de ‘Galata Köprüsü’, une dos orillas y también dos continentes. Una gran responsabilidad que lo convierte en uno de los nexos más importantes entre civilizaciones construido por el hombre. Galata une además la parte antigua de la ciudad con la parte moderna, permitiendo que todo fluya a su ritmo.

Recorriéndolo te podrás hacer una idea mejor formada de la ciudad, situando todas los barrios y colinas que has visto durante la jornada mirando hacia arriba. Desde el Gálata, reconoces esa Estambul con la que tantas veces has soñado. A un lado, el Cuerno de Oro. Al otro, el estrecho del Bósforo. Al fondo, el mar de Mármara. Estambul, majestuosa.

La unión de los continentes ha estado siempre presente en la historia con algunos fracasos conocidos de épocas pasadas. Los bizantinos se lanzaron a levantar una pasarela más al norte pero las invasiones la harían inviable y el proyecto quedó en el olvido hasta la llegada de los otomanos.

A principios del S.XIX se construye una pasarela a la altura de lo que hoy es el Puente de Atatürk. Sólo una década más tarde, en 1845, y gracias a las donaciones de la familia del sultán comienzan las obras de un puente de madera en la ubicación del actual Gálata. Ese fue el origen de todo un símbolo de la ciudad y un elemento de unión imprescindible entre las diferentes caras de Estambul.

BARRIO DE EMINÖNÜ

  • Eminönü es un barrio de la ciudad de Estambul perteneciente en la actualida al distrito de Fatih.
  • Es el corazón de la antigua ciudad amurallada de Constantinopla y donde se levantó la capital bizantina.
  • El puente cruza el Cuerno de Oro desde Eminönü, donde se ubica el Palacio de Topkapi, la Mezquita Azul y Santa Sofía.
  • Entre 1928 y 2009 constituyó un distrito propio en Estambul pero en 2009 pasó a formar parte del distrito de Fatih.
  • Este histórico barrio todavía conserva el transporte en ferry más activo de todo el estrecho del Bósforo.
Estambul. Turquía.
Puente Gálata. Estambul. Turquía.
Estambul. Turquía.
Puente Gálata. Estambul. Turquía.

Por debajo, docenas de embarcaciones surcan las aguas del Cuerno de Oro. Por encima, docenas de personajes van a la caza del turista con las actuaciones o productos más bizarros que imagines. El corazón de la ciudad se convierte por momentos en un circo de títeres al servicio de las marionetas viajeras.

Sobre la pasarela peatonal se agolpan vendedores y pescadores de lo más curioso. El puente Gálata no sólo es un magnífico mirador panorámico, si no también un observatorio social para analizar las pintorescas y surrealistas escenas que se suceden entre turistas y comerciantes que buscan el premio del día.

Debajo del puente hay un montón de restaurantes de pescado con mucha tradición e historia, aunque vendidos al turismo masivo. Estos locales que se remontan al S.XIX cuando las tabernas marineras eran el centro de la vida del puerto comercial. Vendedores, compradores, bailarinas, aventureros, bohemios y viajeros.

Un centro de reunión social de antaño, a veces con tintes artísticos, regado con alcohol y manjares. Extrañamente parece mantenerse como si no pasase el tiempo. Más moderno, pero con el mismo concepto que hace dos siglos.

Estambul. Turquía.
Puente Gálata. Estambul. Turquía.

La opción más ‘guiri’ se encuentra en los barcos-restaurante orientados casi en exclusiva al turismo. Una modalidad que sale más cara que comprar un bocadillo de caballa, típico de las antuguas tabernas del Gálata, y sentarse a comerlo mientras esperas la puesta de sol en una de las zonas más bulliciosas y ajetreadas de la ciudad. Como si estuvieses en el cine.

Descargas de pescado, vendedores ambulantes, buques de mercancías, carritos de bocados turcos, familias haciéndose selfies, turistas posando en el puente, fieles que acuden al rezo, masas que descienden del tranvía. Estampas con olor a especias y canciones árabes.

Torre Galata. Estambul.

4. LA TORRE GÁLATA Y SU CIUDADELA GENOVESA

Al otro lado del puente, asoma la Torre Gálata que ofrece una de las mejores panorámicas de la ciudad y del Cuerno de Oro. Todo parece estar al alcance de tus manos desde la cima del mirador. Fue un faro en sus orígenes, construido en madera en el año 525. Los genoveses la reconstruyeron en el S.XIV con el nombre de Torre de Cristo en la época de esplendor del cristianismo. 

En aquel momento se llevó la medalla de oro en la categoría de edificación más alta, de lo que entonces era la ciudadela genovesa de Gálata, casi 67 metros de altura y nueve plantas. Desde su mirador tendrás unas panorámicas fantásticas de la ciudad, del Bósforo y del Cuerno de Oro. Desde su construcción en el siglo XIV sufrió modificaciones durante el período otomano cuando funcionaba como torreón de vigilancia. En 1960 se revistió de hormigón y se abrió al público. 

En la parte superior hay una cafetería y un restaurante. En otras salas se ofrecen espectáculos de baile tradicional, con cena y barra libre. Además de las vistas, no te pierdas las terrazas de los hogares bajo tu mirada, fotogramas de cine ante tus ojos. Nos encanta imaginar las historias de vida que habrá detrás de cada una. Potenciales guiones porque al final, cada vida tiene su historia.

Estambul. Turquía.

UN POCO DE HISTORIA

  • En 1630 un historiador y viajero otomano consiguió volar con alas artificiales desde la torre hasta las colinas de Asia.
  • El individuo se llamaba Evliya Çelebi, para muchos un loco, para otros un hombre que arriesgó su vida por el progreso.
  • Su hermano repitió una hazaña parecida con el primer vuelo con un cohete lleno de pólvora, y de forma cónica. 
Estambul. Turquía.
El barrio que la rodea la Torre Gátala es encantadoramente decadente. Desvencijado pero con mucha personalidad. Arte, música, gastronomía y ocio, lo erigen como uno de los barrios cool de la ciudad, abarrotado por los más jóvenes durante el fin de semana. Una esencia que viene marcada por la historia.
 
Pódesta de Gálata era una ciudad-estado genovesa con el comercio como motor. Enfrente, la gigante Constantinopla. Con la llegada de los otomanos, se integró en la nueva Estambul, a pesar de que se mantuvo neutral durante la conquista. Más tarde llegarían al barrio gran parte de los judíos y árabes expulsados por los cristianos de la Península Ibérica. Toda esa mezcla marca todavía hoy su esencia multicultural, en consonancia con toda la región turca producto de este cruce de caminos.
Estambul. Turquía.

5. LA VIDA CALLEJERA: ESENCIA DEL ADN TURCO

Estambul es una urbe amable, sin la prominencia del cemento y los rascacielos propios de una ciudad de 20 millones de habitantes. Quizás sea eso lo que la hace acogedora y seductora. Un factor que conquista al visitante que llega por primera vez a este cruce de culturas entre Oriente y Occidente.

Los turcos son callejeros, lo llevan marcado en su ADN desde hace siglos. Comerciantes desde los orígenes, esa esencia se ha conservado con el paso del tiempo y Estambul es su epicentro como zoco gigante y remanente de aquella época pasada.

A los turcos les encanta hablar y conversar. Pero obviamente en el corazón turístico de la ciudad, alrededor de los zocos y mezquitas más visitadas, casi todo el mundo se acercará por algún interés. Al fin y al cabo eres parte de su mecanismo económico de vida.

Estambul. Turquía.
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Te saludan, chapurrean en tu idioma y te ofrecen un té o un cigarro para intentar empatizar a marchas forzadas. En esta zona, no tardarán en ofrecerte algún producto, o en llevarte a la tienda de su primo, o en darte la lata con que su amigo vende las mejores alfiombras de todo Estambul. Es parte de su idiosincrasia, pero también de su modo de vida.

Alejarse del escenario principal de atracción para extranjeros es nuestro principal consejo, por eso no infravalores la duración de tu estancia. Si puedes quedarte un par de días más de lo previsto en el primer itinerario que elaboras desde el sofá, ni lo dudes.

Estambul es una ciudad infinita que va mucho más allá de los principales barrios orientados a los viajeros. Ciudad monumental pero también cultural con museos y espacios de arte muy interesantes enmarcados en una atmósfera con una brutal mezcla de culturas forjada durante siglos.

Estambul. Turquía.

No hace falta coger un taxi y escaparse lejos, pero si dejarse llevar fuera de los límites establecidos en las rutas habituales. Pasear, observar y fluir. Los mejores momentos siempre los hemos tenido en esos lugares donde no sienten la presión del turista. Donde no nos ven como dinero, si no como alguien con quien conversar en una rica simbiosis de aprendizaje.

Os contamos más en el apartado PERDERSE POR LOS BARIOS MENOS TURÍSTICOS.

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Esa vida callejera de la que hablamos nos fascina. Nuestra infancia en los 80 la recordamos todo el día en la calle, sobre todo en verano. Estos países quizás nos teletransporten a una especie de infancia infinita sin fecha de caducidad. Todo el día en la calle.

Un buen momento para escoger tu bocado turco favorito entre todos los que ofrecen los puestos ambulantes. Castañas, maíz, dulces, fruta, castañas, helados… escoge uno y busca un buen sitio para disfrutar de los últimos coletazos del día en una ciudad con una luz muy especial.

Y con un skyline muy peculiar. No hay rascacielos, tampoco grandes espacios naturales. Pero tiene un encanto inigualable sin necesidad de nada más que sus colinas y minaretes desafiando al cielo.

 

Estambul. Turquía.
Estambul. Turquía.

La alternativa al crucero por el Bósforo, es ir a ver una puesta de sol al barrio de Üsküdar, encima ya del continente asiático. Se coge el ferry en el puerto de Eminönü y para la vuelta lo mejor es utilizar un metro que va por debajo del agua, y que en diez minutos os devolverá al continente europeo. Se llama ‘Marmalay’.

Su estandarte es la Torre de la Doncella, conocida también como Torre de Leandro o Maiden’s Tower’, ubicada en un pequeño islote en medio del mar. Su relativo atractivo: gradas y bancos que se atiborran de gente para disfrutar del atardecer mágico sobre Estambul. Si no tenéis tiempo simplemente acercaros al riverside y encontraréis el camino para poner el broche de oro.

Estambul. Turquía.
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Y en estos barrios más alejados, uno se empapa de una atmósfera con más esencia mediterránea. Quizás por sentirla más auténtica. Los turcos son abiertos, alegres y con mucha vida. Y relajados, en su salsa, son adorables. En el barrio de Eyüp hubo varias escenas que me recordaron a cualquier puerto de mi tierra GALICIA. Los mismos barcos, las mismas gentes, las mismas cervezas… y un brindis. Pequeños grandes placeres de la vida, en cualquier latitud del globo.

Y eso es lo que nos gusta encontrar, momentos auténticos alejados del mundanal ruido turístico. No nos interesa el corazón turístico donde todo se intenta comprar o vender, como ocurre en cualquier localidad turística, sin importar que sea una gran capital o un pequeño pueblo con encanto.

Nos motiva conocer el alma verdadera que se esconde en cada destino. Pero para encontrarla, hay que buscarla. No te vas a tropezar con ella en los bazares o en el puente Gálata. No será imposible, pero si complicado. Alejarse del motor turístico te dará recompensas como estas.

Estambul. Turquía.
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6. LOS ZOCOS, AGITADOS PERO CON ESENCIA TURCA

Estambul es un gran zoco gigante. Un escaparate infinito donde todo se puede comprar o vender en una ciudad que ha nacido, brillado y perdurado gracias a la actividad comercial y al transporte de mercancías entre Oriente y Occidente. Sus bazares son el corazón de una urbe muy distinta a las capitales europeas que conocemos. Reina el caos, el bullicio y la vida callejera. Justo lo que nos encanta, núcleos donde poder saciar tu curiosidad viajera a cada minuto.

Darse un paseo por el Bazar de las Especias es descubrir a qué huele Estambul. Y sólo a unos metros podrás entrar en la Mezquita Nueva para explorar la cara espiritual de la ciudad. La mejor manera de inciar tus primeros compases para empaparte de golpe de la esencia turca. No hace falta que seas amante de las compras, los zocos son centros de vida y cultura, donde podrás ver como se comercia y cuáles son los productos protagonistas del día a día.

El Gran Bazaar es el más grande de Estambul y uno de los más grandes del mundo. No sabemos si esto el dato es verdadero pero desde luego puedes perderte y no encontrarte. Como hemos comentado en la introducción, Estambul tiene su origen en la antigua Constantinopla, centro neurálgico del comercio entre Oriente y Occidente. Una esencia que todavía perdura con vendedores en cualquier esquina de la ciudad, y por supuesto, en los grandes bazares se cuentan por cientos.

Gran Baazar. Estambul.

El Gran Baazar tiene cuatro puertas principales, pero otras muchas a lo largo de los 45.000 metros cuadrados de recinto. Por dentro, un caos lleno de sentido. Para nosotros un laberinto, para ellos pura lógica. No eres un buen guiri hasta que te pierdes en el Gran Bazaar. La única guía son las áreas gremiales, donde es más fácil encontrar lo que buscas. Pero al fin y al cabo, lo atractivo de estos lugares es dejarte llevar por tu instinto, por tu nariz, o por lo cualquier sentido.

Más de 60 calles y 4.000 tiendas con flujo diario de unas 400.000 personas y más de 20.000 trabajadores. Casi nada. Algunas de sus estrellas de venta son las alfombras, las lámparas, las joyas, los cojines, la cerámica, además de un amplia oferta textil y de alimentación. También hay casas de cambio, servicios, cafés y restaurantes por si las fuerzas flaquean entre tanto vaivén. Un micromundo se abre dentro de esta telaraña comercial.

Estambul. Turquía.
Estambul. Turquía.

Para los más claustrofóbicos, si el tiempo acompaña, resulta incluso más agradable vagabundear por la extensión de puestos al aire libre que brotan desde las paredes del Gran Baazar. Los precios pueden llegar a ser más competitivos que en el interior, más aún si pagáis en liras turcas. Si no habláis idiomas no os preocupéis porque en muchos sitios chapurrean español.

REGATEO, CLÁSICO BÁSICO

  • El regateo es parte intrínseca al comercio en los bazares de Estambul.
  • Jamás aceptes el primer precio, les parecería hasta extraño.
  • Se trata de una especie de juego aceptado entre las dos partes.
  • Podrás bajar fácilmente la mitad o más del precio de salida.
  • Nunca compres en el primer sitio, tantea precios en varias tiendas.
  • Cuando sepas el precio aproximado, ponte un tope y a por tu objetivo.
  • Un vaso de té y comienzan a mostrar su maestría en el regateo.
  • Cuanto más regatees, más perfeccionas tu táctica.
  • Es todo un arte, y ellos son los expertos! 
Estambul. Turquía.
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Estambul. Turquía.
Estambul. Turquía.
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Por los alrededores de las mezquitas verás a niños de unos 8 años vestidos de blanco y como sultanes. No falta ni un complemento: capa, cetro y gorro o turbante. Están borrachos de tanta gala y protagonismo, con cara de perdidos, como si la película no fuese con ellos. La celebración es parecida a la comunión, pero con la diferencia de que a ellos se le practica la circuncisión. Los más pudientes pasean en coches descapotables y engalanados hasta los topes. Los escaparates de las tiendas de Sultanahmet y Eyüp están repletos de trajes para las ceremonias.

Como en cualquier celebración religiosa o pagana, no falta la música y la comida hasta reventar, y los regalos para los homenajeados. Resulta curioso que la circuncisión no se contempla en el Corán, se cree que se integró en la cultura islámica por influencia del judaísmo.

Estambul. Turquía.
Estambul. Turquía.

7. PERDERSE POR LOS BARRIOS ‘NO TURÍSTICOS’

Lo bueno de ir con tiempo a una capital es cuando te sobran días para explorar más allá del perímetro turístico de la ciudad. Acercarse al riverside del Cuerno de Oro un domingo cualquiera. La teoría dice que a las familias les encanta pasar allí parte del tiempo libre, con barbacoas y picnis en ese césped con los pequeños muelles de pescadores como telón de fondo. Sólo con ver las embarcaciones tradicionales merece la pena.

El paseo es muy agradable sin prisas, y perdiendo de vista a los turistas. Y con ese fluir aparece el primer área de esparcimiento para descansar un rato. El ambiente era estupendo, muchas familias pasando el día y asando polloo pescado en pequeñas parrillas caseras.

Grupos de niños correteando por todas partes y acercándose a saludar. Enseguida las familias te invitan a tomar un té en la sobremesa y te puedes pasar la tarde de grupo en grupo aunque no hablen inglés. Los niños siempre tienden un eficaz puente para la interacción. Es una pena no poder conversar en una atmósfera tan propicia para conocer más a fondo sus costumbres. Pero muchas veces no hace falta hablar, uno debe conformarse con observar.

Estambul. Turquía.

El riverside es una especie de oasis en medio del bullicio de Estambul. Con la brisa del mar como aliada, muelles encantadores y pequeños barcos pesqueros esperando salir a la faena. Una buena alternativa para conocer otra cara diferente de la ciudad, mucho más acogedora y natural. Callejeando hacia el interior de los barrios aledaños escasean los restaurantes. Perfecto. Porque los que habrá, serán para la gente local.

No fue fácil dar con alguno, prueba poco turística que era la zona. Finalmente un local al frente. ¿Será una tienda? ¿Será un bar? ¿Será una casa? ¿Está abierto? ¿O cerrado? Acto seguido aparece un abuelito e invita con su gesto a pasar. Como la comunicación era complicada señaló directamente a la cocina.

Estambul. Turquía.

Olía de maravilla en una escena donde su mujer removía una especie de guiso de habas con picante. Por 7 euros, la mejor comida del viaje. Casera, con sabor y en el sitio más auténtico de toda la estancia en Estambul. El abuelico pendiente en todo momento de esos clientes que caen despistados en ese espacio que podía ser de todo.

Una especie de tienda/bar que me recordó nuevamente a GALICIA, a esas que siguen resistiendo en las aldeas y que forman parte de nuestra infancia, de nuestra vida y de nuestra cultura. Mismo concepto pero en otra latitud. La decoración no tenía desperdicio, una auténtica antigüedad que parecía sacada de otra época. Pequeñas joyas turcas que no encontrarás en Eminönü.

Estambul. Turquía.
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Para bajar la comida, camino al Balat Park, no hace falta ser un hacha para saber que pertenece al barrio de Balat, uno de los muchos que se abren en paralelo al discurrir del Cuerno de Oro. Las familias turcas siguen disfrutando del modo dominguero.

Al final no somos tan diferentes. El Mediterráneo marca las líneas básicas de la sociedad y de su modo de vida. Es parte de la magia de viajar, pensar que eres diferente y darte cuenta de lo contrario. Mismo contenido con distinto continente. 

Abuelos y niños jugando, padres echando una siesta después del empache, los unos que siguen asando, los otros que le dan a las cartas, y los más activos pedalean o pasean. No hay muchas fotos porque cuando te invitan a un té, no es momento de sacar la cámara.

Estas fotos son del barrio que se extiende por encima del riverside. Turquía pura. Casas decadentes, ropa colgada en las ventanas, tiendas llenas de nostalgia y panorámicas de la ciudad que el turista que se queda en el centro jamás disfrutará.

Estambul. Turquía.

Aquí no hay colas para sacar la foto a la vista para colgarla en Instagram. Tu solo con tu karma y tu objetivo. Y la ciudad a tus pies mientras se ilumina con los últimos rayos naranjas del día. Esta es precisamente la ventaja de alejarse de la zona más turística. En poco más de una hora andando, puedes a contemplar como es el día a día auténtico de las familias turcas, apartadas de la onda expansiva del mundo extranjero.

Recompensas viajeras para todo aquel que explore más allá de lo que indican las guías de viaje. No existe mejor itinerario que un cuaderno en blanco sin pistas por el camino. Es la mejor manera de lograr que sea lo más auténtico posible.

Estambul. Turquía.

8. CRUCEROS PARA SURCAR EL MÁGICO BÓSFORO

En cuanto a los cruceros por el Bósforo dependerá de cuanto se quiera gastar. Existen compañías navieras variadas y modalidades de tarifas según el trayecto, la duración y el tipo de servicios que se ofrecen al cliente. La mayoría parten del puerto de Eminönü y los más demandados duran aproximadamente una hora y media.

Una opción para los que disponen de menos tiempo es hacer una corta travesía por el Cuerno de Oro. Estos barcos parten del mismo puerto en el muelle de Haliç y la ruta dura menos de una hora. El Cuerno de Oro es un histórico estuario a la entrada del estrecho del Bósforo, que divide la ciudad gracias a este magnífico puerto natural que ha protegido a los griegos, romanos, bizantinos y otomanos, entre otros, durante miles de años.

Estambul. Turquía.
Estambul. Turquía.

El paseo hasta el barrio de Eyüp es muy chulo al atardecer por el riverside, con multitud de escenas pintorescas. Niños bañándose y chapoteando, puestos de comida callejera, familias sentadas viendo la vida pasar y parejas que se miran tímidamente pensando en todo el camino que les queda para poder estar juntos como quisieran.

No faltan las opciones de playa con los cruceros que parten desde el puerto de Kabatas en dirección a las islas Príncipe situadas en el mar de Mármara. Están compuestas por nueve formaciones, siendo la más grande Büyükada. Para familiarizarse con el resto de islas, estas son las restantes: Heybeliada, Burgazada, Sedef, Yassiada, la Isla Tavşan, la Isla Kaşik, y Sivriada.

Estambul. Turquía.

9. CÓMO LLEGAR Y CÓMO MOVERSE POR ESTAMBUL

Moverse por Estambul será fácil por su gran variedad de transportes dentro del área más turística. Metro, tranvía y taxi son los favoritos, dependiendo de las distancias a recorrer y del presupuesto que quiera gastarse. Con un hotel cercano al Gran Bazar, podrás realizar caminando la mayor parte de los itinerarios turísticos más importantes. Pasear, callejear e incluso perderse, forman parte de la aventura.

El metro impide observar otras perspectivas enriquecedoras del lugar. Sin embargo caminando, vas construyendo tu callejero mental según las referencias que observas, consciente o inconscientemente. El tranvía permite observar lo cotidiano y es ideal para aprovechar en las distancias cortas. A pesar de ser una gran urbe, lo más relevante se concentra en un área manejable.

Una ciudad que conquista con su olor a especias, sus joyas arquitectónicas en forma de mezquitas, sus zocos agitados y bulliciosos, su vida callejera y sus atardeceres mágicos sobre el Bósforo.

Un puente entre Asia y Europa que guarda muchos secretos de la historia entre los dos continentes.

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